Turismo de incentivos: del trabajo al paraíso

El turismo de incentivos se presenta como una fórmula original en manos del empresario para motivar al empleado y conseguir que éste se indentifique en mayor medida con el proyecto que su empresa representa. Lo que nació hace más de treinta años en Estados Unidos toma cuerpo ahora en Europa y en España. Como trasfondo, se abre una nueva vía de negocio tanto para las empresas españolas del sector turístico como para aquellas ubicadas en los destinos elegidos, generalmente países exóticos con lugares de ensueño.

ericano que se remonta a los años 70, por el que las empresas estimulan la productividad de sus empleados premiándoles con un viaje y una estancia generalmente en lugares exóticos. En los últimos años, la idea parece haber cuajado en España y cada vez son más los trabajadores que pueden disfrutar de ella, mientras que las empresas se garantizan la fidelización y la buena disposición de sus empleados para con la compañía, lo que repercute directamente en la productividad y el ambiente de trabajo.
Las características que debe tener un paquete turístico de incentivos no distan mucho de las que reúne uno de negocios. En primer lugar, debe ajustarse a las necesidades de la empresa que lo demanda y a las del grupo de personas que lo van a disfrutar. Todo debe estar bien preparado y la agencia que reciba el encargo no puede fallar, pues el fracaso puede repercutir negativamente en la visión que el incentivado obtenga de su empresa.
La calidad es uno de los requisitos imprescindibles de este tipo de viajes. Los hoteles son siempre de cuatro o cinco estrellas, con todas las comodidades para albergar grupos. Se recomienda por ello contar con la garantía de un touroperador o agencia de calidad contrastada capaz de responder a las exigencias del guión, ya que no se trata únicamente de concertar el viaje y el hotel, sino que además hay que organizar la estancia completa, pues en la mayor parte de las ocasiones los destinos son tan exóticos como desconocidos. Habrá que tener en cuenta también el perfil del grupo, pues no son iguales los gustos de ocio y las inquietudes culturales de un grupo de personas jóvenes que los de un grupo de gente de edad más avanzada, por lo que el diseño de la agenda de actividades puede variar sustancialmente. Y es que una de las grandes dificultades que plantea el turismo de incentivos es, precisamente, el estudio de las necesidades del cliente. Las empresas que solicitan este tipo de servicios suelen ser a la vez muy exigentes, pues no quieren que el objetivo principal del mismo, el premio al empleado, quede empañado por el más mínimo descuido. Así pues, seguridad, comodidad y bienestar son tres conceptos a tener en cuenta a la hora de organizar un viaje de incentivos.
En España, las empresas que se embarcan en este tipo de aventuras son por lo general grandes multinacionales de sectores punteros, como el de la automoción, el farmacéutico o la banca, mientras que los incentivados suelen estar vinculados a departamentos comerciales. En un principio, los destinos solicitados eran sobre todo nacionales, pero en la actualidad se opta por lugares más lejanos y exóticos, generalmente de América Latina y Asia: Bali, Tailandia, Méjico, Chile, Argentina…
Todo ha de quedar preparado para el disfrute del grupo, pero también se aprovecha la ocasión para impartir algún tipo de formación o presentar algunos de los productos y servicios que va a comercializar la empresa, a fin de ir inculcando al empleado la estrategia a adoptar a la vuelta del viaje.
«Hay que prepararles todo -afirma la empleada de una de las agencias más importantes de España, en relación a las empresas que solicitan este tipo de turismo- desde el vuelo interno que tiene que hacer un señor que viene desde Sevilla a Madrid a coger un avión con el resto del grupo para volar a Méjico, hasta las botellas de agua que van a consumir en la reunión que van a mantener para presentar un producto en el país de destino». La misma empleada apunta que «hace un mes preparamos un incentivo de mil personas solicitado por una multinacional para ir a Argentina».
Viva Tours es una de las compañías que se ocupa de organizar incentivos, cuya política se centra en adaptarse a las necesidades que plantean las empresas. Para ello, cuenta con profesionales especializados en esta clase de viajes que están en permanente contacto con las agencias colaboradoras, para así efectuar un seguimiento de esta modalidad de turismo y captar continuamente qué es lo que el cliente está demandando (precios, servicios complementarios, etc.) y poder crear paquetes personalizados. Lo que más les preocupa a los empresarios que contratan viajes de incentivos, se afirma desde Viva Tours, es la calidad del servicio que se va a ofrecer, ya que suelen invertir mucho dinero en ellos y necesitan una garantía de que todo va a salir bien y le van a sacar rentabilidad. El grado de fidelidad del cliente suele ser alto, con lo que una buena gestión asegura que éste acuda al mismo touroperador o agencia a la hora de contratar un nuevo viaje. No se suele arriesgar dinero en contratar viajes con agencias desconocidas y mucho menos con aquellas que no han cumplido con las expectativas y necesidades de la empresa en ocasiones anteriores.
Una prueba de la relevancia que este subsector está adquiriendo es el acuerdo alcanzado recientemente por el Instituto de Turismo de España (Turespaña) y el Spain Incentives&Meetings Association (SIMA), por el que ambas entidades colaborarán durante este año en la promoción y comercialización del turismo de incentivos. Para ejecutar dicho acuerdo se ha previsto un presupuesto de 199.000 euros a repartir al 50%. Entre las acciones previstas en el acuerdo destaca la participación en ferias turísticas, como Confex (Londres), EITBM (Barcelona) e IT&ME (Chicago), y el desarrollo de la base de datos de SIMA. También se emprenderán acciones de márketing directo y se organizarán jornadas de presentación en Estados Unidos y Canadá con empresas de incentivos y agencias especializadas seleccionadas por las Oficinas Españolas de Turismo de Chicago y Toronto. Además, se llevará a cabo una campaña publicitaria con inserciones en las publicaciones internacionales del sector turístico más importantes del mundo.
Este ejemplo sirve para ilustrar la firme decisión de España de no quedarse rezagada en el desarrollo de este subsector, cuya actividad muestra síntomas de ir creciendo en el tiempo. No en vano, son numerosos los países que ven en el turismo de incentivos en particular y en el de negocios en general una buena oportunidad para impulsar su economía. Son sobre todo los países de destino, como República Dominicana, cuya Secretaría de Turismo hizo ya el año pasado una decidida apuesta por dotarse de las instalaciones necesarias para albergar tanto a los visitantes incentivados por sus empresas como a los equipos de profesionales que buscan lugares atractivos a la par que cómodos para trabajar y reunirse. También Panamá y Cuba han movido ficha en los últimos tiempos para posicionarse como destinos atractivos del turismo de incentivos. Para ello, celebran regularmente certámenes y ferias dedicados específicamente a esta actividad y se están dotando de complejos hoteleros ciertamente atractivos.