Día Miércoles, 28 de Enero de 2026
El Ministro de Economía ruso, Alexei Uliukáyev, ha sido arrestado durante una operación anti corrupción del Servicio Federal de Seguridad.
Uliukáyev podría estar implicado en un caso de malversación de fondos a gran escala y al parecer fue detenido en el momento en que recibía 2 mill.$ en dinero líquido por haber autorizado la venta de la petrolera Bachneft a Rosneft. Rusia vendió en octubre el 50,07% del capital Bachneft, sexto productor de petróleo del país, al gigante Rosneft por 5.200 mill.$. Se trata de la mayor cesión de activos que realiza este año el Estado y el Kremlin no estaba en principio muy de acuerdo con esta operación. Se especula con que la decisión final sobre la privatización se ha debido al soborno del ministro. Evidentemente, según Rosneft la transacción se ha hecho “en conformidad con la ley rusa y sobre la base de la mejor oferta”.
· Abandono de la CPI. Rusia ha anunciado que va a retirar su firma del texto fundacional de la Corte Penal Internacional (CPI), rubricado por el país en el año 2000 pero nunca ratificado, por disconformidad con su funcionamiento. Moscú acusa a la CPI de no ser verdaderamente independiente, le recrimina su coste, indicando que en catorce años solo ha pronunciado cuatro veredictos y ha gastado más de 1.000 mill.$, y le reprocha que conceda tanta atención a los crímenes de guerra supuestamente cometidos por las milicias de Osetia y las tropas rusas en Georgia en 2008, y pase por alto los que cometió el ejército georgiano. Por todo ello, el Kremlin considera que la Corte ya no tiene credibilidad. Moscú tiene tres frentes abiertos con la CPI: la guerra ruso-georgiana, el conflicto en Ucrania y la guerra en Siria. Esta decisión ahonda la crisis de la organización internacional. Rusia acompaña en su salida a Burundi, Sudáfrica, Gambia y muy posiblemente, en un futuro no muy lejano, a unos cuantos países africanos más. Esta serie de defecciones muestra la voluntad de algunas naciones en ponerse a resguardo de las decisiones de la Corte que, como indica el preámbulo fundacional, juzga “los crímenes que desafían la imaginación y golpean profundamente la consciencia humana”.
Fuente: CESCE







































