Perú, un país por descubrir

Perú es un país sorprendentemente diverso. Las frías aguas de la corriente de Humbold/oldt y la cordillera de los Andes lo convierten en un país de contrastes, con diferentes climas, microclimas y ecosistemas. Lo demuestra el hecho de que, de las 104 zonas de vida existentes en el planeta, allí se concentren 84.

Por su situación geográfica, pensar en Perú es pensar en los Andes. Esta zona, bien diferenciada de las otras dos que conforman el país, la costa desértica y la selva amazónica, es algo más que una cadena montañosa. Allí pueden verse, no sólo majestuosos picos nevados como el Huascarán, sino también cálidos y fértiles valles, grandes cañones, como el Cañón del Colca, en Arequipa, y un sinfín de terrazas de cultivo que, construidas a lo largo de los siglos, han transformado, en gran parte, el paisaje.

Los incas representan el último eslabón de una larga herencia cultural de 10.000 años, herencia que abarca distintas culturas: Chavín, Pucará, Nazca, Mochicas, Huari, Paracas, Chimú, y Tihuanaco, entre otras. Perú guarda numerosas pruebas de las grandes obras que, en agricultura, hidráulica y arquitectura, realizaron.

De los 10 monumentos Patrimonio de la Humanidad que posee Perú, 5 son vestigios arqueológicos. Uno de ellos, Machu Picchu, ejerce una fascinación especial sobre el visitante. Ciudad mágica, en un enclave también mágico. Situada sobre la montaña, en plena selva, fue descubierta al mundo por Hiram Bingham en 1911. Impresiona la equilibrada adaptación de la ciudad al entorno natural, su significado, el paisaje y la atmósfera que la envuelve.

Es obligado mencionar también otros restos arqueológicos importantes: el Templo Chavín de Huantar, de la cultura Chavín; las Tumbas Reales de los Mochicas, en especial la tumba del señor de Sipán, hallazgo reciente de primera magnitud, similar a la tumba de Tutankamón, por la riqueza de las piezas de orfebrería encontradas; la ciudadela amurallada de Chan Chan, construida en adobe por los Chimú, y las misteriosas Líneas de Nazca, grabadas en extensos arenales y sólo visibles sobrevolando la zona en avioneta.

Lima, capital de Perú, llamada la Ciudad de los Reyes, es también un lugar de contrastes: modernos barrios residenciales, como Miraflores y San Isidro, un centro histórico de estilo colonial y un inmenso cinturón de inmigración y pobreza. Lima guarda el esplendor de tiempos pasados en escondidos rincones y en bellas arquitecturas. Baste citar el Palacio de Torre Tagle y la Casa Aliaga, como ejemplos de arquitectura civil limeña, ambos con bellísimos balcones coloniales tipo mudéjar. De los edificios religiosos, destacan la Catedral y los conventos de San Francisco y Santo Domingo. Una ciudad, en fin, poseedora de museos que no hay que dejar de visitar: el de Rafael Arco, el Museo del Oro, el Museo Arqueológico.

Cuzco fue capital del vasto imperio inca, conocido como el Tahuantinsuyo. De todos los palacios y templos que allí encontraron los españoles, sólo quedan algunos muros, que sirvieron de base a las edificaciones que estos realizaron tras la conquista. Ligados a la etapa inca, hay que citar a Pachacutec, guerrero y estadista que expandió el imperio, y el Coricancha, Templo del Sol, donde hoy se encuentra el convento de Santo Domingo. Del periodo colonial es imprescindible remarcar la riqueza artística que guarda su Catedral. En sus alrededores, custodiando esta preciosa ciudad, hay que mencionar Ollantaytambo, importante bastión inca.

Titicaca esconde, en las altas tierras del altiplano peruano, un lago de donde emergió, según la leyenda, el Dios Sol, y creó al primer inca Manco Capac y a su hermana y esposa, Mama Ocllo, que fueron los encargados de poblar la tierra. Alrededor de este lago perviven comunidades que, sin tener en cuenta el curso del tiempo, conservan su cultura ancestral de forma viva.


Perú es un crisol de razas y culturas, constituido por diferentes etnias. Un pueblo pobre, maltratado políticamente y que ha sufrido fuertemente el terrorismo hasta hace apenas unos años. A pesar de esto, es un pueblo alegre y festivo, como lo declaran la variedad de danzas, folklore y trajes típicos que allí se pueden admirar. Un pueblo trabajador, heredero de un conjunto de expresiones artísticas, cuyas técnicas tradicionales conservan sabiamente.

Perú está dividido en tres regiones: la costa, la sierra y la selva. La costa está bañada por el Océano Pacífico y representa una franja de 60 a 170 Km. de ancho, por lo general, árida. La sierra abarca también lo que se conoce como el Altiplano y forma parte de la gran cordillera andina, con picos de hasta 6.700 m. La selva ocupa el extremo oriental de todo el territorio de Perú, y está determinada por la cuenca amazónica y formada por la selva alta y la selva baja o ceja de selva.

La variedad climática es una característica de Perú. En la sierra la época de lluvias se presenta entre los meses de abril y octubre. En la costa la temperatura es cálida durante todo el año, y las lluvias se registran en los meses de noviembre a febrero, con la excepción de que en muy determinadas ocasiones llueve en Lima.

Los mejores meses para visitar el país son abril, mayo, junio y octubre, ya que son meses en los que la bonanza climática se implanta en todo el país. Y la posibilidad de alojamiento en el país es enorme, ya que cuenta con una estupenda infraestructura hotelera en las principales ciudades.