Día Jueves, 08 de Enero de 2026
El incremento de los riesgos geopolíticos, con la pandemia y la guerra de Ucrania como factores fundamentales, ha centrado la segunda jornada de análisis y debate promovida por el Foro de Marcas Renombradas Españolas (FMRE) y Cesce.
Moderada por María José Hernando, jefa de Unidad de Riesgo País de Cesce, la sesión ha contado con las aportaciones y puntos de vista de José María Pantoja, responsable de Comunicación y Reputación Corporativa de Cosentino, José Manuel Peñafiel, director financiero de Kalam, José Antonio Clavijo, asesor CMO de RMD Group (Ramondin), y Lucía Bonet, analista de Riesgo País de Cesce.
En la introducción de la jornada, Hernando ha destacado cómo los riesgos políticos y geopolíticos han cobrado protagonismo en los últimos años, tras una época en la que la marcha de la economía no parecía estar afectada por estas cuestiones. “Nosotros en Europa tenemos muy cerca la guerra de Ucrania, que está suponiendo un impacto enorme sobre toda la economía mundial pero muy especialmente sobre la economía europea; cabe la posibilidad de que nos conduzca este año a una recesión”, ha apuntado la jefa de Unidad de Riesgo País de Cesce.
Preguntados por los factores geopolíticos que más influencia están teniendo en la actividad de sus empresas, desde Cosentino su responsable de Comunicación y Reputación Corporativa, José María Pantoja aludía a las consecuencias de estos en las cadenas de suministros. “La cadena logística para nosotros es una variable fundamental porque toda la producción se hace en España y comercializamos en 116 países, y ahí hemos notado un impacto sideral. Y luego como industria electrointensiva, el tema energético, los costes y las tensiones en el suministro de energías, sobre todo el gas natural”. Del mismo modo se manifestaba José Antonio Clavijo, asesor CMO de RMD Group: “nos impacta en cadena suministro, la locura energética, no tener materias primas para responder a tus clientes... ese es el día a día”.
Por contra, José Manuel Peñafiel, director financiero de Kalam, ha destacado cómo la situación de crisis energética actual “favorece a empresas como nosotros, que intentamos mejorar las condiciones energéticas de los edificios”.
Por su parte, la analista de riesgo país de Cesce, Lucía Bonet, ha identificado varios factores de riesgo para el futuro más cercano. “El conflicto que va a dominar los próximos años es la rivalidad Estados Unidos y China. Una gestión adecuada de la cadena de suministro va a ser fundamental para las empresas”, ha explicado. Además, Bonet se ha referido al nuevo ciclo electoral en Latinoamérica: “con el giro a la izquierda da una mayor dificultad jurídica a las empresas y dificulta la actividad allí”, a las tensiones en el Sahel, en el continente africano, “que están originando movimientos migratorios que van a presionar las fronteras europeas”, y por último, el auge de nacionalismos y populismos que “va a dar lugar a un retorno del proteccionismo que ya veíamos con Trump y que probablemente vaya a continuar en los próximos años”.
La guerra en Ucrania como factor de disrupción y acelerador de los desequilibrios
El debate ha tratado en profundidad el tema de la guerra de Ucrania, que, a juicio de la experta Lucía Bonet, “ha hecho que se materializasen una serie de riesgos que veníamos observando. Esperábamos que 2022 fuese el año en el que se consolidara la recuperación de la situación económica, se esperaba un crecimiento mundial del 4,4% y lo han rebajado hasta el 3,2% de acuerdo con el último informe de perspectivas del FMI. Las tendencias que ya estaban presentes a finales de 2021 como el encarecimiento de la energía, las tensiones en las cadenas de suministro, y la aparición de las presiones inflacionistas, en 2022 se han disparado. En relación a la guerra, identificamos cuatro canales de contagio a la economía global: el primero es a través de las materias primas y la energía, por la relevancia que tanto Rusia como Ucrania tienen como productores de alimentos, metales e hidrocarburos. El conflicto ha provocado cortes o alteraciones en la exportación de estas mercancías, lo que ha afectado directamente a las cadenas de suministro globales, el segundo de los canales de contagio. Además, tuvo un impacto directo sobre el canal financiero, fundamentalmente al principio del conflicto cuando se expulsó a distintos bancos rusos del SWIFT. Por último, ha afectado a la confianza tanto de empresas como consumidores: tras el repunte de la confianza una vez parecía que superábamos la pandemia, ha vuelto a caer en picado. Las perspectivas económicas son muy desfavorables. En Europa, no hemos tenido suficiente tiempo para recuperarnos de la crisis provocada por la pandemia y ya tenemos otra crisis a la vista”.
Preguntados por la afección directa a sus negocios, desde RMD Group, dedicado a la elaboración de cápsulas para botellas de vino, no se han visto afectados comercialmente por su poca exposición al mercado ruso, pero sí en cuanto a materias primas, en concreto estaño y aluminio (de los que Rusia es uno de los principales productores), “por el encarecimiento y la inseguridad de que no teníamos material para atender a los clientes”, argumentaba José Antonio Clavijo.
En cuanto a Cosentino, una compañía en la que más del 90% de su facturación procede del exterior, tampoco han notado la afección de la guerra comercialmente, ya que Ucrania y Rusia son mercados muy minoritarios para sus obras, pero sí parcialmente desde el punto de vista de proveedores, pues han tenido que sustituir a algún proveedor de materias primas ucraniano.
Tampoco tenía clientes en esta zona la empresa Kalam, con más de 35 años de experiencia en rehabilitación de edificios, pero lo que sí han notado, a causa del conflicto, es un encarecimiento de los materiales de construcción y de los precios del transporte. “Antes de empezar trabajos tienes que revisar precios”, explicaba José Manuel Peñafiel.
Pese a todo, los tres directivos se han mostrado optimistas y confiados en las capacidades de las empresas españolas para remontar las crisis.
La crisis energética
Una de las consecuencias de mayor alcance de la guerra es la crisis energética, que afecta esencialmente a Europa, por la gran dependencia del gas ruso. “El gas va a seguir estando en precios elevados (100 euros el megavatio hora). El problema es que si las empresas son rentables con esos precios del gas, la mayor parte no están preparadas”, reflexionaba Lucía Bonet.
Según José Manuel Peñafiel, director financiero de Kalam, esta crisis “nos ha abierto los ojos” y ha hecho “que nos pongamos las pilas” para no tener “esa dependencia tan brutal de los grandes productores de energía”.
Para José María Pantoja, la crisis ha acelerado “a velocidad de crucero” tendencias que venían de antes. En el caso de Cosentino, por ejemplo, ya habían apostado desde antes de la pandemia por un nuevo modelo de gestión eléctrica basado en las renovables, con proyectos fotovoltaicos, de eólica y de hidrógeno verde para garantizarse el autoconsumo. “Creemos que ese es el camino”, aseguraba el responsable de Comunicación y Reputación del fabricante almeriense de superficies para arquitectura.
También en Grupo RMD han aprobado una inversión para instalar placas solares en su fábrica alavesa que les permitirá reducir el 32% sus costes energéticos.
Inflación
Otro de los riesgos analizados en esta jornada del Foro de Marcas Renombradas Españolas y Cesce ha sido la inflación. “Estamos en un escenario que hace unos meses nadie hubiese imaginado, con un 10% de inflación”, apuntaba Bonet. En el caso concreto de la Unión Europea, la analista consideraba que “el BCE no va a poder atajar la inflación como en EEUU porque en el caso de la Eurozona se trata de una inflación provocada por factores de oferta y mediante la desaceleración de la demanda no se van corregir las presiones inflacionistas, aunque sí que van a contribuir a rebajarlas pero la inflación va a seguir alta en 2023 y también en 2024 ”. “Estamos a las puertas de una recesión”, reconocía la analista de riesgo país de Cesce.
A este respecto, el asesor CMO de RMD Group (Ramondin) considera “una malísima noticia” la inflación “sobre todo cuando venimos de la estabilidad”, y al representante de Cosentino le preocupa sobre todo la afección “al consumidor final”. También el director financiero de Kalam compartía esta postura: “a nosotros no nos viene nada bien que (la inflación) se mantenga en el tiempo porque nuestro cliente final es el consumidor”.
Geopolítica y cadenas de valor. ¿Vamos a la desglobalización?
En otro punto del debate, María José Hernando ha planteado a los representantes empresariales si ven posible una reconfiguración o acortamiento de las cadenas de suministro. En el caso de Ramondin, por la naturaleza de su negocio, “tenemos que estar cerca del cliente”, detalla Clavijo. Pero en la parte de compras sí que auguran cambios en la cadena de suministro.
Tampoco ven modificaciones en su cadena de valor en Cosentino, pese a los problemas logísticos en los puertos. Con fabricación desde Almería y más de 120 almacenes en todo el mundo, “apostamos por estar cerca del cliente; buscamos almacenamiento y rapidez en el servicio al máximo”, afirmaba su responsable de Comunicación y Reputación Corporativa.
Desde Kalam su director financiero, José Manuel Peñafiel, se refería al “alto coste financiero” de la problemática de la distribución dado que los proveedores piden por adelantado el pago de los pedidos.
Por su parte, Lucía Bonet, desde Cesce, “las tendencias desglobalizadoras están ahí pero no se va a renunciar a los beneficios (de la globalización), la clave está en tener flexibilidad en las cadenas de suministro”. La experta se ha referido a esa confrontación EEUU-China que va a obligar a muchas empresas a repensar sus cadenas.
Precisamente esa rivalidad entre China y Estados Unidos y ese alineamiento de países en dos bloques fue el tema abordado para cerrar la jornada. Los representantes de Cosentino, con un 50% de sus ventas en el mercado estadounidense, y Ramondin, con un 30%, coincidieron en que esas tensiones no son buenas para sus negocios. “Estados Unidos es la potencia decadente y China la potencia emergente, y está dispuesta a disputarle la hegemonía (a Estados Unidos). La Unión Europea nos pilla en medio y tenemos que intentar buscar nuestro propio camino y ser autosuficientes”, concluía Lucía Bonet.
Esta ha sido la segunda de las de las sesiones de análisis y debate del proyecto conjunto entre el Foro de Marcas Renombradas Españolas (FMRE) y Cesce que, bajo el título de ‘Gestión del riesgo en la era de la incertidumbre’, pretende analizar y extraer conclusiones sobre los diferentes riesgos a los que se enfrentan las empresas. Anteriormente ya se habían analizado los Riesgos asociados a la transformación digital.











































