El nuevo Gobierno proclama que Brasil es «un país de todos». El ascenso al poder de Luiz Inácio «Lula» da Silva ha derivado en importantes reformas a nivel económico y social que han ofrecido un positivo balance en su primer año de legislatura. Sin embargo, el país aún debe esforzarse por desarrollar toda su riqueza y potencial.
Brasil inauguró el presente año 2003 con el nuevo gobierno de Lula que, tras las elecciones del 27 de octubre de 2002, se proclamó presidente el 1 de enero.
El abrumador apoyo que le prestaron los brasileños se puso de manifiesto en los 53 millones de votos que obtuvo el Partido de los Trabajadores (PT), el 61,2% del total de votantes, y que le concedieron 92 escaños en el Congreso. Sin embargo, el PT necesita pactar con otros partidos para poder gobernar con mayoría y aprobar las reformas constitucionales necesarias, sobre todo la Reforma Tributaria y de la Seguridad Social, que ya están siendo debatidas en el Congreso.
El embajador de Brasil en España, Osmar Chohfi, valora así el nuevo gobierno brasileño: «El presidente Luiz Inácio Lula da Silva concluyó en diciembre el primer año de su mandato con un balance altamente positivo en los distintos ámbitos de su actuación, como él mismo subrayó el día 18 de diciembre en su balance de fin de año». El embajador asegura que con una política económica responsable, el Gobierno de Lula ha logrado estabilizar la economía y fortalecer la credibilidad internacional del país. «La reversión de expectativas negativas es resultado de los avances ya mencionados en el ámbito político y también de importantes logros en el ámbito económico, como las cifras del comercio exterior brasileño, o el éxito en las políticas de austeridad presupuestaria y de combate a la presión inflacionista experimentada a principios de 2003 y hoy controlada», añade.
A su vez, Osmar Chohfi asegura que «la trayectoria descendente del riesgo país refleja los resultados de un gran esfuerzo dirigido a crear las condiciones para restablecer el desarrollo económico, herramienta relevante para la consecución de las metas prioritarias del Gobierno Lula y de la sociedad brasileña: la reducción de las desigualdades sociales y regionales y el combate a la pobreza».
«Brasil vive un momento marcado por una gran madurez política y por la movilización en torno a los grandes temas de la agenda nacional, como las reformas fiscal y del sistema de pensiones aprobadas este año en el Congreso Nacional y la agenda social, ambas impulsadas por el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva», concluye el embajador.
Economía y previsiones
La economía brasileña se ha sometido en los últimos meses a una política restrictiva que ha servido para retomar las bases de su progreso. De este modo, la reactivación económica del país ha dió muestras sólidas a finales de 2003, lo que permite una previsión oficial de crecimiento 2004 del 3,5%, medio punto por encima de la del mercado.
La inflación ha sido siempre para Brasil una cuestión problemática, llegando a alcanzar los tres dígitos en 1990 hasta que el Gobierno adoptó medidas para estabilizar los precios en 1994. Para el pasado año 2003, se estimaba una inflación del 9%, situada más cerca de las previsiones del Gobierno (8,5%) que de las del Banco Central de Brasil (10,2%).
Quizá el desempleo sea una de las asignaturas pendientes del país en la actualidad, que sigue sin paliarse en las previsiones oficiales para este año.
En cuanto a los sectores más relevantes del país, el energético está atravesando una difícil situación, hasta el punto de que varias empresas extranjeras han anunciado su posible salida de Brasil. Esto se debe principalmente a la incertidumbre regulatoria del sector tras la crisis del año 2001.
La agricultura brasileña es uno de los sectores estratégicos para conseguir la estabilidad económica. Su importante participación en el PIB del país y su efecto multiplicador, junto con el peso de los productos de origen agrícola en las exportaciones y su contribución en el control de la inflación, son muestras de la importancia de la agricultura para el desarrollo económico de Brasil en los próximos años.
El panorama industrial presenta aspectos muy positivos como su gran potencial de expansión en el mercado interno, el creciente índice de exportación, los fuertes avances en los niveles de productividad y la mejora en la calidad y competitividad empresarial. Mientras, su crecimiento sigue sujeto a restricciones de orden externo y fiscal.
Comercio exterior
A pesar de que el proceso de apertura comercial se inició hace ya casi una década, Brasil es hoy en día un país en el que el comercio exterior, tanto de exportación como de importación, tiene un gran potencial de crecimiento. El grado de apertura de la economía brasileña, medido por la ratio de exportaciones más importaciones sobre el PIB, fue del 23,6% en 2002, muy por debajo de otros países como México, donde se alcanzó el 70% o Chile donde se cifró en un 53%.
Según informes de la Oficina Comercial y Económica española en Brasil, durante los primeros nueve meses del año 2003, Estados Unidos continuó siendo el primer cliente y el primer proveedor de Brasil (con un 23,92% y 19,47% respectivamente). También es destacable la recuperación del comercio entre Brasil y Argentina, convirtiéndose este último en el segundo proveedor y el tercer cliente de Brasil durante el pasado año, y la creciente importancia de las relaciones comerciales con China, que es ya el quinto proveedor y el segundo cliente del mercado brasileño.
Mención especial merce la apertura hacia mercados como México, Rusia, Venezuela y los países del Oriente Medio. España durante al año 2002 elevó su participación comercial del 1,79% al 1,86%, pasando del decimoquinto al decimocuarto lugar en el ránking de países clientes de Brasil.
En cuanto al volumen de inversión extranjera directa recibida en el país durante 2002, la suma ascendió a 13.310 millones de euros, sin embargo los resultados registrados en 2003 son muy desalentadores, alcanzando en agosto los 4.600 millones de euros. El principal inversor en 2003 fue Estados Unidos, seguido de Holanda y Francia.
Turismo
Pese a sus numerosos atractivos, Brasil no cuenta todavía con una industria turística desarrollada, con importantes carencias de infraestructura y de know-how turístico.
A pesar de ello, durante los últimos años se ha registrado un considerable crecimiento en el número de visitantes, llegando a alcanzar los cinco millones de turistas en 2001. En el año 2002, este número descendió hasta los 3,8 millones, como consecuencia de la crisis argentina y de los atentados del 11 de septiembre.
En cuanto al origen de los visitantes, algo más del 55% procede de otros países sudamericanos, sobre todo Argentina, un 25% de Europa y un 10% de Estados Unidos.
El potencial de crecimiento es importante y, sin duda, el turismo es uno de los sectores que más interés puede tener para la inversión española. Además, en los últimos años, ha habido un incremento medio de los ingresos por turismo del 3,5% anual.
Para optimizar los potenciales turísticos del país, el Gobierno ha lanzado el Plan Nacional de Turismo para el periodo 2003-2007. Los objetivos son desarrollar la calidad del producto turístico brasileño contemplando sus diversidades regionales y culturales y estimular su consumo en los mercados internacionales.
Los segmentos turísticos de mayor relevancia se orientan alrededor de las playas, las ciudades históricas, el espacio rural y las fiestas populares, entre las que destaca el carnaval de Rio de Janeiro. ::
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