Día Jueves, 08 de Enero de 2026
Delegaciones de alto nivel de Washington y Pekín han iniciado una nueva ronda de negociaciones en la capital británica. El objetivo es consolidar la frágil tregua arancelaria pactada en mayo y avanzar en un acuerdo que alivie las tensiones que han afectado a la economía global. El encuentro llega precedido de "buenos informes" y declaraciones optimistas por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.
Este lunes ha marcado el reinicio de las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China con una cumbre de alto nivel en Londres que se extenderá, como mínimo, un día más. Las delegaciones buscan transformar la tregua temporal en una base sólida para un futuro acuerdo comercial.
La representación estadounidense está encabezada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante comercial, Jamieson Greer. Por parte de China, el líder de la negociación es el viceprimer ministro, He Lifeng. Sobre la mesa se encuentran los temas más espinosos que han definido el conflicto: los aranceles, el acceso a minerales estratégicos como las tierras raras y las restricciones impuestas sobre la tecnología avanzada, especialmente en el campo de los semiconductores.
Este encuentro se produce tras la llamada telefónica de la semana pasada entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, que sirvió para rebajar la tensión. Trump calificó la conversación como “muy positiva” y anunció la reanudación de las negociaciones. Fiel a su estilo, el presidente estadounidense se mostró confiado en su red social Truth Social, donde afirmó: “La reunión debería ir muy bien”, y añadió que “estamos muy avanzados en el acuerdo con China”.
El contexto de esta reunión es la suspensión mutua durante 90 días de la mayoría de los aranceles superiores al 100%, acordada el pasado mayo en una cumbre en Ginebra. Sin embargo, en las semanas previas a la cita londinense, ambas potencias se acusaron mutuamente de incumplir lo pactado. Washington denunció bloqueos chinos a sus exportaciones de minerales, mientras que Pekín criticó duramente los controles estadounidenses sobre semiconductores y las restricciones a estudiantes chinos en EE.UU.
Desde Pekín, el presidente Xi Jinping ha insistido en que su país ha cumplido “con seriedad” los compromisos adquiridos y ha reclamado a Estados Unidos que retire los gravámenes impuestos. Además, lanzó una advertencia sobre el riesgo de “alimentar el separatismo” en Taiwán, uno de los puntos más sensibles en la relación bilateral.
El Reino Unido, anfitrión logístico del encuentro, ha dado la bienvenida a la iniciativa. “Una guerra comercial no beneficia a nadie, por eso damos la bienvenida a estas conversaciones”, declaró un portavoz del Gobierno británico.
Se espera que las conversaciones que continúan este martes logren, al menos, un acuerdo de mínimos que permita estabilizar los mercados y evitar una nueva escalada de represalias. No obstante, la cuestión de Taiwán y el acceso a la tecnología siguen siendo los grandes escollos que podrían condicionar el éxito final de la negociación.








































