Presentación de las buenas prácticas en la gestión de cuevas con arte rupestre paleolítico

El viernes 13 de mayo, tuvo lugar en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira (Santillana del Mar, Cantabria) la presentación del texto de «Buenas prácticas en la gestión de cuevas con arte rupestre paleolítico».


La Comisión de Coordinación del bien declarado Patrimonio Mundial Altamira y el arte rupestre de la Cornisa Cantábrica, integrada por el Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas de Cantabria, País Vasco y Asturias, ha elaborado un documento técnico cuya finalidad es dar las pautas para asegurar una adecuada conservación y gestión de las manifestaciones de arte rupestre paleolítico de estas cuevas.

Las particularidades de estas manifestaciones artísticas, su emplazamiento, así como su especial fragilidad, hacen necesario establecer medidas particulares para asegurar su salvaguarda.
El acto contó con la participación del Consejero de Cultura, Turismo y Deporte de Cantabria, la Consejera de Cultura del Gobierno Vasco, el Viceconsejero de Cultura y Turismo del Principado de Asturias y el Ministerio de Cultura, representado por la Directora General de Bellas Artes y el Director del Museo de Altamira.

La Cueva de Altamira fue incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año 1985, por representar una manifestación artística única por su calidad y ser un testimonio excepcional del Magdaleniense en el sur de Europa. En 2008 este reconocimiento fue ampliado a otras diecisiete cuevas de la Cornisa Cantábrica en Asturias (La peña de Candamo, Tito Bustillo, Covaciella, Llonín y El Pindal); Cantabria (Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (que comprende: Las Monedas, La Pasiega, El Castillo y Las Chimeneas), El Pendo, La Garma y Covalanas) y País Vasco (Santimamiñe, Ekain, Altxerri). Esta extensión permite comprender mejor así el fenómeno del arte y los pueblos del paleolítico en un contexto más amplio.

La franja costera de la Cornisa Cantábrica posee una gran densidad de cuevas decoradas, conservadas en un excelente estado hasta la actualidad. El conjunto ofrece una riquísima iconografía y repertorio de motivos, así como diversidad de técnicas y estilos. Por tanto, este área constituye un centro de primera importancia para el arte paleolítico.

El documento de «Buenas prácticas en la gestión de las cuevas con arte rupestre paleolítico», fruto de la labor coordinada y del consenso de todas las partes implicadas, está destinado a orientar las futuras acciones que sean emprendidas en la gestión de estos bienes irremplazables. Se trata de medidas que abarcan ámbitos muy diferentes y complementarios: desde la protección medioambiental y su relación con las cuevas, hasta el planeamiento urbanístico, pasando por las medidas de conservación preventiva. En definitiva, un conjunto de medidas cuya interacción y puesta en marcha permitirá garantizar la conservación de estas cuevas y su disfrute para las generaciones futuras.