Día Lunes, 19 de Enero de 2026
Los vuelos directos con Hong-Kong y Shangai permitirán la llegada de al menos 150.000 turistas al año.
La apertura de las tres líneas aéreas directas entre Madrid y dos de las ciudades más importantes del Sudeste Asiático, como son la recién inaugurada ruta con Shangai y la abierta a principios de mes con Hong-Kong, aumentarán en al menos unos 150 millones de euros al año los ingresos de los comercios de la capital, según las estimaciones más conservadoras de Global Blue, primer operador internacional de tax free.
Cada línea aérea de este tipo puede traer anualmente a Madrid un promedio cercano a los 50.000 viajeros adicionales tanto de China como de otros países del área en conexión, cuyo principal actividad turística es ir de tiendas, principalmente de lujo. No en vano registran un ticket medio de casi 1.000 euros por acto de compra.
Estas nuevas líneas -operadas por Cathay Pacific en el caso de la conexión con Hong-Kong y con Iberia y China Eastern en el caso de Shangai- se convierten no sólo en un revulsivo para fomentar la llegada de turistas de valor a España, sino para recuperar el ritmo de crecimiento del gasto del turista chino en España, que si bien nos tenía acostumbrados a incrementos a doble dígito se mantuvo estable en el primer trimestre.
Y es que estos nuevos vuelos facilitan por primera vez el acceso de los viajeros del centro y este de China a la capital española, permitiendo así que Madrid gane protagonismo como destino de compras ante el turista de más valor para el comercio. Hasta la fecha, este viajero sólo representa un 0,6% de los 65 millones de turistas que visitan España cada año.
Estas nuevas líneas -operadas por Cathay Pacific en el caso de la conexión con Hong-Kong y con Iberia y China Eastern en el caso de Shangai- se convierten no sólo en un revulsivo para fomentar la llegada de turistas de valor a España, sino para recuperar el ritmo de crecimiento del gasto del turista chino en el país
Según el Country Manager de Global Blue España, Luis Llorca, “hasta la apertura de estas tres líneas, no era nada fácil para un turista chino venir a Madrid. Sólo existía una ruta Sao Paulo-Madrid-Pekín y otra línea entre Madrid-Hangzhou. Desde luego, estaban mucho mejor conectados con ciudades como Munich, Londres o París, lo que nos dejaba en clara desventaja ante un turista que está muy lejos del concepto low cost.”.
Barcelona, por su parte, cuenta con una ruta desde Pekín operada por Air China, al igual que Madrid. Esta conexión ha contribuido a situar a la ciudad condal como el destino español preferido de los extracomunitarios para ir de shopping. Prueba de ello es que sus comercios se llevan cuatro de cada diez euros de las compras realizadas por turistas de fuera de la UE.
Condición necesaria, pero no suficiente
Sin embargo, el ir creando una red de conexiones aéreas más tupida no es suficiente para seducir al turista chino. En este sentido, es necesario facilitar su entrada a Europa simplificando los trámites de expedición de visados, ya que ahora se requiere la captura de las huellas y una fotografía digital, obligándoles a desplazarse en persona hasta los consulados correspondientes; algo muy poco práctico teniendo en cuenta las distancias kilométricas que hay que recorrer en un país como China. La apertura de más oficinas de emisión de visados es el paso necesario para paliar esta desventaja.
Además, es importante impulsar la actividad promocional de España como destino de shopping directamente en origen, en China en este caso; y, una vez aquí, mejorar su experiencia de compra. Para ello, los establecimientos no sólo deben saber atenderles en su idioma y de acuerdo a sus normas de cortesía –para lo que existe el sello China Ready Accredited-, sino también cuidando detalles tan concretos como mostrar los certificados de autenticidad de los bolsos y accesorios o permitir el pago con su sistema de tarjetas de crédito, China Union Pay.
Según Llorca, “tenemos que prepararnos para captar una parte de los más de 100 millones de viajeros chinos que viajarán por el extranjero en los próximos diez años. Para eso, es preciso tener un visión largoplacista que evite que nos movamos exclusivamente por campañas, dándonos cuenta de que hay que dar importancia a cuánto gasta cada viajero y la riqueza que genera nuestro modelo turístico, en lugar de centrarnos únicamente en los millones de turistas que nos visitan”.






























