Día Jueves, 08 de Enero de 2026
Buenos Aires y Washington han formalizado una nueva alianza económica estratégica destinada a transformar sus relaciones bilaterales. Ambas naciones han sellado un acuerdo marco de libre comercio y cooperación que busca eliminar progresivamente las barreras arancelarias y no arancelarias. Este pacto histórico abre una nueva etapa para el intercambio de bienes, servicios e inversiones, con un impacto directo esperado en sectores clave como la agricultura, la tecnología y la industria automotriz, sentando las bases para una mayor integración económica.
Buenos Aires y Washington han formalizado una nueva alianza económica. El pacto busca eliminar progresivamente las barreras arancelarias y no arancelarias, abriendo una nueva etapa para el intercambio de bienes, servicios e inversiones entre ambas naciones.
Texto principal de la noticia El acuerdo establece un desmantelamiento gradual de los aranceles y otras barreras al comercio. Los sectores que se verán más impactados por esta apertura incluyen la ganadería, la agricultura, la minería, la tecnología, la industria automotriz y los dispositivos médicos, considerados estratégicos para ambas economías.
En virtud del tratado, Argentina facilitará un acceso preferencial a su mercado para una amplia gama de productos estadounidenses. Esto incluye medicamentos, productos químicos, maquinaria, tecnología de la información, vehículos y productos agrícolas. Por su parte, Estados Unidos se ha comprometido a una eliminación recíproca de aranceles, aunque focalizada en ciertos recursos naturales que no se encuentran en su territorio y en artículos farmacéuticos que no estén sujetos a patente.
Uno de los puntos más destacados del pacto es la ampliación sustancial de la exportación de carne bovina argentina al mercado estadounidense. El acuerdo mejora significativamente las condiciones de acceso bilateral para este producto clave de la economía argentina.
En el plano regulatorio, el acuerdo introduce cambios significativos. Argentina renuncia a la imposición de controles de calidad adicionales en industrias sensibles como la farmacéutica, la alimentaria y la automotriz. De esta forma, se permitirá el ingreso de productos estadounidenses siempre que cumplan con las normativas vigentes en Estados Unidos o los estándares internacionales, sin necesidad de requisitos extra de conformidad locales.
Más allá de los aranceles, ambas potencias se comprometen a mejorar la cooperación para combatir prácticas comerciales consideradas desleales. También trabajarán en la armonización de los controles de exportación e inversión y en la facilitación del comercio digital, un punto que incluye la transferencia transfronteriza de datos.
El marco del acuerdo se completa con disposiciones específicas para reforzar la protección de la propiedad intelectual, fomentando así la innovación y un entorno más competitivo. La base de esta alianza se fundamenta en “valores democráticos compartidos y en la visión conjunta de libre empresa, iniciativa privada y mercados abiertos”.
Desde la perspectiva del gobierno argentino, este movimiento es estratégico. Fuentes del ejecutivo han destacado que el ingreso a este selecto grupo de naciones con preferencias comerciales supone un “reconocimiento al programa económico de Javier Milei”.
La expectativa es que esta apertura de mercados y la reducción de barreras sienten las bases para un incremento notable tanto en el comercio bilateral como en la llegada de inversiones estadounidenses a Argentina, consolidando la integración económica entre ambos países.










































