Día Jueves, 08 de Enero de 2026
A través de un comunicado, el Consejo Intertextil Español analiza cuál será el estado de la Industria de la Moda después del Coronavirus.
El Consejo Intertextil Español señala que aunque la pandemia causada por el coronavirus no puede ser cuantificado todavía, sin duda se van a cumplir los peores augurios. “Nos hemos encontrado con un escenario para el que ninguna sociedad actual estaba preparada. La propagación de la enfermedad por todo el mundo ha tenido unas consecuencias dramáticas en cuento a pérdida de vidas humanas, y también en prejuicios económicos y sociales. Nada que ver con las crisis que de forma cíclica han ido golpeando a nuestra industrial en las últimas décadas, pues esta vez no había un antecedente histórico que sirviera de guía”.
Ante esta situación, el Consejo destaca cómo la sociedad española ha enfocado todos sus esfuerzos a contener la expansión de la epidemia y atender al gran número de enfermos, por lo que ha sido necesario reducir de forma radical la actividad industrial y, en lo que se refiere a muchas empresas, paralizar la misma.
Considera que la industria textil y de la moda española ha afrontado la situación de forma heterogénea, como heterogéneo es el sector. Las empresas que tenían esa posibilidad, han reorganizado su proceso productivo a contrarreloj para colaborar ante la situación de emergencia sanitaria de forma desinteresada. Han dado un ejemplo de solidaridad y su apuesta por contribuir a salvar vidas ha sido valorada por toda la sociedad”.
El Consejo también destaca cómo buena parte del sector ha tenido que refugiarse en la suspensión de su actividad por los procedimientos habituales, que han sido flexibilizados por el poder ejecutivo debido a la gravedad de los acontecimientos. Su situación en muy complicada, pues se ha enfrentado a una tormenta de acontecimientos negativos. Aunque en un primer momento, con la epidemia focalizada en China, se temió solo por la falta de algunos suministros, la llegada de la crisis sanitaria a Europa conllevó la imposibilidad de atender pedidos ya confirmados, dejó a las empresas sin liquidez y puso a muchas de ellas en un situación insostenible.
Ante esta situación, el Consejo plantea la posibilidad de pensar que el Covid19 será la puntilla a una industria que ha reducido la mitad de su tamaño en los últimos 30 años. Sin embargo también apunta: “Pero lo que estamos viviendo nos demuestra que nos hallamos ante un sector estratégico, y esta vez la palabra “estratégico” no es un mero eslogan. Europa necesita una industria de la moda poderosa, flexible, próxima, capaz de atender las demandas de todo tipo de producción, con todos los subsectores representados en nuestro tejido industrial”.
Otro de los aspectos en los que el Consejo hace hincapié es en la dependencia de proveerse en lejanía , considerando que ésta “puede ser nefasta, pues nos deja sin respuesta rápida a cualquier circunstancia excepcional. De hechos, los países que mejor se están defendiendo contra la pandemia son aquellos que no dependen de terceros para proveerse de productos sanitarios. Y esa lección es aplicable a todo el sector”. En este punto, el Consejo propone: “Necesitamos fabricar en Europa, pero no porque solo miremos por el interés de nuestras empresas, sino porque somos esenciales para la sociedad. Además, podemos hacerlo de forma sostenible, respetuosa con el medio ambiente y con unas relaciones laborales basadas en la confianza”.
“Por supuesto, para ello se necesita un cambio trascendental del escenario en el que nos hemos movido en las últimas décadas. Europa tiene que datarse de una uniformidad fiscal y arancelaria que permita que todos compitamos en igualdad de condiciones. Las instituciones estatales y europeas deben generan un marco regulatorio congruente con la nueva situación, pues va a ser fundamental contar con un tejido industrial completo en Europa”.
El Consejo se pronuncia por fortalecer la colaboración con al que el sector ha trabajado por décadas. “Empresas, organizaciones patronales y sindicales, centros de formación y de innovación, instituciones autonómicas, estatales y supraestatales. Nuestro sector ha sido ejemplo de colaboración entre todos los actores y miembros de la cadena de valor. Y ahora puede ser un motor de una recuperación que tiene que comenzar en cuanto la situación sanitaria lo permita”. “Primero, asegurando la supervivencia de las empresas y sus puestos de trabajo y, en un futuro no muy lejano, dando a luz a nuevos proyectos que generan empleo de calidad. Tenemos que ser ambiciosos e ir más allá; incluso, podemos pensar en recuperar actividades que fueron desplazadas a terceros países y que, en este nuevo escenario, podrían volver”.











































