Del Martes, 24 de Febrero de 2026 al Jueves, 26 de Febrero de 2026
Productores de España, Francia, Italia y Portugal se han unido en Torres Vedras para reclamar reciprocidad frente a las importaciones de países terceros y denunciar el impacto devastador de las concesiones comerciales al producto marroquí y del Sáhara.
![[Img #66937]](https://empresaexterior.com/upload/images/02_2026/5201_productores-europeos-de-tomate-demandan-reciprocidad-en-los-acuerdos-comerciales.jpg)
El grupo de contacto de tomate de Francia, Italia, Portugal y España se reunió el 10 y 11 de febrero en Torres Vedras para exigir que la Unión Europea garantice la reciprocidad en los acuerdos comerciales con terceros países y detenga la modificación del Acuerdo UE-Marruecos, ante el riesgo de quiebra del sector productor comunitario.
Competencia desleal y disparidad normativa en el mercado único
Durante las jornadas de trabajo, los representantes del sector destacaron la grave disparidad existente entre las exigencias fitosanitarias, laborales y sociales impuestas por la Comisión Europea a los productores locales y la laxitud permitida a las importaciones extracomunitarias. Esta falta de simetría regulatoria está provocando una situación de competencia desleal que merma la competitividad de las explotaciones de los Estados miembro.
La delegación española hizo especial hincapié en que el acuerdo vigente ya ha desplazado a España como principal proveedor de tomate de la UE. La preocupación se agrava ante la modificación del Acuerdo de Asociación del 2 de octubre, que permitirá que las producciones del Sáhara se beneficien de las ventajas arancelarias marroquíes. Según los datos expuestos, se prevé un crecimiento productivo del 1.000% en esta área para el año 2030, destinando el 85% de su volumen al mercado europeo.
| Concepto / Indicador | Dato / Previsión |
|---|---|
| Fechas de la reunión técnica | 10 y 11 de febrero |
| Previsión incremento producción Sáhara | 1.000% |
| Superficie estimada producción 2030 | 13.000 hectáreas |
| Destino de la producción hacia la UE | 85% |
El conflicto del etiquetado y la iniciativa "We Tomato Europe"
Otro de los puntos críticos abordados fue el etiquetado de los productos procedentes del Sáhara. Los productores denuncian que la modificación del Reglamento delegado 2023/2429 permite identificar estos productos por regiones de procedencia en lugar del país de origen, lo que consideran una estrategia para sortear la normativa comunitaria y confundir al consumidor final.
Ante este escenario, FEPEX presentó la campaña "We Tomato Europe, Don’t Betray UE Tomato". Esta iniciativa busca aglutinar el apoyo necesario para que el Parlamento Europeo no ratifique la modificación del acuerdo. El objetivo es defender una política comercial que sea "justa, coherente y alineada con los valores del proyecto comunitario".
- Desafío fitosanitario: Grave carencia de herramientas legales para el tratamiento de cultivos.
- Crisis de mano de obra: Falta de personal cualificado y disponible en los cuatro países productores.
- Sostenibilidad económica: Necesidad urgente de un mercado único con reglas de juego idénticas para todos.
En el encuentro participaron activamente organizaciones como Coexphal, Proexport, Fedex, UPA, ASAJA, COAG y Cooperativas Agroalimentarias de España, contando con el respaldo de los consejeros del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el exterior.
Claves y preguntas frecuentes sobre el Acuerdo de Tomate UE-Marruecos
¿Por qué el sector pide bloquear la modificación del acuerdo con Marruecos?
Porque permitiría que las producciones del Sáhara accedan a las ventajas comerciales marroquíes, lo que generaría una inundación de producto en la UE con costes y normativas mucho más laxas que las europeas.
¿Qué impacto se espera en la producción del Sáhara para 2030?
Se proyecta un incremento masivo de la producción del 1.000%, alcanzando las 13.000 hectáreas, con el objetivo de exportar casi la totalidad del producto (85%) hacia los mercados de la Unión Europea.
¿Qué reclama la iniciativa "We Tomato Europe"?
Reclama una política comercial justa y coherente, exigiendo que cualquier país tercero que exporte a la UE cumpla las mismas normas fitosanitarias, laborales y sociales que se exigen a los productores comunitarios.
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