Día Jueves, 15 de Enero de 2026
Oportunidades de negocio en la India
Si hablamos de mercados en crecimiento, es inevitable hablar de la India como uno de los países clave en el mercado asiático al ser el segundo país más poblado del mundo después de China y el séptimo en superficie territorial.
En cuanto a su estructura económica, si bien sigue estando muy centrada en la agricultura (el 60% de la población activa trabaja en el sector primario), el sector servicios representa la parte más activa de la economía, al aportar en torno al 60% al PIB nacional. Por su parte, el sector secundario está basado principalmente en la extracción de carbón, la fabricación textil y la industria química.
Sin embargo encontramos su gran déficit a nivel de infraestructuras, de ahí que el Gobierno haya tomado una serie de medidas destinadas a impulsar la inversión extranjera en este sector. Con estas medidas -principalmente ayuda financiera- se busca promover proyectos en áreas tales como las energías renovables, las tecnologías de la información o la biotecnología; sectores donde España goza de una adecuada competitividad internacional. Además, el servicio ferroviario y las redes de transporte público son otros sectores que buscan ser desarrollados por una India que emerge con fuerza apostando por un desarrollo acelerado de la ingeniería civil y que también puede suponer una oportunidad atractiva para los inversores españoles. Aun así, pese a las buenas intenciones del Gobierno, estas ayudas se otorgan, en ocasiones, sin conocer previamente la extensión del terreno concedido o el plazo para la concesión, lo que crea inseguridad en el inversor.
La República de la India es uno de los socios comerciales de la Unión Europea, con la que se han firmado varios acuerdos de cooperación. Las relaciones comerciales se impulsaron en 1994, con la firma de un acuerdo de cooperación internacional, impulsando así el diálogo político y la creación de una comisión mixta encargada de formular recomendaciones y establecer prioridades. Diez años después, con la firma del JointAction Plan, la India pasó a ser uno de los socios estratégicos de la Unión Europea (tratado que fue revisado en 2008) potenciándose las áreas claves de negocio entre las dos regiones. Posteriormente, en 2007, se firma el Country Strategy Paper of India, revisado en 2013, que promueve la inversión europea en áreas más concretas como la educación y la sanidad.
Al igual que ocurre con otros países asiáticos, el indio es un mercado muy atractivo para las grandes empresas españolas, que ya han decidido producir o invertir en la India. Por ejemplo, Inditex ha logrado asentarse en el sector textil, Gamesa en las energías renovables o Tecsidel en la instalación de sistemas de peaje.
También presenta oportunidades muy interesantes para las pequeñas y medianas empresas aunque éstas últimas encuentran en la burocracia su principal barrera de entrada. No obstante, adaptando sus productos y servicios a la cultura y preferencias de los consumidores, muchas de ellas han logrado instalarse. En definitiva, las oportunidades de negocio son muchas siempre y cuando se sepa convivir con su cultura y adaptarse a sus costumbres.
Del mismo modo, las empresas indias tienen gran presencia también en la Unión Europea. Por lo general, suele tratarse de grandes grupos multinacionales muy diversificados, lo que dificulta la determinación de su actividad. A diferencia de otras empresas asiáticas, la internacionalización de las empresas indias suele pasar por la inversión de capital en empresas extranjeras en dificultades y por la exportación de sus productos.
Un ejemplo de lo anterior es el Grupo Tata, cuya adquisición de las marcas inglesas de automoción Jaguar y LandRover, fue recibida en un primer momento con escepticismo, si bien el tiempo y el buen hacer han dado la razón al gigante Indio, al conseguir un resurgimiento de ambas marcas.
Otro de estos grandes grupos indios que cuenta con una presencia importante en nuestro país es Mittal Group, quien se hizo con el poder de Arcelor en España y ahora forman la siderurgia Arcelor Mittal.
A escala internacional, uno de sus sectores más competitivos es el farmacéutico. Así, muchos gobiernos, agencias de la ONU y ONGs encargan sus medicamentos a la India, convirtiéndolo en el principal productor de medicamentos del mundo.
Si bien la India no tiene previsión de convertirse en la primera potencia mundial -lugar que actualmente ocupa EEUU, seguido de cerca por China- la mano de obra barata, el nivel de producción y la proliferación de acuerdos internacionales son factores que consolidan a este país en una posición privilegiada en el comercio internacional. Su principal diferencia con China y EEUU radica en la falta de un idioma común. En la actualidad las únicas lenguas candidatas a salvar esta dificultad son el hindi y el inglés, pero la predilección de su población por el uso de lenguas locales –India cuenta con alrededor de 30 lenguas locales y más de 2.000 dialectos- convierten este objetivo en inalcanzable en el corto plazo. Además, la extensión del territorio y su pobre nivel de escolarización dificultan un objetivo que a buen seguro contribuiría a un crecimiento económico del país todavía mayor.
La clasificación de la sociedad en la India está muy extendida con lo que se conoce como las castas y al contrario de lo que se piensa no es una clasificación en la que se tenga en cuenta la clase social, es una jerarquización de tipo religiosa en la que se distingue al individuo por su pureza. La primera vez que apareció esta división fue en el año 2000 a.C. en un antiguo texto religioso (el Rig-Veda) en el que se describen cuatro tipos de individuos diferentes. Los brahmanes (sacerdotes e intelectuales), los Kshátriyas (guerreros), los Vaishyas (comerciantes) y los Shudras (campesinos y trabajadores). Existe otro tipo de clase, se encuentra por debajo de todas las demás y a los miembros se les conoce como los Dalits o intocables, los miembros de esta clase son personas a las que se les encomiendan trabajos considerados impuros; esta casta ha sido discriminada racialmente por las demás.
Las distintas clases sociales o castas tienen sus propias culturas y hasta un uniforme típico al que van asociados unos colores. En la actualidad y debido a muchos factores, se han ido dividiendo en subcastas y ahora cuentan con más de 1000 diferentes. Los hindúes creen en la reencarnación; en que los actos realizados en su vida anterior les han llevado al lugar en el que se encuentran. Por ello, la pertenencia a una u otra casta está determinada por aquello logrado en el pasado y ésta sólo se separa de uno con la muerte o por la entrega de la vida a la religión.
Con la llegada del Estado Democrático Moderno, se intentó acabar con esta clasificación considerando a todos los individuos iguales ante la Ley. Sin embargo, esta tradición lleva inmersa en la cultura hindú miles de años por lo que de alguna manera sigue presente en el día a día.
Es indudable el gran atractivo que presenta la India para el inversor extranjero en general y para las pymes en particular, que encontrarán importantes oportunidades de negocio derivadas del surgimiento de una clase media cada vez más abundante que ve mejorado su nivel de vida y del crecimiento exponencial de la demanda interna.
Rubén García-Quismondo
Socio Director de QUABBALA Abogados y Economistas





























