Fotografía de archivo libre de derechos creada por Marcin Jozwiak en Unsplash.
Regulación del Transporte Internacional
El despliegue del nuevo sistema de Adjudicación Administrativa de Infracciones de Tráfico (Aarto) en Sudáfrica ha entrado en una fase crítica. La nueva regulación vincula directamente las multas a las empresas propietarias de los vehículos, generando un riesgo financiero y operativo para las flotas corporativas, incluidas las de empresas españolas con presencia en el país.
El Gobierno de Sudáfrica ha iniciado una nueva fase en la implementación nacional del sistema de Adjudicación Administrativa de Infracciones de Tráfico, conocido como Aarto. Desde esta semana, el sistema está oficialmente en vigor en 62 municipios, y se prevé su expansión a otras 151 localidades a finales de año, culminando con la introducción de un sistema de puntos por demérito en 2027. Este cambio regulatorio supone una transformación fundamental en la gestión de infracciones de tráfico para las empresas que operan flotas de vehículos, pasando de ser una tarea administrativa secundaria a un elemento crítico de la gestión de riesgos operativos.
La principal modificación que introduce Aarto es que cada multa de tráfico emitida a un vehículo de empresa queda directamente vinculada al Número de Registro Empresarial de la organización a través de la base de datos nacional eNaTIS. Según Eugene Herbert, CEO de la compañía de formación de conductores MasterDrive, «se trata de una realidad legal activa con implicaciones administrativas y financieras inmediatas, y las empresas que respondan más rápido serán las que estén mejor protegidas».
Impacto directo en la operativa de flotas
Bajo este nuevo marco, las compañías ya no pueden depender de la falta de claridad en la responsabilidad del conductor para retrasar o eludir el procesamiento de las infracciones. Las consecuencias del incumplimiento van más allá de la sanción económica. Los vehículos con multas pendientes no podrán obtener ni renovar sus licencias de circulación, ni podrán ser transferidos hasta que se liquiden los importes adeudados. Para cualquier operador de flotas, esto puede significar la inmovilización de activos, el retraso en las entregas y una disrupción severa de las operaciones diarias.
Este endurecimiento de la normativa afecta de manera significativa no solo a las empresas locales, sino también a las corporaciones internacionales con operaciones en el país. Para las empresas españolas con presencia en Sudáfrica, especialmente en sectores como la logística, la construcción, las energías renovables o la distribución, la adaptación a Aarto es un imperativo estratégico. La incapacidad de gestionar eficazmente las multas de sus flotas podría traducirse en interrupciones de la cadena de suministro, afectando tanto a la operativa local como a las exportaciones canalizadas a través de los puertos sudafricanos.
Los expertos recomiendan a las organizaciones revisar urgentemente sus procedimientos de cumplimiento. Herbert aconseja designar equipos dedicados a monitorizar, verificar y liquidar las multas en un plazo ideal de 30 días para beneficiarse de los descuentos por pronto pago. Asimismo, subraya la importancia de invertir en programas de formación para conductores como medida proactiva para minimizar el número de infracciones. «En lugar de gestionar el papeleo a posteriori, a menudo se consigue que las infracciones nunca ocurran porque los conductores son más conscientes de los comportamientos de riesgo y los evitan activamente», afirma.
Aunque el sistema de puntos por demérito no se aplicará hasta 2027, el periodo de transición actual ofrece una ventana de oportunidad para que las empresas fortalezcan sus sistemas de cumplimiento antes de que las penalizaciones se vuelvan más severas. Las lagunas de cumplimiento que hoy son un problema administrativo, en el futuro podrían derivar en la suspensión o cancelación de licencias de conducir para sus empleados, amplificando aún más el riesgo operativo.
