Día Lunes, 19 de Enero de 2026
El gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, se estrenó en el cargo anunciando una subida de los tipos de interés de un cuarto de punto.
El gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, se estrenó en el cargo anunciando una subida de los tipos de interés de un cuarto de punto, lo que los sitúa en el rango de entre el 1,5% y el 1,75%. Se trata de la primera de las cuatro subidas que se esperan para este año, continuando con el proceso de normalización de la política monetaria que inició su predecesora, Janet Yellen, y está justificada por el buen comportamiento que ha mostrado la economía estadounidense hasta hora y que se espera para este ejercicio. Para 2018 la FED estima una tasa de crecimiento del 2,7% y una mejora de la tasa de desempleo hasta el 3,8% como consecuencia del efecto que tendrá la reciente reforma fiscal. Las previsiones de inflación se mantienen sin cambios: para 2018 en el 1,9% y en el 2% para 2019.
Guerra comercial con China. El presidente Donald Trump anunciaba hace un mes su intención de imponer un arancel global del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio para tratar de “frenar las prácticas abusivas de países como China o México, que estaban provocando una deslocalización del empleo de EE.UU”. Sin embargo, posteriormente el líder republicano moderó el tono de su política proteccionista y anunció que las importaciones procedentes de México, Canadá, Brasil, Australia, Argentina y la Unión Europea quedarían temporalmente exoneradas, mientras que las de Japón y China serán las principales perjudicadas con la medida. Trump ha situado a China, a quien OCDE responsabiliza de que Estados Unidos tenga el mayor déficit comercial del mundo (alrededor de medio billón de dólares), en la diana de su política comercial. El gigante asiático genera aproximadamente el 75% de este déficit debido a las grandes importaciones de tecnología y productos de consumo. El objetivo del Ejecutivo estadounidense es reducirlo en 100.000 mill.$, por lo que se impondrán aranceles por valor de 60.000 mill.$ a unos 1.300 productos al margen del acero y el aluminio. En los próximos 15 días la Oficina de Comercio seleccionará los productos afectados, mientras el Departamento del Tesoro contará con 60 días para decidir cómo va a restringir la inversión china en las empresas estadounidenses y las transferencias de tecnología, ya que considera que “distorsionan el mercado”. Para muchos analistas, estas medidas de gravamen perjudican a más empresas estadounidenses de las que benefician, debido a la enorme importancia de los insumos chinos en la cadena de suministros estadounidense.






























