Día Jueves, 08 de Enero de 2026
Las empresas españolas se verán favorecidas por una ganancia de competitividad, al haber crecido sus costes por debajo de los de sus homólogas en Europa.
Expertos reunidos por el Club de Exportadores e Inversores Españoles e Iberglobal para analizar los retos del sector exterior español en 2023 prevén que las exportaciones españolas seguirán creciendo durante este año y el próximo a un ritmo del 3 y del 5%, respectivamente, a lo que contribuirá, entre otros factores externos, la recuperación de la actividad económica en China, la mejora de los cuellos de botella en las cadenas de suministro y una moderación de los precios energéticos. Además, las empresas españolas se verán favorecidas por una ganancia de competitividad, al haber crecido sus costes por debajo de los de sus homólogas en Europa.
No obstante, los expertos recomiendan aumentar la base exportadora española, dado que el 67% de las exportaciones se concentra durante los últimos 25 años en solo 1.000 empresas, y piden para corregir esta situación facilitar que las empresas puedan aumentar de tamaño. Para ello, recomiendan abordar los problemas de sobrerregulación o la falta de capital humano para cubrir aquellos perfiles profesionales que las empresas necesitan para crecer y actualmente no encuentran.
Así lo han puesto de manifiesto la economista Silvia Iranzo; el director de Estudios de Repsol, Antonio Merino y el economista jefe para España en BBVA Research, Miguel Cardoso, que han participado en una jornada organizada por el Club de Exportadores e Inversores e Iberglobal con el título “Retos del sector exterior español en 2023”.
Estas previsiones de crecimiento se producirán dentro de un contexto de incertidumbre y no exento de riesgos, como apuntó la economista Silvia Iranzo. La profesora señaló que España estaría indirectamente afectada por la guerra en Ucrania y las sanciones decretadas contra Rusia, que habrían supuesto para nuestras empresas más de 900 millones perdidos en exportaciones, además de otras inversiones directas en ese país. A ello se añadiría el potencial riesgo de una escalada militar de China en el conflicto que mantiene por Taiwan. “No lo veo a corto plazo, pero de producirse, ocasionaría un shock para el comercio internacional”, dijo. No obstante, la pugna del gigante asiático con Estados Unidos ha producido ya un retraimiento de este país hacia posiciones más proteccionistas, lo que reducirá las oportunidades comerciales de nuestras empresas en este mercado.
Aseguró, además, que las exportaciones españolas están afectadas actualmente por conflictos en los que España es parte directa, como ocurre con Argelia. Según expuso, en el último año se han perdido más de 900 millones de exportaciones a Argelia y se han paralizado proyectos de infraestructuras que iban a acometer empresas españolas en el país, además de haberse visto recortados los suministros de gas en más de un 60%. Todo ello le lleva a afirmar a la profesora Iranzo que “el mercado con Argelia se ha cerrado para España durante muchos años”.
Mercado energético
Antonio Merino, director de Estudios de Repsol, destacó que desde 2012 España se ha convertido en un país exportador de gasóleo, en tanto que buena parte del petróleo que se importa se refina en España y se reexporta como gasóleo o como productos químicos y lo mismo ocurre desde 2022 con la electricidad, al habernos convertido en suministradores de Francia y Portugal. Todo ello hará posible, a su juicio, que España no acumule un déficit energético tan alto como hace algunos años. Asimismo, cree que no asistiremos en 2023 a unos precios energéticos tan altos como los que se vieron en 2021 y 2022.
No obstante, alertan de que los conflictos geopolíticos podrían obligar a las empresas a reestructurar sus planes internacionales
Balanza comercial
Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research, destacó que, si bien España arrastra en estos momentos un importante déficit de la balanza comercial de bienes, el saldo en servicios no turísticos ha mejorado sensiblemente. Recordó que las exportaciones de bienes han aumentado un 5% respecto del nivel prepandemia, mientras que las exportaciones de servicios lo han hecho en un 7%.
A su juicio, se observa una reducción de los cuellos de botella en las cadenas de suministro y una recuperación de buena parte de los sectores productivos, además de la recuperación económica de China, que a buen seguro moderará o bajará sus precios para tratar de evitar la deslocalización. A ello se une además una ganancia de competitividad de las empresas españolas, cuyos costes han crecido por debajo de los de sus homólogas en Europa. Cardoso prevé un crecimiento del 3% de las exportaciones españolas en 2023 y un 5% en 2024.
Distribución geográfica de las exportaciones españolas
Silvia Iranzo explicó que las exportaciones españolas a la Unión Europea han pasado de representar un 59% del total en 2019 a suponer hoy el 61%. A su juicio, en esta evolución ha influido el diferencial de inflación favorable a España respecto del resto de países europeos y por la seguridad que aporta nuestro país en los suministros en el actual contexto de relocalización o acercamiento de las cadenas de suministro.
Para Silvia Iranzo, el incremento de la cuota de exportación a Europa demuestra también que las empresas españolas lo están haciendo bien, pues “exportar al Viejo Continente es muy difícil y el coste del compliance es elevado”. Añadió, además, el objetivo de diversificar los mercados de exportación, pero advirtió del cuidado que deben tener las empresas a la hora de valorar el riesgo de impago que presentan algunos destinos.
Concentración de las exportaciones en pocas empresas
La concentración del 67% de las exportaciones españolas en 1.000 empresas y el hecho de que esta situación lleve 25 años inalterable, supone un riesgo importante para nuestra economía, advirtió Miguel Cardoso. “En España las empresas tienen problemas para crecer, teniendo en cuenta que el tamaño es un factor determinante para la exportación y la internacionalización en general”, aseguró el economista. A este respecto, señaló la necesidad de “hacer la vida más fácil a las empresas para que crezcan”, a lo que contribuiría abordar los problemas de sobrerregulación o de falta de capital humano para cubrir aquellos perfiles profesionales que las empresas necesitan para crecer y actualmente no encuentran.
Reforzar los sistemas de inteligencia en las empresas y las administraciones
Enrique Fanjul, socio director de Iberglobal, incidió en la necesidad de que las empresas y las administraciones refuercen sus sistemas de inteligencia con el objetivo de anticiparse a posibles situaciones de riesgo: “Las empresas y la administración española deben tener capacidad de evaluar las diferentes estrategias geográficas con el fin de identificar segmentos críticos que puedan afectar a las cadenas de suministros y mitigar ese tipo de riesgos”, dijo.












































