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Sábado, 03 de Enero de 2026

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Tensiones en el comercio internacional

Los conflictos comerciales globales amenazan el crecimiento de España y castigan la competitividad de sus pymes

Redacción Empresa Exterior Domingo, 27 de Julio de 2025 Tiempo de lectura:

La escalada de tensiones comerciales a nivel mundial, marcada por las guerras arancelarias, proyecta una sombra de incertidumbre sobre la economía española. A corto plazo, se prevé una moderación del crecimiento económico, con una reducción estimada del Producto Interior Bruto (PIB) de tres décimas para 2025 y cuatro para 2026. Los principales damnificados serán el sector exterior, debido a la pérdida de competitividad, y el tejido empresarial de pequeñas y medianas empresas (pymes), que se enfrenta a un aumento de costes y a mayores barreras para acceder a mercados internacionales.

La economía española, caracterizada por su alta apertura al exterior, se encuentra en una posición delicada ante el actual panorama de conflictos comerciales globales. Las disputas arancelarias, especialmente las iniciadas por potencias como Estados Unidos, generan un efecto dominó que impacta directamente en la capacidad competitiva de las empresas nacionales.

 

Uno de los canales de transmisión más directos es la pérdida de competitividad exportadora. La imposición de aranceles sobre productos españoles en mercados clave, como Estados Unidos, provoca un encarecimiento automático que desincentiva su compra. Este factor, sumado a una posible apreciación del euro frente al dólar, podría mermar la competitividad de las exportaciones españolas en hasta un 20%.

 

Simultáneamente, las empresas españolas deben hacer frente a una intensificación de la competencia en el mercado europeo. Países como China, afectados por las barreras arancelarias estadounidenses, están redirigiendo masivamente sus exportaciones hacia Europa, inundando el mercado con productos a precios muy competitivos y desplazando a los productores locales.

 

Este clima de inestabilidad tiene también un claro reflejo en la inversión. La incertidumbre sobre las futuras reglas del juego comercial induce a la cautela, provocando que muchas empresas pospongan sus decisiones de inversión, especialmente en bienes de equipo. Esta parálisis inversora, aunque indirecta, frena la modernización y el crecimiento potencial de la economía.

 

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La inversión extranjera, un pilar para España

 

La incertidumbre arancelaria también desincentiva la llegada de capital foráneo. Los inversores extranjeros adoptan una visión más conservadora, retrasando o reduciendo sus proyectos ante la falta de previsibilidad. Sectores como la industria manufacturera, la automoción, la farmacéutica o la metalurgia son especialmente sensibles a esta volatilidad.

 

Además, existe el riesgo de que algunas compañías españolas exportadoras, para esquivar los aranceles, opten por trasladar parte de su producción a países con regímenes comerciales más favorables, como Estados Unidos, Canadá o México, lo que podría suponer una deslocalización de la inversión productiva. No obstante, cabe destacar que España ha fortalecido su estructura inversora en los últimos años, lo que le otorga una mayor resiliencia frente a estos shocks externos en comparación con crisis anteriores.

 

Las pymes, el eslabón más débil

 

Si hay un colectivo especialmente perjudicado por esta situación, es el de las pequeñas y medianas empresas (pymes), que constituyen la columna vertebral del tejido productivo español. Su vulnerabilidad se explica por varios factores estructurales. En primer lugar, su menor capacidad financiera les impide absorber los costes adicionales derivados de los aranceles o de las interrupciones en la cadena de suministro.

 

A diferencia de las grandes corporaciones, las pymes tienen más dificultades para diversificar sus mercados y proveedores, lo que las hace muy dependientes de socios comerciales específicos. Sectores clave con gran presencia de pymes, como el agroalimentario, el manufacturero, el tecnológico y el logístico, se ven directamente expuestos a esta volatilidad.

 

Finalmente, el entorno de riesgo comercial complica su acceso a la financiación, limitando su capacidad para adaptarse a los nuevos desafíos y para mantener su presencia en los mercados exteriores. La evolución de las negociaciones comerciales en los próximos meses será, por tanto, determinante para mitigar estos efectos y definir el rumbo de la economía española.

 

 

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