El ministro sostiene que deben ser los supervisores nacionales los responsables de esta tarea.

Al concluir su participación en la reunión de Ministros de Economía y Finanzas de la UE, celebrada en Praga, el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, manifestó su rechazo a la creación de un supervisor europeo único para controlar a los bancos con actividades en varios Estados miembros. A juicio del funcionario español son los supervisores nacionales los que deben seguir ejerciendo ese papel aunque con una mejor coordinación.
Los ministros de Ecofin basaron su análisis en las propuestas de expertos encabezados por el ex director del FMI, Jacques de Larosière, a través de un Informe que en opinión de Solbes es «muy pragmático».
La postura de España frente a la propuesta de un supervisor único es que mientras las autoridades nacionales sean las que carguen con el coste de hipotéticas y quiebras bancarias las responsabilidades en materia de supervisión deben mantenerse en manos nacionales. Sin embargo, España sí apoya la creación de tres nuevas autoridades, con poder efectivo para hacer cumplir sus decisiones, sin perder de vista que los supervisores nacionales deben conservar el grueso de sus competencias.
En opinión de Solbes, esas autoridades deben tener capacidad para establecer orientaciones comunes en materia de supervisión, vinculantes para los Estados miembros, algo que resultaría muy útil para avanzar hacia la convergencia regulatoria.
El ministro español indicó que el único caso en el que este país admite la supervisión a nivel comunitario es para las entidades cuya actividad es realmente trasnacional, como las agencias de calificación de riesgos, agregó el vicepresidente.