Un paseo de ensueño por la Costa Amalfitana

Esta zona costera italiana constituye un goce para los cinco sentidos


La Costiera Amalfitana constituye un tramo de la costa italiana bañado por el mar Tirreno, justo en la península de Sorrento, en la provincia homónima de la región de la Campania.
De gran interés turístico y cultural, todos sus municipios fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1997), que la define como la franja costera de Amalfi, de gran belleza natural, intensamente poblada desde principios de la Edad Media, constituida por una serie de ciudades, que albergan notables obras arquitectónicas y artísticas. Sus zonas rurales testimonian la capacidad de adaptación de sus habitantes que han sacado partido a la diversidad del terreno de cultivo, desde los viñedos y huertos en terrazas en las laderas bajas, a las tierras de pastoreo en las altas. Una belleza más allá de la realidad. Un anfiteatro natural espolvoreado de rocas, aromas, atractivos… Un remanso de paz, de encantos, de hoteles de ensueño…
En apenas unos pocos kilómetros, la costa amalfitana es capaz de abrirse ante un mundo de maravillas inimaginables y conmovedoras, una armonía de colores y formas inmensa, que sorprende incluso a los más experimentados. Saliendo desde Amalfi, de donde es típico el limón, para terminar en Vietri sul Mare, la meca de la cerámica partenopea, una tira de tierra con acantilado desde donde se ve una multitud de pueblos solares y pintorescos. El clima suave, la amabilidad de sus gentes, su riqueza en flora y fauna, la originalidad de su artesanía y una excepcional gastronomía, hacen de ella un privilegiado pedazo del globo. Además de estos municipios, también están Atrani, Cetara, Conca dei Marini, Furore, Positano o Praiano.
La Costa de Amalfi, un camino a través de la historia, del arte… en el que se entrelazan varios estilos, del árabe al bizantino, pasando por el normando o el barroco, donde encontramos rincones como el Duomo de Amalfi, y su claustro (Chiostro del Paradiso), la Iglesia de Santa Maria Assunta en Positano, las de San Salvatore del Birecto y de Santa Maria Maddalena en Atrani. Villa Cimbrone y Villa Rufolo en Ravello, las iglesias de San Luca y San Gennaro en Praiano; San Pancrazio en Conca dei Marini y Santa Trofimena y la antigua villa romana de Minori. Sin pasar por alto, algunos otros sitios como el Museo de Papel y el Cívico (Amalfi); el Palacio Confalone, el Museo del Coral y Villa Rufolo, en Ravello; sin descartar la abadía de Santa María de Olearia en Maiori o el Museo de la Cerámica en Viteri sul Mare.