Día Lunes, 19 de Enero de 2026
Las autoridades norteamericanas han pedido oficialmente a China que presente un plan que permita reducir el déficit comercial bilateral por importe de 100.000 mill.$.
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El año pasado el desequilibrio de los intercambios de bienes entre los dos países alcanzó 375.000 mill.$ a favor de Pekín. Washington quiere vender más aviones, soja, automóviles y gas al gigante asiático, mientras éste propone abrir su mercado de servicios y liberalizar el acceso a la compra de empresas chinas por parte de empresas estadounidenses.
El principal argumento de las autoridades chinas para justificar el déficit es que EE.UU. restringe la exportación de bienes de alta tecnología y de posible utilización militar, algo que limita a China las posibilidades de importación.
La Casa Blanca pretende presionar a China en materias que incluyen no solo la disminución de los aranceles sobre las exportaciones norteamericanas, sino también el respeto de la propiedad intelectual, el espionaje industrial y la obligación de transferir tecnología hacia empresas chinas para los que quieren invertir en China, prácticas con las que el Imperio del Medio se ha ahorrado miles de millones de dólares en investigación y desarrollo. No obstante, hay que recordar que una parte muy significativa de las exportaciones chinas a EE.UU. corresponde a productos de empresas norteamericanas que se fabrican en China para aprovechar la diferencia de coste de la mano de obra































