Día Martes, 03 de Febrero de 2026
Tanto el Partido de los Trabajadores (PT) como el Partido del Movimiento Democrático (PMDB) del presidente Michel Temer han sufrido importantes reveses en la primera vuelta de las elecciones municipales brasileñas
celebradas el pasado 2 de octubre.
El PMDB ha perdido Río de Janeiro, donde habrá una segunda vuelta entre un obispo evangélico, el senador Marcelo Crivella, y Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que se separó del PT en 2004. El PT ha perdido Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, donde el socialdemócrata Joao Doria, pujante hombre de negocios, ganó por mayoría absoluta en la primera vuelta Fernando Haddad, hasta ahora considerado como el mejor situado para presentarse por el PT a las próximas presidenciales. Para el PT la caída es histórica. En 2012, el partido de Lula ganó en la primera vuelta 630 municipios, mientras que en estos comicios solo ha hecho en 256 concejales. Una de las novedades durante estas elecciones ha sido la ausencia de financiación de los partidos a través de donaciones de empresas, lo que está favoreciendo a los candidatos capaces de financiarse a sí mismos, fundamentalmente miembros de la iglesia evangélica, ricos empresarios y grupos de izquierda ajenos al PT. Esta nueva tendencia podría afianzarse para las presidenciales y legislativas de 2018, lo que complica aún más la formación de coaliciones y la gobernabilidad de Brasil.
· Nueva acusación contra Lula. La policía federal de Brasil ha acusado formalmente a Luiz Inacio “Lula” da Silva de corrupción pasiva al haber utilizado su influencia para favorecer a la empresa de construcción brasileña Odebrecht en licitaciones en Angola. En contrapartida, Odebrecht habría pagado unos 8,5 mill.€ en comisiones a una empresa propiedad de un sobrino de Lula. Las acusaciones contra el ex presidente provienen de la investigación sobre la concesión de financiación indebida a Odebrecht por parte del banco público BNDES para las obras realizadas en Angola, investigación bautizada por la policía como “operación Janus”. El pasado 20 de septiembre, un juez federal ya anunció que Lula sería juzgado por corrupción y blanqueo de dinero negro en uno de los capítulos del caso Petrobras. El principal interesado sigue denunciando un complot político para impedir que se presente a las presidenciales de 2018 y alega que sus actuaciones siempre han sido legales.
· Situación fiscal compleja. El déficit primario de agosto en Brasil ha alcanzado los 6.300 mill.$. Como consecuencia de la recesión, la recaudación de impuestos se ha situado muy por debajo de las expectativas, lo que unido al desfase de las pensiones conducirá a una posición fiscal deficitaria para finales de año, que se calcula en unos 46.270 mill.$. Según el FMI, la recesión brasileña habría tocado fondo; este año se espera una contracción del PIB del 3,3% y para 2017 se espera un crecimiento positivo, si bien solamente del 0,5%. El Fondo recomienda que se tomen medidas de austeridad que permitan alcanzar un superávit primario del 3,5% del PIB al cabo de cinco años, contra el déficit del 2,65% previsto para 2016. Si no es así, podría ponerse en riesgo la confianza empresarial y retrasarse la recuperación. Sin embargo, la fragilidad actual del poder político dificulta la adopción de medidas fiscales de calado.
Fuente: CESCE







































