Del Domingo, 03 de Mayo de 2026 al Miércoles, 06 de Mayo de 2026
LA RESOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS MEDIANTE ARBITRAJE EN EL SUDESTE ASIÁTICO
El proceso de internacionalización empresarial es un proceso a menudo largo y complejo, un proceso que unas veces obedece a factores ofensivos para ganar cuota de mercado o aprovechar economías de escala, y otras a factores defensivos para reactivar la demanda o neutralizar a la competencia.
Amenazado en la actualidad por dificultades geoeconómicas -barreras, aranceles y restricciones comerciales-, volatilidades regulatorias -fragmentación normativa, proteccionismo estatal, aplicación impredecible-, contingencias tecnológicas -ciberamenazas, infraestructuras críticas, inteligencia artificial descontrolada-, peligros medioambientales -eventos climáticos extremos, escasez de recursos naturales, transiciones desordenadas- e inestabilidades geopolíticas -conflictos armados activos y latentes, amenazas corporativas globales, rivalidad China-Occidente-, exige, como recomienda el Global Risks Report 2026, del World Economic Forum, un alto grado de resiliencia y sostenibilidad. Y sobre todo de gestión del riesgo.
Una de las cuestiones más importantes en el ámbito mercantil internacional es, en efecto, la gestión del riesgo, en particular las disputas derivadas de la interpretación o ejecución de cláusulas contractuales, anticipándose en la medida de lo posible, mediante las correspondientes previsiones, a la resolución de las mismas de la forma más rápida y efectiva. Entre esas previsiones se encuentran diversos tipos de mecanismos, judiciales o arbitrales, cuya elección puede -y debe- hacerse en su momento, teniendo en cuenta las circunstancias concurrentes en cada caso, ya sea la identidad y nacionalidad de las partes, la naturaleza jurídica de la relación, la especialización del juzgador y confidencialidad del proceso o la ejecutabilidad del fallo. Una elección que, como señala Faustino Cordón, se decanta frecuentemente a favor de la vía arbitral, como consecuencia, por una parte, de una cierta mentalidad a favor de ésta vía; y, por otra, de la ausencia de una jurisdicción supraestatal de derecho privado.
Esta mentalidad a favor del arbitraje se explica por diversas razones, entre las cuales se encuentra la neutralidad, es decir, la posibilidad de elegir un foro neutral, un árbitro neutral y una ley neutral, reduciendo con ello el peligro de la "Home Court Advantage". Pero no es la única, claro, pues hay otras, como la especialización del árbitro frente al juez ordinario, de formación habitualmente más generalista; la confidencialidad, dado que el procedimiento y el laudo arbitrales son, a diferencia del procedimiento y la sentencia ordinarios, privados; la rapidez, que hace que la duración de un arbitraje, por ser una única instancia, no sobrepase 12 meses, mientras que la de un juicio ordinario puede llegar a 6 o más años; y la ejecutabilidad, que obliga a los países firmantes del Convenio de Nueva York, de 10 de junio de 1958, sobre reconocimiento de laudos arbitrales extranjeros, a reconocer estos laudos y ejecutarlos igual que sentencias nacionales, sin revisar el fondo del asunto.
Si el recurso al arbitraje parece casi siempre aconsejable en todo tipo de operaciones mercantiles internacionales, lo es aún más en las que se realicen en mercados poco conocidos. Uno de estos últimos ha sido hasta ahora el Sudeste Asiático, aunque hoy en día estamos afortunadamente ante un mercado al que, tanto por el potencial económico, comercial o estratégico que representa, como por el reconocimiento explícito de este potencial por parte de la Estrategia Española para Asia Pacífico 2026-2029, cada vez se le presta mayor atención. Con todo, hay empresas que, tal vez por su escaso conocimiento del mismo, lo siguen viendo como un mercado lejano en el que las inseguridades superan a las seguridades, de ahí la conveniencia de subrayar las de carácter institucional -estabilidad política-, económico -crecimiento sólido: 4,5% para 2026-, operativo -ventanilla única- y, sobre todo, legal -arbitraje-, vinculadas en este caso a los numerosos centros de arbitraje existentes en la región: SIAC, VIAC, AIAC, BANI, PDRCI, o THAC.
Si bien el Singapore International Arbitration Center (SIAC) es sin duda el más conocido de todos ellos por los casos que dirime anualmente, unos 886 en 2025, relacionados con el comercio, la construcción, la navegación, la propiedad intelectual o la tecnología, el Vietnam International Arbitration Center (VIAC), con 475 en este mismo año, es el de mayor crecimiento en la zona, tras el SIAC, con laudos que van desde la construcción a las finanzas, pasando por los servicios. Por su parte, el Asian International Arbitration Center (AIAC), con sede en Kuala Lumpur, y el Indonesia National Board of Arbitration (BANI), con sede en Yakarta, aun cuando superan en número al VIAC, unos 600 en el mismo lapso, las materias abordadas han estado casi exclusivamente centradas en la construcción. Y el Philippine Dispute Resolution Center Inc. (PDRCI) y el Thailand Arbitration Center (THAC), aunque resuelven un número de asuntos sensiblemente inferior al de los otros Centros, no por ello dejan de contribuir a la seguridad jurídica regional.
Antonio Viñal
Avco Legal
Claves y preguntas frecuentes sobre este análisis
1. ¿Por qué el arbitraje es la vía preferida en el Sudeste Asiático?
Principalmente por la neutralidad que ofrece al evitar la "Home Court Advantage", además de la especialización de los árbitros, la confidencialidad de los procesos y la rapidez, permitiendo resolver disputas en menos de 12 meses frente a los varios años de la justicia ordinaria.
2. ¿Qué importancia tiene el Convenio de Nueva York en estos mercados?
Es fundamental porque obliga a los países firmantes a reconocer y ejecutar los laudos arbitrales extranjeros como si fueran sentencias nacionales, garantizando que el fallo sea efectivo sin necesidad de revisar el fondo del asunto en el país de ejecución.
3. ¿Cuáles son los centros de arbitraje más dinámicos de la región?
El SIAC en Singapur sigue siendo el líder en volumen y diversidad de materias, mientras que el VIAC en Vietnam destaca como el de mayor crecimiento, abarcando sectores que van desde la construcción hasta las finanzas.


















































