Día Lunes, 09 de Febrero de 2026
El comercio exterior español cierra 2025 como un año de resiliencia frente al neo-mercantilismo global. Con aranceles estadounidenses del 10-20%, un pivote estratégico hacia China que reactiva la industria en Barcelona y la normalización del Canal de Suez, las empresas han diversificado mercados y subido en valor añadido pese a un déficit comercial de 40.000 M€. La OMC alerta: solo +0,5% de crecimiento comercial en 2026.
El año 2025 ha sido un punto de inflexión para la internacionalización de la economía española. Mientras la Organización Mundial del Comercio advertía de que el comercio de bienes solo crecerá un 0,5% en 2026 por el impacto retardado de los aranceles, las empresas españolas han tenido que adaptar sus estrategias a un entorno de guerra comercial, nuevas alianzas y normas más estrictas. Esta crónica repasa los hechos clave que han marcado el año para el sector exterior y las lecciones que dejan para 2026.
Un crecimiento global frágil, pero todavía en marcha
El Fondo Monetario Internacional elevó en octubre su previsión de crecimiento del PIB mundial para 2025 hasta el 3,2%, confirmando que no habría recesión global, pero sí un avance desigual entre regiones. Las economías avanzadas apenas crecerán en torno al 1,5%, mientras que los mercados emergentes superarán el 4%, configurando un mapa de oportunidades muy selectivo para las empresas exportadoras españolas.
La OMC prevé que el comercio mundial de bienes crezca un 2,4% en 2025, pero solo un 0,5% en 2026, al aflorar plenamente los efectos de las nuevas barreras arancelarias. Este desajuste entre crecimiento del PIB y freno del comercio obliga a España a apoyarse más en el valor añadido, la logística y la diversificación de mercados.
El giro proteccionista de Estados Unidos y su impacto en España
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca vino acompañado de un plan de realineación arancelaria que endureció de forma significativa las condiciones de acceso al mercado estadounidense. Varios medios económicos internacionales recogieron las nuevas tasas generalizadas a las importaciones y el aumento de gravámenes sobre determinados productos industriales y tecnológicos, en un contexto de rivalidad con China y fricción con la Unión Europea.
Para España, este endurecimiento se tradujo en un descenso de las exportaciones a Estados Unidos en el entorno del 7%, especialmente en sectores como automoción, agroalimentario y bienes de equipo, mientras las importaciones desde EE.UU. crecían impulsadas por el gas natural licuado y el material de defensa. La consecuencia directa es un déficit comercial bilateral creciente que añade presión a la ya deteriorada balanza comercial global española.
En paralelo, Washington volvió a poner sobre la mesa su oposición a los impuestos digitales tipo “Tasa Google” y a reclamar con insistencia el compromiso del 2% del PIB en defensa dentro de la OTAN, lo que tensionó la agenda bilateral con Madrid. Estas demandas se produjeron en un momento en que las empresas españolas buscaban mantener contratos estratégicos en infraestructuras y energía dentro del mercado estadounidense.
El pivote asiático: China como socio industrial y mercado clave
Ante el endurecimiento del mercado estadounidense, 2025 ha sido el año en que España ha acelerado su reequilibrio hacia Asia, con China como pieza central. La visita oficial del presidente del Gobierno español a Pekín en abril se saldó con nuevos protocolos sanitarios que ampliaron el acceso del porcino y de determinadas frutas de hueso al mercado chino, un capítulo vital para el sector agroalimentario.
En el terreno industrial, el movimiento más simbólico fue la reactivación de la antigua planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona gracias a la alianza entre la española Ebro y el fabricante chino Chery, centrada en vehículos eléctricos. Según el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, el proyecto alcanzó plena actividad en 2025, recuperando empleo y reforzando una cadena de proveedores locales que había quedado en entredicho tras el cierre anterior.
La dimensión institucional de este pivote se vio reforzada por el acuerdo suscrito entre la Cámara de Comercio de Madrid y la Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos (CCCME), orientado a facilitar proyectos industriales y a establecer mecanismos de arbitraje confiables. Esta arquitectura de seguridad jurídica es clave para atraer inversión productiva asiática orientada al mercado europeo desde España.
Rutas marítimas, paz frágil y coste logístico
El comercio exterior español en 2025 no solo se ha visto condicionado por los aranceles, sino por la seguridad física de las rutas marítimas, especialmente en el Mar Rojo y el Mediterráneo. Tras meses de desvíos por el Cabo de Buena Esperanza, los acuerdos que redujeron la intensidad de los ataques a buques en el Mar Rojo permitieron normalizar progresivamente el tráfico por el Canal de Suez, con un descenso significativo de los fletes.
Informes de UNCTAD y de medios económicos europeos destacan que la normalización de Suez redujo en torno a un 40% los costes frente a los picos de 2024, lo que benefició directamente a las rutas Asia-Europa donde operan navieras y cargadores españoles. Esta mejora logística alivió a sectores como automoción, textil, bienes de consumo y componentes industriales, que dependen de cadenas de suministro extendidas hacia Asia.
Sectores españoles: entre la presión y la adaptación
Las encuestas realizadas en 2025 entre directivos industriales en España coinciden en que casi la mitad de las empresas perciben un impacto negativo directo de las nuevas políticas arancelarias sobre sus resultados. Además, cerca de dos tercios consideran que Europa va por detrás de Estados Unidos y China en digitalización industrial, un déficit que pesa en su competitividad exportadora.
No obstante, algunos sectores han aprovechado la coyuntura para ganar agilidad y reforzar su posición. El farmacéutico y el químico se han beneficiado de la modernización de los procedimientos de comercio exterior gracias a la actualización normativa de la AEMPS, que ha simplificado y digitalizado autorizaciones de importación y exportación de medicamentos y principios activos.
En logística, la edición 2025 del Salón Internacional de la Logística (SIL) en Barcelona confirmó que la adopción de herramientas de inteligencia artificial y automatización aduanera se está convirtiendo en un factor de competitividad clave. Proyectos como Barcelona City Hub, con más de 120 millones de euros de inversión, refuerzan a España como plataforma de distribución y reindustrialización para cadenas de valor europeas y asiáticas.
Nuevo marco regulatorio 2026: e-commerce, pesca y sostenibilidad
Uno de los cambios con mayor impacto para el comercio de bienes de consumo será la decisión de la Unión Europea de aplicar, a partir del 1 de julio de 2026, un arancel fijo de 3 euros a los envíos de comercio electrónico de menos de 150 euros procedentes de terceros países. La medida, ya aprobada por el Consejo de la UE, busca frenar la competencia desleal de plataformas de ultra bajo coste y reducir el fraude en aduanas.
Este arancel se aplicará por artículo en muchos casos y afectará especialmente a envíos desde Asia, lo que alterará la estructura de precios y plazos que han utilizado muchos consumidores europeos en los últimos años. Para los marketplaces y empresas españolas, supone una oportunidad para competir en condiciones más equilibradas en el comercio electrónico transfronterizo.
En paralelo, la entrada en vigor en 2025 del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la OMC obliga a revisar los esquemas de apoyo al sector pesquero español, uno de los más potentes del mundo. La adaptación a estas reglas será determinante para evitar litigios comerciales y para mantener el acceso a cuotas y mercados clave.
España en 2025: lecciones para la internacionalización
Los datos del conjunto del año muestran que el comercio mundial ha seguido creciendo, pero con una clara señal de alerta para 2026, cuando la OMC solo espera un avance del 0,5% en el comercio de bienes. En este contexto, España ha vivido un aumento de su déficit comercial, que ha rondado los 40.000 millones de euros en los primeros trimestres, impulsado por la factura energética y por la fortaleza de las importaciones de bienes de equipo y tecnología.
Frente a este escenario, la experiencia de 2025 deja tres grandes lecciones para la internacionalización de la economía española:
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La necesidad de diversificar mercados
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Subir en la escala de valor añadido
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Reforzar la resiliencia logística y regulatoria
La combinación de inversiones industriales como la de Chery en Barcelona, el impulso agroalimentario en China y la adaptación a las nuevas normas europeas será clave para que las empresas españolas no solo se defiendan, sino que salgan reforzadas en la era del neo-mercantilismo.
FAQ: Comercio exterior español 2025-2026
¿Cómo han afectado los aranceles de Trump 2025 a las exportaciones españolas?
Las exportaciones a EE.UU. cayeron alrededor del 7%, especialmente automoción y agroalimentario.
¿Qué significa el arancel de 3 euros al e-commerce para las pymes españolas?
Elimina la ventaja de precios de plataformas asiáticas de bajo coste, equilibrando la competencia para retailers locales.
¿Es viable la inversión china en España como Chery en Barcelona?
Sí, genera empleo (1.200 puestos) y reactiva proveedores locales. Modelo de nearshoring inverso exitoso.
¿Qué prevé la OMC para el comercio mundial en 2026?
Solo +0,5%, por el efecto retardado de aranceles. España debe priorizar valor añadido.
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Publicado en Empresa Exterior, diciembre 2025
Por el Departamento de Análisis Internacional y Comercio Global
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