Día Jueves, 08 de Enero de 2026
En un posible giro en la tensa relación económica bilateral, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado su disposición a rebajar "sustancialmente" los aranceles del 145% sobre productos chinos. Mientras la Casa Blanca busca un acercamiento y el secretario del Tesoro califica la situación de "insostenible", Pekín condiciona cualquier diálogo a que cese la "máxima presión" y se negocie con "igualdad y respeto mutuo".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado sorpresa al anunciar su disposición a reducir “sustancialmente” los elevados aranceles del 145% impuestos a las importaciones chinas. Este movimiento, que podría indicar un giro en la prolongada guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas mundiales, ha provocado reacciones inmediatas en los mercados y una respuesta firme desde Pekín, que exige respeto y diálogo en igualdad de condiciones para avanzar en las negociaciones.
En declaraciones desde el Despacho Oval, Trump admitió que el nivel actual de aranceles es “muy elevado”, atribuyéndolo en parte a la lucha contra el tráfico de fentanilo, y mostró un tono conciliador sobre la posibilidad de un acuerdo. "No será tan alto, no será tan alto", afirmó el mandatario. "Vamos a ser muy amables, ellos también lo serán, y veremos qué sucede".
Trump enfatizó que los gravámenes "bajarán sustancialmente, pero no serán cero" y subrayó su buena sintonía personal con el líder chino, Xi Jinping. "Vamos a ser muy buenos con China. Tengo una excelente relación con el presidente Xi. Creo que vamos a vivir juntos muy felizmente e idealmente, trabajar juntos. Así que creo que va a funcionar muy bien", añadió. No obstante, también lanzó una advertencia velada, instando a Pekín a cerrar un trato, ya que de lo contrario, él mismo "lo pactará".
Reacciones en Washington y Mercados
La posible desescalada fue bien recibida en Washington. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, calificó la situación actual de la guerra comercial como “insostenible” y se mostró esperanzado con la perspectiva de un acuerdo a corto plazo. "No se acercarán a esa cifra", comentó Bessent en referencia al 145%. "Bajarán sustancialmente, pero no serán cero". Estas declaraciones contribuyeron a una reacción positiva en los principales índices bursátiles, que interpretaron el cambio de tono como una señal favorable.
La Firme Respuesta de China
Desde Pekín, la respuesta fue inmediata y contundente. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, dejó clara la postura china: "Si Estados Unidos sigue queriendo esta guerra arancelaria, China seguirá respondiendo hasta el final. Si quieren negociar, la puerta está abierta. Pero si realmente quieren negociaciones deben dejar de ejercer máxima presión y apostar por un diálogo basado en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo".
El gobierno chino reiteró que, aunque “no desea una guerra comercial”, tampoco “teme enfrentarla si es necesario”. La exigencia principal de Pekín es que Washington abandone las tácticas de presión y muestre “respeto” como condición indispensable para resolver las disputas a través del diálogo.
Contexto y Futuro Incierto
La guerra comercial iniciada bajo la administración Trump ha generado una notable volatilidad en los mercados financieros globales y ha impactado negativamente en sectores clave de ambas economías. El último endurecimiento arancelario hasta el 145% fue justificado por EE.UU. como una medida contra prácticas comerciales consideradas desleales y como parte de la lucha contra el fentanilo, pero sus repercusiones han sido amplias.
Fuentes de la Casa Blanca han confirmado que se “prepara el terreno” para un potencial acuerdo, aunque sin ofrecer detalles sobre plazos o condiciones concretas.
El sorpresivo anuncio de Trump introduce un nuevo capítulo en la tensa relación comercial sino-estadounidense, abriendo una ventana a la posible reducción de aranceles. Sin embargo, el camino hacia un acuerdo sigue siendo complejo y dependerá de la voluntad de ambas superpotencias para superar la desconfianza mutua y entablar negociaciones bajo los principios de igualdad y respeto exigidos por Pekín.









































