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Sábado, 29 de Noviembre de 2025

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Guerra comercial entre la UE y China

China impone nuevas barreras a la compra de equipos médicos europeos en respuesta a las acciones de la UE

Redacción Empresa Exterior Domingo, 06 de Julio de 2025 Tiempo de lectura:

Pekín ha decidido restringir de forma inmediata la adquisición de dispositivos médicos fabricados en la Unión Europea por parte de sus entidades públicas, afectando a contratos superiores a los 45 millones de yuanes (aproximadamente 5,3 millones de euros). Esta medida es una contestación directa a las recientes restricciones de Bruselas contra empresas chinas en el ámbito sanitario.

El Gobierno de China ha anunciado la entrada en vigor inmediata de limitaciones para la compra de dispositivos médicos producidos en la Unión Europea. La nueva normativa afecta a todas aquellas licitaciones públicas chinas que superen los 45 millones de yuanes. Esta acción se percibe como una contestación explícita a las disposiciones adoptadas por la Comisión Europea el pasado mes de junio.

Asimismo, las nuevas reglas establecen un límite del 50% para componentes de origen europeo en dispositivos médicos procedentes de terceros países que busquen participar en licitaciones públicas chinas. Sin embargo, las empresas europeas que manufacturen o ensamblen sus productos directamente en China para el mercado local quedan exentas de esta restricción.

La determinación de China surge después de que la UE excluyera a varias empresas chinas de licitaciones públicas de dispositivos médicos que sobrepasaban los 5 millones de euros. Bruselas justificó esta decisión, amparándose en el Instrumento Internacional de Contratación Pública, alegando que las compañías europeas se enfrentan a "barreras legales y administrativas significativas y recurrentes" en el mercado chino, impidiendo una competencia equitativa.

Desde el Ministerio de Comercio de China, se ha manifestado una postura firme al respecto: “Lamentablemente, a pesar de la buena voluntad y sinceridad de China, la UE ha insistido en seguir su propio camino, adoptando medidas restrictivas y construyendo nuevas barreras proteccionistas. Por lo tanto, China no tiene otra opción que adoptar medidas restrictivas recíprocas”. Por su parte, la Comisión Europea ha reiterado previamente que “Nuestro objetivo con estas medidas es nivelar el campo de juego para las empresas de la UE. Seguimos comprometidos con el diálogo con China para resolver estas cuestiones”.

En cuanto a los detalles de la medida, se incluye una restricción inmediata para la participación de empresas europeas en licitaciones públicas chinas de dispositivos médicos que excedan los 45 millones de yuanes. También se impone un límite del 50% para componentes europeos en productos de terceros países que concursen en estas licitaciones chinas. Es crucial destacar que las empresas europeas con producción local en China no se verán afectadas. Además, existirá una excepción si la licitación solo puede ser satisfecha con productos europeos, en cuyo caso la restricción no aplicaría.

Esta escalada comercial se suma a otras represalias recientes, como los aranceles impuestos por China al brandy europeo, en particular al coñac francés, y las investigaciones en curso sobre productos porcinos y lácteos de la UE. La tensión comercial entre ambas potencias continúa en ascenso, anticipándose nuevas rondas de medidas y contramedidas en sectores clave.

 

Repercusión para las empresas europeas

 

Se prevé que la situación continúe evolucionando en las próximas semanas, especialmente de cara a la cumbre entre líderes chinos y europeos programada para finales de julio, donde este asunto será central en la agenda diplomática. Las repercusiones económicas para las empresas europeas exportadoras de dispositivos médicos a China serán considerables, especialmente para aquellas cuya dependencia de las licitaciones públicas en el gigante asiático es elevada.

Las empresas europeas se enfrentarán a la pérdida de acceso al mercado público chino en contratos de alto valor, lo que limitará su capacidad para competir en grandes proyectos sanitarios. Esto se traducirá en una reducción significativa de ventas y facturación. La medida otorgará una ventaja competitiva a los fabricantes locales y a las multinacionales con producción ya establecida en China, pudiendo incluso impulsar la deslocalización de la producción europea al país asiático. Además, la creciente incertidumbre y las tensiones comerciales generarán un entorno menos predecible para la planificación de inversiones a medio y largo plazo. Finalmente, el impacto en la cadena de suministro global también se hará sentir, al afectar a productos de terceros países con una alta proporción de componentes europeos, lo que complejizará la logística y la integración de las cadenas de valor.

 

 

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