Día Jueves, 08 de Enero de 2026
La gestora española Azora ha anunciado la creación de un nuevo vehículo de inversión, Azora Southern Europe Opportunities III (SEO III), que agrupará todas sus estrategias de valor añadido en el sur de Europa. El fondo, con un objetivo de 1.000 millones de euros, se centrará en sectores clave.
![[Img #64009]](https://empresaexterior.com/upload/images/08_2025/5709_azora.jpg)
La compañía ha decidido unificar en un solo fondo todas sus operaciones de inversión en España, Portugal, Italia y Grecia, integrando incluso su fondo hotelero existente, Azora European Hotel & Lodging II (AEHL II), para ofrecer a los inversores una plataforma más completa y diversificada. Esta decisión responde a la demanda de los propios inversores, que buscan acceder a un amplio abanico de oportunidades de crecimiento en la región a través de un único vehículo.
El nuevo fondo, SEO III, se ha marcado un objetivo de rentabilidad neta anualizada del 15%. La gestora se dirige principalmente a inversores institucionales y family offices que deseen capitalizar las oportunidades que han surgido tras las recientes disrupciones del mercado, como la pandemia y la subida de tipos de interés. Según Azora, este contexto permite adquirir activos a descuento en mercados con sólidas perspectivas de crecimiento en rentas y valores de capital.
La compañía unifica en este vehículo todas las estrategias de valor añadido en las que trabaja en España, Portugal, Italia y Grecia
La gestora cuenta con un historial de éxito en sus vehículos de valor añadido, con una rentabilidad neta histórica del 22% y un retorno de capital de 2,4x. Estos resultados la posicionan como una de las gestoras con mejor desempeño en el mercado inmobiliario europeo de las últimas dos décadas.
En palabras de Javier Rodríguez-Heredia, socio director de Azora, esta iniciativa “busca reforzar nuestra apuesta inversora por el sur de Europa, un área que ofrece una combinación única de crecimiento económico y demografía muy favorable apoyada en fuerte crecimiento de las grandes zonas urbanas, lo que genera una demanda estructural inmobiliaria muy resiliente que unido a unos precios de entrada por debajo de la media europea... crea un entorno óptimo para la inversión en activos reales con mayores crecimientos sostenibles de rentas y valores de capital.”










































