Día Jueves, 08 de Enero de 2026
El dírham está ligado a una cesta de monedas integrada por el euro y el dólar, con ponderaciones del 60% y el 40%, respectivamente.
En el marco de un proceso más amplio de liberalización de economía, las autoridades marroquís, en enero de 2018, ampliaron (del ±0,3% al ±2,5%) la banda de fluctuación del dírham con respecto al tipo de referencia fijado diariamente por el Banco Central.
El momento para llevar a cabo la medida estuvo bien elegido, ya que la economía crecía a buen ritmo (un 4,4% en 2017), las reservas de divisas tenían un nivel sólido, cubriendo casi 5,8 meses de importaciones y los déficits gemelos, especialmente el de la cuenta corriente, se estaban reduciendo (el correspondiente a 2017 equivalió al 3,9% del PIB, cinco décimas inferior al de un año antes).
Aunque las autoridades marroquís no se habían sujeto expresamente a un calendario, sí habían dado a entender que el proceso de flexibilización del tipo de cambio iba a seguir su curso en los años siguientes, con objeto de incrementar la competitividad y, al mismo tiempo, hacer al país más resistente a los shocks externos, que en el caso de Marruecos son una subida de los precios internacionales del crudo (es el segundo importador de África), una desaceleración económica en la Unión Europea (su primer mercado de exportación y fuente fundamental de inversiones, turistas y remesas) y un mal año agrícola. Sin embargo, hace escasos días, los dirigentes marroquís manifestaran su intención de interrumpir hasta el año 2020 el proceso de ampliación de las bandas de fluctuación del dírham. Pese a la creciente diversificación de sus exportaciones, Marruecos sigue registrando déficits por cuenta corriente de cierta consideración –el correspondiente a 2018 equivalió a un 3,7% del PIB- , al tiempo que sus reservas de divisas, pese a seguir siendo holgadas, dado que cubrían 5 meses de importaciones en noviembre de 2018, habían registrado un descenso con relación a las del mismo periodo de 2017. Así pues, la decisión de posponer la flexibilización de su política cambiaria debe de entenderse como una medida prudencial, y otro tanto cabe decir de la decisión de renovar, por tercera vez consecutiva, el acuerdo con el FMI conocido como Línea Precautoria de Liquidez (“Precautionary Liquidity Line”). El nuevo acuerdo, firmado el pasado 17 de diciembre, estará vigente hasta el mismo mes de 2020. Aunque es improbable que Marruecos vaya a necesitar hacer uso de los fondos ligados a la LPL (2.150 millones de Derechos Especiales de Giro), su firma está encaminada a tranquilizar a los mercados, que saben que, en caso de agudización de alguno de los citados shocks exógenos, el país norteafricano podrá contar con el respaldo financiero del FMI.
Fuente: CESCE











































