Día Jueves, 08 de Enero de 2026
En Empresa Exterior hemos convocado nuevamente a los expertos a un plató online de tendencias del negocio exterior para analizar el complicado momento actual, ver cuáles son sus efectos en las empresas españolas internacionalizadas, aventurar qué perspectivas de futuro les aguardan y aconsejarlas sobre cómo afrontar su salida al exterior.
En esta ocasión intervienen:
- Marta Blanco, presidenta de CEOE Internacional
- Jaime Montalvo, director de Internacional de la Cámara de España
- Sergio Prieto, consejero comercial de la Representación de España ante Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio en Ginebra
- Beatriz Reguero, directora del Área de Cuenta del Estado de Cesce
- Antonio Bonet, presidente del Club Exportadores e Inversores
En febrero de 2022, justo antes de la guerra de Ucrania, organizamos un plató online sobre tendencias del negocio exterior, en el que parecía que estábamos en modo “salida de la crisis” tras la pandemia. Sin embargo, por aquel entonces no fuimos capaces de ver el alcance y las repercusiones que la invasión rusa tendría en nuestra economía y la del mundo. ¿Cuál es la situación ahora para la empresa española internacionalizada? ¿Hay mayor o menor incertidumbre? ¿Cuáles son las principales amenazas y riesgos?
Marta Blanco: “Claramente hay muchísima más incertidumbre. Porque estamos en una situación en la que hay varias crisis que están sobreactuando. Tenemos covid, tenemos Ucrania y tenemos tensiones geopolíticas. Sin duda alguna si hay una palabra que define la situación en la que nos encontramos es la incertidumbre, que nos pone por delante muchísimos retos”.
Jaime Montalvo: “Cuando celebramos el último plató exterior efectivamente estábamos asistiendo a una recuperación generalizada de la economía mundial. Además, los cuellos de botella que se había producido el covid, no todos, pero sin duda alguna el transporte internacional, estaba recuperando su ritmo. Hubo falta de movilidad para las personas, pero no tanto para las mercancías, y había habido una gran congestión en puertos, encarecimiento de los fletes… todo eso estaba empezando a mejorar. -Al mismo tiempo una recuperación económica, la exportación… todo se estaba recuperando. Pero también había una serie de tensiones, es decir, teníamos un problema de abastecimiento de materias primas, de componentes para determinadas industrias y eso ahora se ha consolidado.
El problema adicional que ha producido la guerra de Ucrania en mi opinión tiene mucho que ver con dos elementos: primero el encarecimiento de los precios de la energía y de algunos insumos básicos para el sector agroalimentario. Y esto añadido a un enorme nivel de incertidumbre, una incertidumbre de nivel global, porque estamos ante tensiones geopolíticas, ante un escenario bélico para el cual no hay una salida clara, y donde, aunque la respuesta europea ha sido muy positiva, las empresas se ven abocadas a un escenario en el que no nos vamos a encontrar con un entorno para el comercio internacional adecuado. Y las pruebas son la rebaja de las previsiones de todos los organismos respecto a crecimiento económico y crecimiento del comercio. Así que nos enfrentamos a un escenario peor y la cuestión es cómo lo pueden afrontar las empresas”.
¿Es un momento difícil para los exportadores e inversores?
Antonio Bonet: “La incertidumbre es bastante superior hoy a lo que era hace unos meses cuando estuvimos juntos en el último plato. El tema de las amenazas, que mencionabas antes, yo creo que hay que distinguir entre amenazas a corto y medio plazo y amenazas a largo plazo. Hace unos meses estábamos básicamente pensando en amenazas a largo plazo, el aumento del proteccionismo, la guerra comercial, EEUU- China… Y lo que nos hemos encontrado con la guerra de Ucrania es no solamente aumentos de costes de materias primas, de productos alimenticios, sino además otros dos temas muy importantes que se han acentuado en estos últimos meses: inflación y recesión a nivel mundial. Y ello unido a subidas de tipo de interés del dólar, que están haciendo que se aprecie el dólar, eso es bueno para las exportaciones porque los que vendemos en euros somos más competitivos, pero nuestros costes aumentan por todo lo que importamos en dólares. Y además a muchos de los países clientes de España les está llevando a situaciones de escasez de divisas, riesgo de insolvencias, con lo cual es una situación compleja y difícil.
En el Club de Exportadores pensamos que esos riesgos a medio-largo plazo de los que hablaba hace un momento han pasado un poco a segundo término. Lo urgente y lo importante hoy es la energía, la inflación, la recesión…Esto nos está afectando ya, hoy; está afectando a las empresas. Lo otro nos afecta, pero está un poquito apartado; volveremos a tener que hablar de eso y habrá que poner soluciones para prevenir estos riesgos que se nos echan encima”.
En CESCE precisamente presentabais en julio pasado vuestro estudio anual de riesgo país: Panorama Internacional 2022; Beatriz, ¿podrías hacernos un resumen de sus claves?
Beatriz Reguero: “Es una publicación que hacemos todos los años, sobre junio, julio, intentando capturar los elementos claves que nos parece que son relevantes para caracterizar no la situación internacional. Es un documento que pone una mirada un poco más profunda de lo que es habitual; intentamos ver temas que tienen una importancia a medio plazo dentro de la evolución del mundo. Creo que hemos estado bastante acertados con los temas que elegimos porque marcan mucho cuál es la evolución del país y cuáles son los temas de los que estamos hablando ahora mismo.
El primer artículo se llama “Llueve sobre mojado” y lo que pone un poco de relieve, es esto de lo que estamos hablando ahora: cómo la supuesta salida del covid, la recuperación que estábamos viviendo, cómo se ha visto afectada por dos shocks externos absolutamente dramáticos como es la guerra en Europa por un lado, y por otro lado, la política de covid cero de China, que ha tenido un efecto muy importante en su propia tasa de crecimiento y por lo tanto en la tasa de crecimiento de todo el mundo. Y cómo estos dos shocks externos han generado una inflación galopante en algunos momentos del año, que además con el escaso margen de política monetaria y el escaso margen de la política fiscal, pues ponen un poco en entredicho y generan incertidumbre adicional sobre cómo nos vamos a mover a lo largo del año y sobre todo, ya en el año 23. Y además lo que caracterizan es un escenario financieramente mucho más estricto que al que hemos estado acostumbrados, y por lo tanto, nos vamos a mover en un entorno de financiación mucho más escasa y más cara, con todos los retos que esto genera.
Hay otro artículo que explica de alguna forma las razones de la guerra, de la guerra de Ucrania, de la guerra en Europa, que lo decimos ya con cierta naturalidad, pero no deja de ser un acontecimiento muy dramático. Explica toda esta estrategia de revisionismo nacionalista de Putin, que lleva ya tiempo desarrollando, y explica cuál es el origen y cuál ha sido su estrategia a medio largo plazo, por qué ha elegido este momento del tiempo, si es que ha visto cierta debilidad por parte de Estados Unidos a lo mejor en su estrategia hacia Asia-Pacífico. Son elementos para entender la dinámica de este acontecimiento de violencia política en el centro de Europa.
Hay un tercer artículo, que igual es menos relevante o del que se habla menos pero que a mí me parece también muy potente, que es lo que está pasando en la zona del Sahel, en África. Y viendo cómo todos sus problemas internos y propios de siempre que han estado allí, con una gobernanza débil, con una situación institucional problemática, con mucha pobreza, con tensiones sociales, como un creciente movimiento yihadista. Y cómo la lucha entre las distintas potencias, en este caso entre Estados Unidos y China, está también teniendo lugar en esta parte del mapa y por lo tanto cómo está generando también movimientos muy preocupantes, con muchos golpes de Estado y con una inestabilidad política bastante llamativa. Y es otro tema del que no hablamos mucho pero me parece muy relevante.
Y el cuarto artículo, de los más interesantes, enfoca la transición energética pero desde un punto de vista del que tampoco se habla mucho. Vamos a pasar de un momento en el que el petróleo ha marcado durante décadas y yo diría siglos, la riqueza o la pobreza de países concretos y cómo ha marcado toda la evolución económica, y vamos a ir a la era de los metales. Cómo hay todo un desarrollo de industrias extractivas con nuevos metales que son muy relevantes para la transición energética porque son relevantes para la industria eólica, fotovoltaica, solar, etcétera. Y que además tienen la característica de que los yacimientos se encuentran concentrados en países bastante complicados y su manipulación o manufacturación posterior también está muy concentrada en China. Por lo tanto la nueva era de los metales tiene unas connotaciones geoestratégicas muy importantes de las que estamos hablando probablemente poco en relación al efecto estructural que van a tener”.
Sergio,¿qué perspectivas para el comercio mundial estima la Organización Mundial del Comercio (OMC) para lo que queda de 2022 y 2023?
Sergio Prieto: “Las perspectivas que maneja la OMC no son buenas, son a la baja. De hecho, el 5 de octubre se publicó el último informe, actualizando los datos de abril y lo que señalábamos es que a nivel macro el comercio mundial va a cerrar este año con un crecimiento de un 3, 5%. No es una mala cifra si vemos lo que ha pasado este año en febrero, pero sí que es verdad que para el 2023 se preveía un crecimiento del comercio mundial del 3,4% y ya las últimas cifras están diciendo que va a haber una ralentización y que prácticamente el crecimiento va a ser un 1%, apenas va a haber crecimiento del comercio mundial.
Esta ralentización se debe a tres motivos principales.Uno de ellos es la guerra de Ucrania obviamente, que está afectando tanto a países desarrollados, como en Europa, como quizá a medio plazo en países menos avanzados y pobres por los efectos que está teniendo sobre el tema de seguridad alimentaria, incremento de precios de cereales, de fertilizantes, etc.
En segundo lugar, la inflación, sobre todo por el incremento de los precios de la energía, que también está ligado a fertilizantes y otras cuestiones; y por último un posible endurecimiento de las políticas monetarias: el incremento de los tipos de interés para hacer frente a la inflación también puede producir ciertas inestabilidades en algunos países, que probablemente lo que hagan es que reduzcan sus importaciones.
El informe de la OMC siempre se caracteriza porque hacen un análisis medio y luego hacen dos escenarios, uno optimista y uno pesimista. El crecimiento medio que han detectado ha sido del 1%. En el escenario optimista, que se pueda llegar a una solución para el conflicto en Ucrania a corto plazo y que vuelva a recuperarse un poco el comercio mundial, pues estarían hablando de un crecimiento de un 4,5%. En un escenario muy pesimista, que siga el conflicto, siga la inflación… estaríamos hablando de una caída del comercio mundial del 3%. Con lo cuál ahora mismo la situación es muy inestable, no podemos decir a ciencia cierta que va a pasar el año que viene”.
Y sin embargo, a pesar de la compleja coyuntura internacional, nuestro comercio exterior sigue en un momento de dinamismo, con un crecimiento de las exportaciones que es superior a otras economías de nuestro entorno. Las exportaciones españolas de mercancías aumentaron un 24,2% de enero a julio de 2022 respecto al mismo ciclo del año anterior y alcanzaron los 222.961 millones de euros, máximo histórico para este periodo. ¿Cuáles pensáis que son las razones de este buen comportamiento?
Antonio Bonet: “Efectivamente es un récord. Nunca habíamos tenido exportaciones tan altas pero creo que hay que mirar la letra pequeña de las cifras. Efectivamente en valor han aumentado un 24% pero en volumen han aumentado un 6%, que está muy bien, pero únicamente un 6%. Cierto que hemos crecido más nuestras exportaciones que la de otros países de nuestro entorno, pero si miramos la otra parte del comercio exterior, las importaciones, han crecido un 40% en valor, en volumen han crecido un 17%. En precios han crecido más que los precios de la exportación y esto lo que ha provocado es un déficit comercial, tanto el absoluto como de la balanza no energética, que se ha disparado.Y eso lo que significa es menos crecimiento o crecimiento negativo para España.
Es cierto, es un récord, pero hay que matizarlo. Porque tampoco son tan espectacularmente buenas las cifras, sobre todo si lo comparamos con lo que estamos comprando fuera”.
Jaime Montalvo: “La internacionalización tiene mucho que ver con la inserción de nuestro sistema productivo, el conjunto de las empresas, en las cadenas globales de valor. Esto es lo que ha pasado, es decir, no todas las importaciones van como destino final al consumo de España, sino también son inputs para las empresas que están exportando. Un ejemplo clarísimo es el sector del automóvil que es un sector muy afectado por la situación y por el acortamiento de las cadenas globales de valor.
En estos momentos, asegurarse unas importaciones suficientes es absolutamente estratégico. Siempre se está hablando de la internacionalización, pensando en la exportación y pensando en la inversión en el exterior, pero es indudable que en un contexto de inseguridad como el que hay ahora es asegurarse unas importaciones, un nivel de importaciones suficientemente diversificado.
Efectivamente nosotros estamos viendo que ante los problemas que ocurrieron en el pasado con la falta de suministros, es muy probable que una parte de esos datos, aparte del efecto nominal que ha comentado Antonio, tenga que ver con las necesidades de estocaje de las empresas. Es decir, no solo con la absorción por el mercado interior de consumo sino que las empresas en un contexto de cada vez más incertidumbre han podido comprar para mantener unas reservas estratégicas. Por ejemplo, cómo las empresas en sectores como el automóvil han pasado del just in time, es decir, detener sus stocks muy limitados a lo que realmente necesitaban y con una gran fluidez en los inputs de los proveedores al just in case, es decir, a tener más reservas para el caso de que se necesite tirar de inputs no habiendo posibilidad de comprarlos en el mercado.
Esto que está ocurriendo es fruto de la inserción cada vez mayor de España y de nuestras empresas en las cadenas de valor y eso, en sí mismo, no es malo. Lo que pasa es que en un contexto de incertidumbre global también estamos más expuestos a los problemas que puedan ocurrir lejos de nuestras fronteras y una de las cosas que las empresas ya están haciendo es intentar garantizarse otras fuentes de suministro más cercanas y más seguras. Un cierto reshoring de las importaciones de estos componentes”.
Beatriz Reguero: “Me gustaría sacar un poco la lección positiva. Yo creo que lo que sí que estamos viendo con las cifras de exportación, y creo que son un buen ejemplo, es que la estrategia de internacionalización de las empresas españolas ya no es volátil. O sea, ya no nos pasa eso de cuando tengo un problema dentro, me voy fuera y luego no, yo creo que ya es una estrategia a largo plazo. Y eso está perfectamente demostrado. Sí que hay ajustes a corto plazo en la estrategia para acomodarla a lo que va ocurriendo en el mundo y yo creo que es un poco lo que está pasando. Creo que si miramos a las cifras, por ejemplo, por destino vemos que la exportación española que veíamos hace unos años en las que habíamos conseguido bajar un poquito lo que era Unión Europea en beneficio de otras áreas del mundo, pues ha vuelto a subir en la UE y es lo normal en un entorno de incertidumbre como en el que estamos.
Pero lo que está claro, y a mí me parece que es la buena noticia, es que las empresas españolas exportadoras ya son exportadoras para siempre y están internacionalizadas enteras, y por lo tanto yo creo que ya no vamos a ver esos movimientos de exportación tan grande como veíamos hace unas décadas”.
Marta Blanco: “De las de las cifras y del buen comportamiento de las exportaciones y demás, se hace mucha mención a cómo están actuando las empresas en este escenario de incertidumbre de la manera que mejor pueden. Cuando hablas con ellas y les preguntas cómo están sorteando todos estos problemas a los que se ha hecho mención, al final es con un encarecimiento de los costes. Hay que tenerlo muy en cuenta.
Creo que tenemos que poner un poco las luces largas, y pensar en qué necesitan las empresas españolas para poder seguir exportando, invirtiendo, haciendo que la internacionalización sea un factor de crecimiento en nuestra economía. Ahí es donde tenemos que meter las luces largas y ver qué es lo que se necesita. Me ha gustado lo que decía Antonio que el corto plazo ha hecho que todo aquello que teníamos en perspectiva a largo plazo quede en un segundo plano. Yo añadiría que las medidas a corto plazo que hay que tomar para hacer frente a toda esa situación tan compleja entran en conflicto con las políticas a largo plazo. No están alineadas. Es muy importante que tengamos en cuenta, aunque se haya quedado en un segundo plano, cuáles son las cosas fundamentales para las empresas para poder seguir operando en los mercados internacionales. Es fundamental seguir manteniendo los mercados abiertos. Estamos viendo medidas proteccionistas en muchos países donde nuestras empresas están actuando, que van a tener un perjuicio claro a nuestras exportaciones. Tenemos que seguir haciendo un llamamiento porque esas medidas proteccionistas no son la solución.
Se habla mucho de reshoring, de traer aquí la producción; esas cosas no son tan sencillas. Cuando una empresa toma una decisión a medio- largo plazo y establece una fábrica en un país determinado, no es tan fácil cerrar esa fábrica y traer la producción a Europa que está más cerca. No son sencillas y tampoco creo que sean la solución. Las empresas necesitan ser competitivas. Por supuesto que hay que hacer frente a estos problemas, pero tenemos que producir de una forma eficiente y tenemos que seguir siendo competitivas, fundamentalmente para seguir atrayendo inversión del exterior, que es lo que necesitamos.
También hay corrientes de pensamiento en las que se habla de aumentar el comercio con aquellos países con los que compartimos valores y principios. Pensemos en lo que quiere decir esto, en que las empresas exporten y comercien solamente con aquellos países con los que compartimos valores y principios. Primero, porque hoy compartes valores y al día siguiente a lo mejor no los compartes; segundo, porque a través de la exportación y la inversión todos salimos ganando. Ahora entre las dificultades tan grandes que estamos teniendo, estamos viendo que hay determinados gobiernos que están tomando estas medidas; hay que seguir llamando la atención sobre que necesitamos mercados abiertos. Necesitamos el multilateralismo, otro concepto de multilateralismo, pero lo necesitamos. Comerciar e invertir solamente en los países con los que compartimos valores y principios está muy bien, pero luego cuando eso se aterriza tiene unos efectos. En los países de un lado y del otro habrá que ver si al final del día es beneficioso que solamente nos entendamos comercialmente unos cuantos países del mundo.
Para que el sector exterior y las empresas sigan creciendo necesitamos mercados abiertos, necesitamos acuerdos de libre comercio porque es lo único que nos va a permitir diversificar las fuentes de suministro, tener una diversificación de proveedores, de clientes, que es lo que a final del día hace a las empresas más fuertes”.
Sergio, quería pedirte un pequeño apunte sobre uno de los sectores exportadores más potentes de España, que es el agroalimentario, y cómo le afecta ese riesgo de crisis alimentaria a nivel mundial del que se está hablando.
Sergio Prieto: “Creo que el sector agroalimentario somos una potencia exportadora. Estamos muy muy por encima de nuestras posibilidades como país, en términos de PIB estamos como vigésimo segundo o tercero y como exportador agroalimentario somos los séptimos u octavos del mundo.
Desde mi experiencia ya no quí como consejero en la OMC sino como antiguo director de ICEX en Galicia y lo que viví allí durante tres años y medio, las empresas agroalimentarias están muy bien preparadas. Tenemos una gran suerte con el sector agroalimentario porque por un lado cumplimos las normas de la Unión Europea, que es de las más exigentes del mundo a nivel de calidad. Y luego somos capaces de competir vía precio con una muy buena calidad, con lo cual fácticamente apenas tenemos competidores que no sean los propios países miembros de la UE, con terceros países apenas tenemos competidores. Con lo cual nuestros productos alimentarios entran bastante bien en los mercados. Sí que existen problemas, sobre todo de proteccionismo, medidas sanitarias que nos impiden entrar en muchos países, pero se solventan relativamente bien.
Volviendo a los datos de comercio exterior de España, tenía también varias cuestiones que decir. Quería mencionar lo de las empresas exportadoras regulares, que es un concepto que nosotros manejamos mucho, la necesidad de tener empresas cada vez más regulares a nivel de exportación porque cuando llegan estas situaciones complicadas, y hay inestabilidad en el mercado, esas empresas se mantienen. Era un gran problema estructural que teníamos en España y poco a poco con todos los planes que se habían ido haciendo en los últimos 15, 20 años, se ha ido trabajando y se ha conseguido crear un número de empresas regulares que cuando llegan estos momentos de incertidumbre se mantienen en los países, puede que no aumenten sus ventas pero sí que se mantienen. Eso es fundamental.
Haciendo referencia a la importación yo siempre decía lo mismo cuando estaba en Galicia poniendo el ejemplo del automóvil y del sector pesquero. Tenemos déficit comercial: importamos mucho más de lo que exportamos, pero con esa importación cubrimos nuestra demanda nacional y además exportamos y somos exportadores potentes sobre todo en pesca congelada.
Y analizando los datos lo que estamos viendo es que hay un crecimiento. Es verdad que esa dependencia de la UE nos sigue, entre comillas, matando, siempre ha sido nuestro talón de aquiles y lo va a ser el año que viene cuando la demanda de los mercados europeos baje bastante y lo veremos en las empresas que no sean capaces de poder vender en mercados europeos. Pero por otro lado he visto los datos de incremento de exportación de los países PASE, ese plan de la Secretaría de Estado de Comercio para promocionar la exportación en terceros países. Son 12 países, y se ha incrementado un 22% la exportación a estos países. Dentro de lo que cabe esa diversificación que estamos buscando a países fuera de la UE sí que parece que ha crecido.
Y por último quería comentar el tema del multilateralismo. Hace falta un cambio para ver las cosas a largo plazo y con perspectiva. Y sí que es verdad que hay que fomentar los acuerdos de libre comercio pero dependen de la UE y tardan tres, cuatro, cinco o seis años en negociarse y otros tres, cuatro, cinco años en implantarse. Sí que hay que estar muy atentos a ver qué acuerdos se están negociando para entrar en esos países, para en el momento en que entre en vigor estar ya presentes. Porque muchas veces lo que nos pasaba es que estábamos esperando a entrar en vigor para ir con las empresas y ahí ya no había nada que hacer. Lo que hay que hacer es estar en ese mercado mientras que se negocia el acuerdo de libre comercio para que cuando entre en vigor estar ya compitiendo con las empresas alemanas, italianas, francesas,holandesas, porque realmente esa es nuestra competencia, las empresas europeas que también están en esos países”.
¿Cuáles son las fortalezas de la empresa española? ¿Y las debilidades? ¿Y cómo podemos hacer para que las empresas estén mejor preparadas y sean más competitivas?
Jaime Montalvo: “La pregunta es la pregunta del millón. La pregunta y la cuestión sobre la que todas las personas que llevamos muchos años trabajando en internacionalización nos planteamos. Lo voy a intentar resumir un poco, pero es un tema complejo, indudablemente. La empresa española ha mostrado unas fortalezas que desconocíamos; es decir, a medida que ha ido incorporando la internacionalización a su propio modelo de negocio y contando ya con 55.000 exportadoras regulares. La empresa española ha ganado competitividad, pero también ante los shocks hemos visto capacidad de adaptación, de innovación, en las empresas. Han invertido en talento, han invertido en marca y además, dentro de sus fortalezas están los estándares europeos, con la calidad que eso supone. Son factores de fortaleza tradicionales.
Desde el lado de las debilidades también se ha hecho sistemáticamente el mismo análisis: escaso tamaño de la empresa exportadora, escasa diversificación de sus mercados de exportación. Al final esto incide en su menor escala y capacidad de afrontar determinadas situaciones de mercado. También es verdad que un tamaño pequeño no necesariamente es un handicap, ¿no? Yo creo que hay muchas empresas españolas de tamaño pequeño y mediano que han sabido implantarse en nichos de mercado de una forma exitosa.
Lo que es muy importante es que el sistema institucional de apoyo a la internacionalización y todo lo que tiene que ver con el marco regulatorio no reste fortalezas a nuestras empresas. Creo que tenemos una empresa que lo ha demostrado; ahí están las cifras, cómo ha pasado la exportación de suponer del 23% al 35% del PIB, está claro que la empresa española se ha internacionalizado. Al principio de una forma coyuntural como respuesta a una crisis, pero ahora es un fenómeno estructural y por tanto han desarrollado unas fortalezas propias”.
Marta Blanco: “No creo que haya un único patrón de empresa española que se diga estas son las fortalezas, estas son las debilidades, lo que sí que hay son cuestiones que pueden hacer a nuestras empresas más fuertes. Entendiendo por fortalezas más competitivas para competir en los mercados internacionales. Creo que aquí hay un aspecto que todavía no se ha tratado que tiene que ver con una doble transición que es hacer la transición verde y la transición digital. Creo que todas aquellas empresas que ya han iniciado su camino antes, porque esto no viene de ahora. Quizás se pueda hablar mejor las fortalezas y debilidades de sectores, no de fortalezas y debilidades de empresas. Hay muchos sectores que ya apostaron por esta doble transición hace tiempo; claramente estas son cuestiones que van a ganar peso en la estrategia de las empresas precisamente para ser más competitivas.
Y luego un hito porque está muy relacionado, hablamos de la doble transición porque estamos muy mediatizados por los fondos Next Generation pero todo esto está muy relacionado con la innovación; aquellas empresas más innovadoras en procesos, en productos, en servicios, también son más competitivas y son las empresas que van a ser más fuertes a la hora de salir a los mercados internacionales.
Y luego hay otro aspecto fundamental que tiene que ver con el talento. También aquellas empresas que sean capaces de favorecer un talento en las organizaciones tendrán más capacidad de competir. Y en ese sentido quiero hacer un llamamiento, cada vez que viajas por ahí lo ves con todas las empresas, las dificultades que hay en la movilidad del talento internacional, en todas las empresas y países para atraer talento. Hemos estado en Australia y claramente era una demanda de las empresas españolas allí instaladas y este es un aspecto fundamental donde organismos internacionales como la OCDE pueden hacer mucho a la hora de buscar regulaciones homogéneas entre los países para que ese talento internacional se pueda mover con muchas menos restricciones”.
Beatriz Reguero: “Creo que es más fácil ver qué fortalezas y debilidades tienen sectores concretos que compañías individuales. Pero yo creo que en general sí se puede decir que la empresa española tiene muchas fortalezas y que es muy competitiva y tenemos sectores en los que somos líderes; en sectores a lo mejor no muy grandes, igual ese tamaño de empresa mediana, pero que es muy puntera en lo que hace, también las tenemos. Creo que ahí la evolución es muy buena y que hay muchas fortalezas que explotar. Desde las administraciones y desde fuera lo único que puedes es dar un marco y dejar a las empresas que funcionen sin ponerles trabas adicionales. El multilateralismo como concepto es lo único que de verdad enriquece el crecimiento del comercio y así ha sido durante los últimos años.
Y yo quería poner un poco el foco en una de estas transiciones de las que hemos estado hablando y es la transición energética.Un tema del que hablamos poco. Probablemente podríamos detectar como debilidad no sólo de las empresas españolas, de todas las empresas ahora mismo el incremento de los costes de la energía. Evidentemente que es uno de los problemas a corto plazo que estamos gestionando, pero es que yo no creo que sea un problema a corto plazo. Yo creo que esta transición energética hay que abordarla de otra forma. Yo creo que no lo estamos haciendo bien porque el incremento del precio de la energía no es un tema puntual ahora por la guerra de Ucrania. Creo que estamos inmersos en un proceso de sostenibilidad, de transición verde, que tiene un coste evidente, que las empresas tienen que ajustar y asumir en el largo plazo ,porque es que no va a ser más barata, probablemente en un plazo largo, y ahí lo que tenemos es que esa transición energética acompañarla y crear el esquema para que las empresas transiten lo más rápido posible a esa situación final que todavía no tenemos muy claro tampoco cómo va a ser.
Creo que las empresas europeas estamos en una situación un poco peor y diferente que las del resto del mundo porque la competitividad también es de Europa respecto al resto. Yo creo que se nos va siempre un poco la frenada en el tema regulatorio y acabamos teniendo regulaciones mucho más estrictas en Europa que en otros países. Y teniendo en cuenta que el eje del mundo ya no es Occidente, sino que está ya mucho más en Asia, yo creo que es un tema muy relevante que tenemos que hacernos mirar porque tiene mucho que ver con lo que podemos hacer desde aquí para generar un un marco diferente. Yo creo que intentar ver el mundo un poco desde fuera y no tanto desde la Unión Europea podría facilitar alguno de estos procesos y creo que el de la transición energética es uno de ellos. Creo que ahora mismo hay una incompatibilidad absoluta con varios objetivos dentro de la UE de transición energética hacia lo sostenible, con independencia energética y alguna cosa más, es imposible hacer la cuadratura del círculo en un momento. Creo que tenemos que ser capaces de poner unos objetivos realistas, cómo queremos que esta transición se produzca y dar mucho apoyo a nuestras empresas en este proceso”.
Antonio Bonet: “En fortalezas estamos todos de acuerdo y creo que hay que resaltarlo en que la principal fortaleza es el cambio de modelo en muchas empresas en donde la internacionalización que forma parte de su ADN, y eso es así.
Si miramos las debilidades de la exportación española, tenemos tres principales Una, el número de exportadores regulares. Es cierto que ha crecido mucho pero las últimas estadísticas disponibles lo que dicen es que exportadores habituales que vendan más de 50000 euros, solo hay 25.000 empresas, es que 25.000 empresas no es nada.Tenemos un país de 3 millones de empresas, aunque la mayoría sean autónomos.
Segundo, la concentración en la Unión Europea. Vale, en épocas de crisis está muy bien; son mercados seguros en los que prácticamente no hay riesgo de pago, pero no están creciendo tanto como otros países y eso es una debilidad que está clara.
Y en tercer lugar, el tema del contenido tecnológico de nuestras exportaciones, en donde el contenido tecnológico medio o medio alto es relativamente reducido para lo que podría ser un país de nuestro tamaño, de nuestro nivel de desarrollo, de nuestra renta per cápita.
Y estas tres debilidades creo que tienen de alguna manera, la de concentración en la Unión Europea, quizás no, pero las otras dos un factor común en ellas que es el tamaño medio de nuestras empresas, que es muy bajo.Y no es un tema que es que la empresa quiera permanecer pequeña. En general a las empresas les gusta crecer, pero si el entorno regulatorio que tenemos dificulta que crezcan las empresas con obligaciones fiscales superiores a partir de unos umbrales muy bajos, como obligatoriedad de tener un comité de empresa a partir de muy poquitos trabajadores, cosas de éstas… pues a las empresas las estás desincentivando a que crezcan. Lo que está claro es que la propensión a exportar o a internacionalizarse de las empresas de tamaño medio es bastante superior a las de tamaño pequeño, dentro de que hay empresas pequeñas que exportan y que lo están haciendo muy bien. Es esencial facilitar que crezcan las empresas, que aumenten el tamaño medio, para intentar solucionar algunos problemas estructurales que tenemos como país”.
Sergio, ¿está en riesgo el multilateralismo?
Sergio Prieto: “Es la pregunta del millón. Yo creo que siempre ha estado en riesgo lo que pasa es que ha habido momentos de más tranquilidad, en los que estaba menos en riesgo y momentos de más incertidumbre.
Ahora mismo tenemos una especie de tormenta perfecta. Venimos de una crisis financiera económica muy importante 2008-2012; cuando nos estábamos recuperando llegó una pandemia, la primera en cien años; y ahora sin acabar la pandemia tenemos una guerra en Europa.Y a todo esto el sistema multilateral parece que no es lo suficientemente flexible para las necesidades que tenemos en el siglo XXI . Sí puede estar en riesgo, sobre todo debido a las medidas proteccionistas que muchos países han empezado a hacer sobre todo con la pandemia. En la OMC, con 164 miembros, todo se tiene que aprobar por consenso, pues a lo mejor en los años 40, 50, 60 del siglo pasado si tardaban seis o siete años en aprobar algo no pasaba nada porque todo iba muy despacio, pero ya con la velocidad del siglo XXI en seis años pasan muchas cosas, no te puedes dar 6 o 7 años para negociar. Se está hablando mucho de la reforma de la OMC, yo no hablaría de reforma, hablaría de modernización para adaptarla a las necesidades del siglo XXI. Creo que si no se dan solución a los problemas que tenemos hoy en día, pues se pondrá en duda el funcionamiento de todo el sistema y no sólo de la OMC sino de Naciones Unidas en general.
Un inciso con el tamaño del sector exterior, de las empresas. Yo recuerdo cuando estudiaba la oposición hace muchos años que decíamos que el sector exterior español tenía una serie de problemas estructurales y problemas coyunturales. En los estructurales siempre decimos lo mismo, concentración de las exportaciones de los mercados europeos, tamaño de la empresa exportadora, que es muy pequeño y alta dependencia energética y tecnológica. X años seguimos teniendo los mismos problemas. Quizá hemos mejorado un poquito pero los seguimos teniendo.
En cuanto al tamaño de las empresas, yo recuerdo a un empresario de componentes de automoción que me decía, ‘no te equivoques, Sergio, el tamaño importa’, importa mucho, sobre todo para conseguir financiación. Puedes ser una pyme, puedes querer salir al exterior, tener planes de marketing muy buenos, pero tienes que buscar mercados porque no te van a dar financiación. El tamaño importa para conseguir esa financiación y poder estar en más países.
En relación con necesidades, creo que tenemos varias necesidades dentro de lo que es la pyme, y es el tema de formación, expertos en marketing digital y comercio electrónico. Es necesario, no sé si desde las universidades u otros ámbitos, crear expertos en comercio internacional; evitar la fuga del talento e incorporar expertos a esas áreas de dirección. Cada vez más muchas empresas ya están metiendo la internacionalización como uno de sus pilares básicos. Y por último el marketing digital y el comercio electrónico. Estamos en el año 22: si no estás en internet, si no tienes ventas electrónicas por mucho que quieras exportar no vas a hacer nada. Se necesitan expertos en marketing electrónico.
Para finalizar, me gustaría conocer vuestra impresión de qué podemos esperar de 2023 para el negocio internacional.
Marta Blanco: “Hay que mantener el optimismo a pesar de la situación. Tenemos que reforzar todos aquellos aspectos positivos que se han mencionado; alertar desde las empresas de aquellas cuestiones más negativas, sobre todo para las administraciones. Es fundamental el entorno regulatorio en el que operan nuestras empresas y también el entorno regulatorio que se encuentran las empresas extranjeras que invierten en España. Perdonad que insista pero espero que una pandemia sea suficiente para que todos nos demos cuenta de que hay determinados problemas que solamente se abordan de una manera global; necesitamos soluciones globales a problemas globales y las medidas unilaterales no es la mejor política en estos momentos”.
Jaime Montalvo: “Mi última reflexión sería que nuestras empresas han demostrado que saben hacer su trabajo. Evidentemente nos faltan elementos para poder competir al 100 por 100. Siempre nos van a faltar, pero también es verdad que en este marco de incertidumbre existen oportunidades. La propia agenda de transformación verde, de transformación digital, es algo en la que las empresas están involucradas y van a tener oportunidades. También es muy importante que desde las administraciones, aparte de mantener los instrumentos de información, de asesoramiento, de promoción y de financiación, hay que dar seguridad a las empresas para que hagan su trabajo. Y para darle seguridad a las empresas hay que cubrir los riesgos. Creo que tiene que haber una apuesta, más allá de los fondos de recuperación, tiene que haber una apuesta de las administraciones por por proporcionar al sector privado lo que necesita que es seguridad y ahí estamos hablando del entramado de acuerdos institucionales a nivel internacional; del multilateralismo; estamos hablando de la diplomacia económica en el mejor sentido de la palabra. Estamos hablando, por supuesto, de ser capaces de crear un entorno regulatorio amigo y por supuesto, de la colaboración público- privada y con esta nota termino. Es fundamental que las administraciones se vean guiadas por los intereses de las empresas que son los de la sociedad. Hay un enorme valor que en la acción política se tengan en cuenta las necesidades del sector privado porque es el que va a mover la recuperación”.
Antonio Bonet: “Me gustaría hacer un comentario sobre qué es lo que nos gustaría que pasara el año que viene desde dos puntos de vista, desde el punto de vista de de políticas de internacionalización, de promoción de exportaciones, y desde el punto de vista de política general.
Desde el punto de vista de promoción creo que se están haciendo las cosas bien, ¿hay que mejorar?, sí, ¿Eh? Pero si hay una cosa en donde conviene darle una vuelta al chip completamente. Lo que necesitan las empresas es adaptarse a las nuevas cadenas globales de valor, lo cual significa, sobre todo las pymes que tienen necesidad de identificar nuevos proveedores fuera de España, y eso es un cambio de mentalidad, es decir, hay que ayudar también a las empresas, a las pymes, a identificar proveedores y a importar.
Desde el punto de vista de políticas generales tenemos que favorecer que aumente el tamaño medio de las empresas y tenemos que reducir incertidumbre regulatoria. Estamos teniendo casos recientemente de aumentos de impuestos a determinados sectores, que paguen más impuestos los ricos, se entiende que son los empresarios. La empresa tiene que tener certeza. Si no tiene certeza y tiene mucha incertidumbre no va a invertir y si no invierte no va a salir el país adelante, porque los que crean al final riqueza y empleo son las empresas. Y hace falta una política fiscal que mire en el medio y largo plazo, porque seguimos teniendo un gasto público muy elevado, un déficit y una deuda pública muy elevada, y eso tarde o temprano hay que pagarlo. Lo que nos gustaría que sucedería el año que viene es que se pusieran en marcha políticas y medidas que vayan en esta línea”.
Beatriz Reguero: “Creo que mi reflexión iría a animar a las empresas a gestionar los riesgos en un entorno de máxima incertidumbre. Ante tu pregunta de cómo va a ser el 2323, no tenemos ni idea de cómo va a ser y esto ya es un elemento importante e incierto en sí mismo. Lo que está claro es que va a ser un entorno más complicado desde el punto de vista financiero y esto es muy importante, especialmente para las empresas medianas, porque la capacidad de financiación va a ser mucho menor, porque además nos pilla a todos con unas cifras de endeudamiento ya relativamente elevadas y, por lo tanto, tenemos todos muy poquito margen en endeudamiento y, por lo tanto, en financiación.
Y este es un tema a gestionar y además con muchos riesgos geopolíticos y shocks externos, que es difícil que alcancemos a entender y, por lo tanto, lo que sugiero, como siempre, es gestionar los riesgos y ponerlos en manos de entidades como nosotros, que para eso estamos, para gestionar los riesgos de fuera. Nosotros tenemos una capacidad de asunción de riesgos internacionales altísima y yo creo que podemos ayudar en muchas ocasiones. Somos un instrumento bastante poco distorsionador, somos un ejemplo de cooperación público privada.
Y, por lo tanto, creo que hay que aprovechar este tipo de cosas para facilitar la financiación y para ayudar a las empresas, desde las más pequeñas a las más grandes, a seguir operando en el mercado internacional. Creo que la tendencia de la empresa española, con todos los problemas estructurales que pueda tener, no ha hecho más que ir mejorando en todos los aspectos de los que hemos ido hablando a lo largo del tiempo. Yo creo que esto es un tema también a tener en cuenta. Y por lo tanto desear a todo el mundo la mayor suerte posible en el año 23 pero sobre todo mucho ojo con la con la gestión de los riesgos “.
Sergio Prieto: “Llevamos 12, 14 años de incertidumbre, crisis del 2008-2012, posteriormente recuperación, pandemia, ahora lo que tenemos ahora, hay mucha experiencia en manejar tiempos de incertidumbre.
Que el corto plazo nos permita ver el largo plazo; que no nos quite la visión a largo plazo este cortoplacismo que tenemos que tener para el año 2023.
Y una frase que siempre me gustaba decir en relación a la dependencia que tenemos de la UE, hay vida más allá de Turquía, hay otro mundo y hay que explorarlo. Y a lo mejor en estas circunstancias es cuando hay que intentar hacerlo. Tenemos experiencia y capacidad para poder hacer frente a un año 2023 que tendrá muchas incertidumbres pero siempre habrá oportunidades”.


































