Día Jueves, 08 de Enero de 2026
El reciente acuerdo marco entre la Unión Europea y Estados Unidos ha sido recibido con alivio por las empresas de ambos lados del Atlántico, al reducir la incertidumbre en las cadenas de suministro globales. No obstante, la persistencia de un arancel del 15% aún representa un incremento significativo en los costos del comercio transatlántico para diversos sectores, lo que subraya la necesidad de avanzar hacia una zona de libre comercio más ambiciosa.
![[Img #63937]](https://empresaexterior.com/upload/images/07_2025/8221_acuerdo-libre-comercio-eu-eeuu.jpg)
En línea con las expectativas de organizaciones como AmCham EU y otras cámaras de comercio estadounidenses en Europa, AmChamSpain ha destacado que el pacto alcanzado entre la UE y EE. UU. constituye un "respiro" para las compañías que anticipaban una disrupción considerable en las cadenas de suministro globales. Este acuerdo marca una desescalada necesaria en la disputa comercial en curso, lo que inyecta mayor certidumbre en el entorno operativo para las empresas transatlánticas.
A pesar de este avance, la implementación de un arancel del 15% sigue siendo una preocupación. Este gravamen implica un aumento considerable en los costos del comercio transatlántico para numerosos sectores, lo que podría mermar la competitividad de las empresas.
De acuerdo con la AmChamSpain, ambas partes, la UE y EE. UU., tienen ahora la oportunidad de aprovechar este impulso para establecer un acuerdo permanente. La Cámara considera crucial que los aspectos técnicos sean definidos a la mayor brevedad posible para proporcionar un marco normativo predecible y estable. La claridad sobre la aplicación del acuerdo, incluyendo los próximos pasos en relación con los aranceles de la Sección 232, es fundamental para la planificación empresarial.
AmChamSpain insta a que se amplíe la lista de sectores con arancel cero en el acuerdo, con el objetivo final de establecer una auténtica zona de libre comercio entre las dos economías. A largo plazo, se considera indispensable avanzar en la cooperación regulatoria y en el desarrollo de una estrategia común para afrontar los desafíos geopolíticos compartidos.
La Cámara subraya que el compromiso de colaborar más estrechamente en áreas vitales como la energía, la defensa, la tecnología y la sobrecapacidad industrial global es un primer paso constructivo hacia el fortalecimiento de la asociación económica transatlántica. Lograr una mayor alineación normativa y una convergencia estratégica no solo potenciará la competitividad conjunta, sino que también permitirá a ambas potencias democráticas ejercer un mayor liderazgo global en un mundo que se muestra cada vez más fragmentado.









































