Día Miércoles, 28 de Enero de 2026
Para frenar las salidas de capital que están ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre el tipo de cambio del renminbi y haciendo disminuir las reservas de divisas, Pekín va a imponer restricciones más estrictas en la inversión de las compañías chinas en el extranjero.
Se prohibirán los acuerdos de inversión en el exterior por importes que superen los 10.000 mill.$ o las fusiones y adquisiciones por encima de los 1.000 mill.$ si éstas están fuera del negocio principal del inversor chino. Las empresas estatales tampoco podrán invertir más de 1.000 mill.$ en bienes raíces en el extranjero. Por otra parte, la Administración Estatal de Cambio de Divisas ha mantenido reuniones con los banqueros de varias ciudades para informarles de los nuevos requisitos para la aprobación de de salida de divisas por importes voluminosos. Las inversiones no financieras de las empresas chinas en el extranjero ya han totalizado 146.000 mill.$ en los primeros diez meses de 2016, importe muy superior al récord de 121.000 mill.$ alcanzado en todo 2015.
· Recursos mal asignados. La ONG británica Carbon Tracker Initiative ha denunciado que China está invirtiendo 460.000 mill.€ en la construcción de centrales eléctricas de carbón que en realidad no necesita. En julio pasado, la capacidad de producción de las centrales de carbón alcanzaban 895 gigavatios (GV), aunque las 2.689 unidades de producción solo se utilizaban al 50%. Según Greenpeace, la capacidad de producción excedía las necesidades en 300 GV. Pese a ello, en 2015 se han lanzado dos proyectos por semana, que van a ampliar la capacidad de producción en otros 205 GV. Para justificar tal inversión el consumo de energía tendría que crecer en el país de un mínimo del 4% anual al horizonte 2020 y, así y todo, solo se utilizaría el 45% de la capacidad instalada. En este momento, con la ralentización de la economía, el consumo energético chino aumenta un 3% anual. El carbón genera el 60% de la electricidad china y se consumen para ello 4.000 mill.$ toneladas al año. El objetivo declarado de las autoridades es diversificar la generación con energías renovables, y se supone que la parte producida por el carbón debería caer un 8% anual entre 2015 y 2020. Por lo tanto, no solo se está asistiendo a una malísima asignación de recursos , sino a una contradicción de la política económica, que se explica por que los gobiernos locales quieren mantener el empleo en sus regiones y para ello favorecen los intereses de los grandes grupos mineros, que sobreviven gracias a las subvenciones del Estado. Un círculo vicioso muy difícil de romper.
· Crisis demográfica en el noreste. El noreste industrial de China está asistiendo a la emigración masiva de los jóvenes formados, que abandonan una región poco atractiva para el empleo dejando a sus padres atrás, algo que a la larga puede conducir a una crisis demográfica severa. Entre 2000 y 2010, dos millones de personas se han ido de una zona que se beneficia de todos los planes de inversión que quiere implementar el gobierno central para amortiguar el efecto de las reducciones de capacidad en el sector de la siderurgia y del carbón. Sin embargo los resultados económicos son los peores del país. Sirva como ejemplo los datos de crecimiento de la provincia de Liaoling, una de las tres provincias de la región, que ha perdido el 2,2% de su PIB en los primeros nueve meses del año, la mayor contracción de las provincias chinas en los últimos siete años. La fuerte dependencia de las empresas locales de los presupuestos del Estado (industria pesada,minería, grandes explotaciones agrícolas) explica que los jóvenes ingenieros y licenciados se vayan, en busca de puestos de trabajo en empresas privadas, con sueldos más atractivos.







































