Día Jueves, 08 de Enero de 2026
“Nos encontramos ante un escenario de continua lucha por la superficie comercial, de la mano de unos consumidores más exigentes, con menor poder adquisitivo, por lo que se trata de uno de los sectores que presenta una mayor competitividad”, afirma Guillermo Lucas, Analista de Riesgos de Solunion España.
![[Img #58013]](https://empresaexterior.com/upload/images/06_2024/6484_distribucion-alimentaria.jpg)
El sector de la distribución alimentaria en España se encuentra en un escenario de constante evolución y competitividad, según el último Flash sectorial de junio 2024 de Solunion. Este sector, caracterizado por la diversidad de sus actores, desde grandes grupos multinacionales hasta operadores regionales, está experimentando cambios significativos impulsados por la inflación y los nuevos hábitos de consumo.
Uno de los aspectos más destacados es la continua presión sobre los precios debido a la inflación, que en mayo de 2024 se situó en un 3,6%, por encima de la media de la Unión Europea. Esta situación ha afectado el poder adquisitivo de los hogares, llevando a los consumidores a centrarse aún más en las marcas blancas. Guillermo Lucas, Analista de Riesgos de Solunion España, comenta: “Nos encontramos ante un escenario de continua lucha por la superficie comercial, de la mano de unos consumidores más exigentes, con menor poder adquisitivo, por lo que se trata de uno de los sectores que presenta una mayor competitividad”.
Los hábitos de consumo también han cambiado, con una tendencia creciente hacia las compras recurrentes de menor cantidad de productos y una preferencia por puntos de venta cercanos al domicilio. Este cambio está favoreciendo los formatos de proximidad en entornos urbanos, donde las tiendas de menor tamaño y con una alta frecuencia de compra están ganando terreno.
La competencia en el sector es feroz, con un aumento constante en el número de nuevas aperturas por parte de los principales operadores. Este crecimiento requiere estrategias de expansión adecuadas y sostenibles, así como continuas reformas y remodelaciones de las tiendas existentes. La rentabilidad en términos de EBITDA sobre ventas se ha mantenido entre el 4% y el 6% en los últimos tres años, aunque varía entre los diferentes actores.
“El crecimiento de los salarios y la creación o destrucción de empleo serán también clave para determinar cómo revolucionará la demanda que, de momento, confirma un endurecimiento continuo de la competitividad del sector”, afirma Guillermo Lucas
Otro factor importante es la apuesta por productos locales, que se ha vuelto imprescindible debido al creciente interés de los consumidores en el origen de los productos. Los operadores regionales están aprovechando esta tendencia, ofreciendo productos de cercanía y conociendo bien a su clientela.
En términos de empleo, la tasa de paro en España se situó en el 12,3% en el primer trimestre de 2024, y aunque el índice de ocupación del comercio al por menor ha disminuido en los últimos meses, se mantiene por encima de los niveles de 2019. La confianza del consumidor ha mostrado signos de recuperación, aunque sigue en niveles negativos, y la confianza del comercio minorista, aunque positiva, se encuentra en valores bajos.
Finalmente, las insolvencias en el sector, tras los picos históricos de 2022-2023, tienden a moderarse en 2024, aunque el número de concursos de acreedores se mantiene elevado. Pese a estos desafíos, las perspectivas para 2024 son de un crecimiento continuo de la superficie comercial, impulsado por nuevas aperturas y una adaptación a los nuevos hábitos de consumo de los españoles.










































