Una obra maestra de artista florentino Doménico Ghirlandaio (1448-1495), el retrato de Giovanna degli Albizzi, es la promotora de esta muestra que se puede contemplar en el Museo  Thyssen  hasta el 10 de octubre.

Esta exposición es una verdadera radiografía en sentido real y figurado de lo que fue el Quatrocentto italiano en todo su esplendor. La magnificencia de la muestra no resta el decoro e intimismo que trasmite. La muestra comienza con el retrato de Giovanna, una obra post mortem que mandó realizar su marido, el joven Lorenzo Tornabuoni, en recuerdo de su mujer  y que encarna los valores de la mujer florentina de una posición social elevada. Esta señora era hermosa, como lo muestra el retrato, elegante, como su pose y su porte, de posición elevada que lo denota su rico atavío y las joyas que luce. Pero no era más importante,  resaltar sus virtudes externas cuanto manifestar otras de igual mérito, como la virtud, o la devoción como se trasluce por el Libro de las Horas que  a su izquierda se vislumbra. Esta obra maestra que pertenece a la colección del Museo Thyssen, representa los valores estéticos y morales de una sociedad refinada que miraba al pasado, a la antigüedad para tomarla como punto de partida.

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Viernes, 24 de Abril de 2026

Actualizada Viernes, 24 de Abril de 2026 a las 17:59:07 horas

Una radiografía del Renacimiento Italiano: Doménico Ghirlandaio

Lunes, 12 de Julio de 2010 Tiempo de lectura:

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Una obra maestra de artista florentino Doménico Ghirlandaio (1448-1495), el retrato de Giovanna degli Albizzi, es la promotora de esta muestra que se puede contemplar en el Museo  Thyssen  hasta el 10 de octubre.


Esta exposición es una verdadera radiografía en sentido real y figurado de lo que fue el Quatrocentto italiano en todo su esplendor. La magnificencia de la muestra no resta el decoro e intimismo que trasmite. La muestra comienza con el retrato de Giovanna, una obra post mortem que mandó realizar su marido, el joven Lorenzo Tornabuoni, en recuerdo de su mujer  y que encarna los valores de la mujer florentina de una posición social elevada. Esta señora era hermosa, como lo muestra el retrato, elegante, como su pose y su porte, de posición elevada que lo denota su rico atavío y las joyas que luce. Pero no era más importante,  resaltar sus virtudes externas cuanto manifestar otras de igual mérito, como la virtud, o la devoción como se trasluce por el Libro de las Horas que  a su izquierda se vislumbra. Esta obra maestra que pertenece a la colección del Museo Thyssen, representa los valores estéticos y morales de una sociedad refinada que miraba al pasado, a la antigüedad para tomarla como punto de partida.

 

En la antigüedad, en la época del Imperio Romano, las galerías de retratos eran inmejorables, sus modas en peinados y ropajes, sus rasgos fisonómicos, su gusto por permanecer en la posteridad, hicieron de este género no sólo de una destreza magistral sino que también lo c

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