Valencia exige en Bruselas reciprocidad y competencia justa para el arroz frente a importaciones de terceros países

Ruth Merino (Fotografía Generalitat Valenciana).

Comercio Agroalimentario y UE

La secretaria autonómica de Representación ante la UE, Ruth Merino, ha defendido en Bruselas la necesidad de establecer condiciones de reciprocidad para el arroz valenciano. La petición busca proteger al sector de la competencia desleal de importaciones con estándares más laxos y reconocer su valor ambiental estratégico.


La secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, Ruth Merino, ha reclamado formalmente en Bruselas que la Unión Europea garantice condiciones de competencia justas y reciprocidad comercial para el arroz valenciano. La demanda se centra en la creciente presión de las importaciones procedentes de terceros países, que operan bajo normativas menos exigentes que las impuestas a los productores europeos.

La intervención tuvo lugar en la Comisión de Recursos Naturales (NAT) del Comité Europeo de las Regiones, foro clave que actualmente trabaja en la elaboración de un dictamen sobre el sector del arroz en la Unión Europea. Merino instó a que dicho documento supere la perspectiva meramente productiva para integrar la dimensión territorial y ambiental del cultivo.

La doble dimensión del arroz: comercial y ambiental

Uno de los ejes centrales de la argumentación de la representante valenciana fue el reconocimiento del arrozal como una «infraestructura ambiental estratégica». En este sentido, se destacó el papel fundamental que desempeña el cultivo en el equilibrio hídrico y la preservación de la calidad de los acuíferos, especialmente en ecosistemas tan sensibles como el de l’Albufera de València.

Además de su función agrícola, se subrayó su contribución al mantenimiento de humedales clave para la biodiversidad europea. Estos arrozales son vitales para las rutas migratorias de aves entre Europa y África, aportando un valor ecológico que, según se defendió, debe ser reconocido y protegido por las políticas comunitarias.

El principio de reciprocidad: una demanda clave frente a la competencia desleal

Ruth Merino puso el foco en la necesidad de reforzar el principio de reciprocidad en el comercio internacional. “No resulta coherente exigir a los agricultores europeos estándares fitosanitarios, ambientales y sociales cada vez más estrictos y, al mismo tiempo, permitir la entrada de importaciones procedentes de terceros países producidas bajo condiciones mucho más laxas”, remarcó.

Esta asimetría regulatoria, a su juicio, genera una competencia desleal que compromete directamente la rentabilidad y la viabilidad de explotaciones estratégicas para territorios como la Comunitat Valenciana. La exigencia es clara: las mismas reglas de juego para todos los productos que compiten en el mercado único europeo.

Etiquetado claro y apoyo europeo para garantizar la viabilidad

Para empoderar al consumidor y fomentar una elección informada, la secretaria autonómica consideró imprescindible mejorar el etiquetado de los productos. El objetivo es que los consumidores puedan conocer con total claridad el origen del arroz que adquieren, permitiéndoles optar por productos europeos, sostenibles y de proximidad.

Finalmente, se recordó una diferencia productiva fundamental: mientras en otras regiones del mundo se obtienen varias cosechas anuales, en Europa solo se produce una. Por ello, se defendió la necesidad de mantener un apoyo europeo adecuado que garantice la viabilidad económica, ambiental y social de un sector considerado estratégico.

Claves y preguntas frecuentes sobre la competencia del arroz en la UE

¿Cómo afecta esta situación de competencia a las empresas importadoras/exportadoras españolas?

La competencia con productos de terceros países que no cumplen los mismos estándares fitosanitarios y ambientales presiona los márgenes de los productores españoles y distorsiona el mercado. Para las empresas importadoras, supone un dilema entre ofrecer precios más bajos con productos de menor garantía o apostar por la calidad y sostenibilidad del producto europeo, que enfrenta mayores costes de producción.

¿Qué implicaciones tiene la falta de reciprocidad en los acuerdos comerciales de la UE?

La falta de «cláusulas espejo» o de reciprocidad en los acuerdos comerciales socava la credibilidad de las propias normativas de la UE. A largo plazo, puede desincentivar la producción local bajo altos estándares, debilitar la soberanía alimentaria europea y generar una dependencia de cadenas de suministro menos fiables y sostenibles.

¿Qué medidas concretas pueden esperar los productores si la UE atiende estas reivindicaciones?

Si prosperan estas demandas, los productores podrían beneficiarse de un control más estricto en las aduanas sobre los productos importados, la exigencia de certificados que acrediten el cumplimiento de normativas equivalentes a las europeas y un etiquetado de origen obligatorio y claro. Además, se reforzaría la posición del sector para mantener o incrementar las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC).