Vassiliy Takev, embajador de Bulgaria en España «Bulgaria atraviesa un momento muy importante de su historia moderna»

Bulgaria tan sólo tiene pendientes cuatro capítulos para completar sus negociaciones de adhesión a la Unión Europea, que se materializará en 2007 y a su vez, está invitado a formar parte de la OTAN. Los cambios estructurales derivados de los requerimientos de la integración euroatlántica y sus repercusiones en la sociedad búlgara, los comenta el embajador de Bulgaria.

– ¿Cómo presentaría el momento político que está viviendo el país?

Bulgaria ya está encaminada en el terreno político y económico a incorporarse a la OTAN y a la Unión Europea, lo que significa que Bulgaria está aceptada por una gran parte de Europa como un futuro socio. En su proceso transitorio, tuvo que enfrentar desafíos como finalizar las reformas estacional, económica, judicial y social, cambiando toda la base de la sociedad búlgara.

Por eso, el país atraviesa un momento importante de su historia moderna, pues por primera vez será parte integral del espacio europeo.


– ¿Qué asignaturas tiene pendientes Bulgaria en el plano político para su adhesión a la UE?

Lo más importante era que Bulgaria fuera aceptada como un socio estable y de recursos propios en la UE. En estos diez años de cambios profundos y reformas sistemáticas, se han atravesado momentos difíciles. Me refiero a los conflictos bélicos en los Balcanes occidentales, donde Bulgaria como vecino directo, pagó un precio muy elevado, cumpliendo con el papel que le exigió Europa de donante y generador de seguridad.

Bulgaria funciona como un exportador de experiencias en el cambio de todo el sistema de poder y esto tiene un valor añadido regional muy importante para la formación de nuevos estados y democracias en los Balcanes occidentales, es decir, para Macedonia, Bosnia, Serbia, Croacia y Albania. Este papel fundamental formó parte de los argumentos políticos que la UE y la OTAN reconocieron en el caso búlgaro.

Ahora Bulgaria está más orientada a terminar todas las reformas necesarias para enfrentar los desafíos de la UE. El precio es bastante elevado, Bulgaria prefirió prepararse mejor y pagar el menor precio posible, por eso no se esforzó tanto para entrar en el grupo de los primeros diez países de la quinta ampliación, de hecho Bulgaria forma parte de esa quinta ampliación. Es voluntad política de la UE que la quinta ampliación no termine sin la incorporación de Bulgaria y Rumanía.

El país está más centrado en terminar la reforma judicial, que tiene mucho que ver con la entrada de capital extranjero, y la reforma policial. Nuestro interés se dirige a terminar el proceso de privatizaciones y acabar con los monopolios estatales en el sector de la producción de tabaco, de las telecomunicaciones y del sector energético. Son los sectores que van a poner el punto final en el proceso de privatización de Bulgaria.

– ¿Cómo ha influido en la sociedad búlgara toda esta transformación política?

Las reformas comenzaron en la década de los 90 como en el resto de los países de Europa Central, cuando los indicios macroeconómicos de Bulgaria eran de los mejores, e implicaron que se pagara un precio social muy elevado.

Pese al consenso nacional sobre la entrada de Bulgaria en la UE y en la OTAN, la opinión pública aún no puede interpretar la agenda de nuestra entrada en la UE. El problema de la clase política es cómo transmitir los desafíos y el futuro de nuestra presencia en la UE en la vida cotidiana de las personas.

Ahora hay un debate interno muy importante sobre el cierre de las primeras cuatro entidades de la central nuclear del país. Bulgaria cubre el 50% del suministro de energía eléctrica en todo el sureste de Europa, y la consecuente restricción va a reflejarse considerablemente en el presupuesto nacional.

La entrada en la OTAN también es un problema porque Bulgaria debe reestructurar sus fuerzas armadas, reduciéndolas de 140.000 a 45.000 personas. Ahora el Estado debe esforzarse por integrar socialmente a esas 100.000 personas. Es un gran esfuerzo para Bulgaria que perdió más de 7 billones de dólares en el conflicto de los Balcanes, más de 3 billones en el conflicto de Iraq y casi medio billón en Libia, por régimen de embargo contra esos países. ::