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Viernes, 16 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 16 de Enero de 2026 a las 07:51:59 horas

Inteligencia y geopolítica

Fernando Cocho

¿Se imagina alguien que las decisiones estratégicas de una compañía se tomaran de forma aleatoria o sin una estrategia clara? Improvisar es algo que las compañías ya saben que no es permisible en la salida al exterior pero tampoco en las acciones en el interior.

Al igual que la Geopolítica sabemos gracias a Wikipedia qué es: la ciencia que, a través de la geografía política, los estudios regionales y la historia, estudia la causalidad espacial de los sucesos políticos y sus futuros efectos. Deberíamos saber que la Inteligencia es la que con su metodología y sus analistas, ya sean generalistas o especialistas de campo o materia, le da el material recopilado y procesado que los expertos atienden que es necesario para la acción de la compañía.


Si la geopolítica es una ciencia, los datos han de ser rigurosos y veraces, la forma de procesarlos y medirlos ha de ser clara, el sistema de indicadores y fuentes a considerar ha de ser testado y reevaluado periódicamente para asegurarse tres cosas: qué es veraz y que está al día, que es una fuente fiable en sus informaciones y que atiende a los requerimientos que se establezcan.


Si la geopolítica estudia la política y su geografía, sus causalidades si las hubiera y los efectos. En inteligencia eso se llama quién es quién en cada lugar, las relaciones personales e institucionales, los factores jurídicos y económicos implicados en las acciones de cada país, y la realización de prospectiva para generar escenarios de futuro.


La geopolítica arma su discurso de forma coherente y convence de su aportación por que los analistas de inteligencia le han dado la información, los contenidos segmentados y parametrizados, los mapas de actores y sus pesos relacionales, los sistemas legislativos y sus implicaciones…


Podemos decir que la Inteligencia es el arma cargada de futuro, como en el poema, ya que da a la Geopolítica las capacidades para asesorar al CEO o decisor de una organización.


No hay inteligencia real para hacer sin una requerimiento explícito, como no hay geopolítica que se precie sin aporte de información para el decisor. Su fiabilidad depende de los datos y la fuerza de su equipo de inteligencia.


No hay misterio en esta relación entre ambas ciencias. Si la una lo es, la otra también. Si una fracasa en sus valoraciones es porque la otra parte no realizó su trabajo procedimentalmente bien.


No hay bola de cristal, son datos empíricos e incluso cualitativos que se transforman con herramientas de inteligencia en escenarios de riesgo que el experto en geopolítica interpreta para que el decisor sepa qué puede hacer bajo la visión de una década.


Un analista de inteligencia tiene un perfil de competencias y un experto de geopolítica tiene otro. Quizás coincidan en cosas y procedimientos d adquisición y evaluación de información. Pero normalmente hacen y ejecutan funciones que son diferentes.


Evidentemente, si desea una visión completa y compleja de la realidad de un país o de los escenarios de riesgo de una negociación a largo plazo, el tándem es imprescindible. Hasta ahora, los expertos en Geopolítica o geoestrategia solían trabajar para instituciones públicas o gubernamentales. Ahora, y cada vez más, el mundo de la empresa necesita amplia información procesada y veraz de mayor calado, de horizontes amplios y de miras superiores a décadas de acción, con rigor conceptual, integración de diversas miras y factores. Se usan interfaces de colaboración y parametrización cada vez más complejos, pero al final el factor humano del equipo de inteligencia y geoestrategia es el discriminador de la información para la toma de decisiones. El factor humano del equipo es el que debe afinar la información y el conocimiento, pasando de lo intangible a lo tangible, de lo cuantitativo a lo cualitativo y viceversa.


Ahora cada vez más la Inteligencia y la geoestrategia o geopolítica son imprescindibles para las empresas. Los costes de oportunidad por no actuar con correctos indicadores y “mapas del futuro posible o plausible” (como se ha denominado a veces a la geoestrategia), son cosas que no se ponen en duda.

 

 

Fernando Cocho Pérez.
CEO de h4dm

 

 

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