Día Jueves, 08 de Enero de 2026
El pasado 27 de mayo la Comisión Europea presentó su propuesta del Paquete de Recuperación de 750.000 mill.€ para hacer frente a la crisis económica derivada de la pandemia.
El plan de Bruselas engloba la propuesta franco-alemana de crear un fondo de 500.000 mill.€ en subvenciones y le añadió 250.000 mill.€ en préstamos. El objetivo es contentar a todos los socios europeos divididos entre los partidarios de los préstamos, también conocidos como los cuatro frugales (Holanda, Austria, Suecia y Finlandia) y los defensores de las ayudas a fondo perdido (Francia, Italia y España, entre otros).
La propuesta europea se basa en tres pilares. El primero, que concentra el 80% de los recursos, tiene como objetivo que los Estados miembros puedan hacer frente a inversiones y reformas mediante un Fondo de Resistencia y Recuperación y un fondo de cohesión complementario.
El segundo, que ocupará el 15%, se destinará a incentivar la inversión privada y recapitalizar empresas viables en apuros. De esta forma, se trata de compensar el gran desequilibrio entre aquellos países que, como Alemania, cuentan con margen fiscal para apoyar efectivamente a sus empresas y los que no. Por último, el tercer pilar se dedicará a apoyar los instrumentos existentes de protección civil y emergencia.
Para su financiación, se propone un aumento del tamaño del presupuesto comunitario, lo que implicaría un mayor aval de cara a emisiones de deuda por parte de la CE. De esta forma, la Comisión propone elevar el límite de gasto del presupuesto del club del 1,2% de la Renta Nacional Bruta en el que se encuentra ahora al 2%. Los recursos disponibles adicionales (alrededor de 150.000 mill.€) se utilizarán para respaldar dichas emisiones de deuda conjunta de la UE (que podría oscilar entre los 300.000 y los 500.000 mill.€). Otra fuente de financiación serán los impuestos. Por un lado, se podría aplicar el impuesto a las grandes tecnológicas, algo que lleva años sobre la mesa de la Comisión o elevar el arancel exterior común a aquellos países que cuenten con políticas medioambientales contaminantes.
Por otro, podría aumentar las contribuciones nacionales de los Estados miembro, una propuesta que los cuatro frugales rechazaron el pasado mes de febrero cuando el escenario era bien distinto. Es innegable que la propuesta de Bruselas es ambiciosa pero aún ha de contar con la aprobación del Consejo Europeo y el Parlamento. Un camino que se augura complicado.
Fuente: CESCE











































