Día Lunes, 20 de Abril de 2026
En los 90 tras la crisis del petróleo, volvió a surgir un revival en el mercado del arte que había sido seriamente castigado por dicha tesitura económica. Damián Hirst surgió con fuerza entre los jóvenes artistas británicos que empujaban el mercado y creaban tendencias, propuestas polémicas y ofrecían sus creaturas a los ávidos compradores que subían las pujas de las subastas. A Hirst se le conoce por su arte trasgresor y mortecino de embalsamar sus bichos en formol y venderlos a precios prohibitivos, también se le conoce por su declarada antipatía al circuito convencional del mercado del arte ya que, cree prescindible cualquier intermediario que pudiera existir entre su obra y el comprador. Pero sus gustos, sus polémicas, sus propuestas cuando menos inquietantes y el gusto y abuso del memento mori con esas calaveras grotescas cuajadas de brillantes hace que sea una figura imprescindible para muchos, en el panorama artístico actual.

Precisamente por eso es de nuevo noticia, por una nueva escultura realizada con la calavera, en este caso, de un niño de dos meses. Pero la reiteración en el concepto creativo, ya no res
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