Monitor Fiscal del FMI: El ajuste fiscal es apropiado a escala mundial, pero se requiere mayor claridad sobre las reformas a largo plazo

El resultado del informe del Fondo Monetario Internacional también asegura que se requiere mayor claridad en los planes de salida para hacer frente a los costos fiscales a largo plazo.


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«Progresivamente la política fiscal está dejando de poner el acento en el sostén de la demanda para ocuparse de la reducción del déficit. No obstante, los riesgos fiscales siguen siendo elevados en las economías avanzadas donde la deuda pública está aumentando con rapidez como porcentaje del PIB», según señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la última edición del Monitor Fiscal, Fiscal Exit: From Strategy to Implementation (Salida fiscal: de la estrategia a la implementación).

Según este estudio, que se publica dos veces al año, el endurecimiento de la política fiscal se extenderá y «estará impulsado por medidas discrecionales en 2011, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes», aunque se subraya la necesidad de mayor claridad en los planes de salida y las reformas para hacer frente a los costos fiscales a largo plazo. De esta manera, si el crecimiento amenaza desacelerarse apreciablemente más de lo esperado, las economías avanzadas que disponen de margen de maniobra fiscal deberían permitir que actúen plenamente los estabilizadores automáticos. «Además, si resultara necesario para que la recuperación continúe, una parte de la consolidación fiscal prevista para 2011 posiblemente deba posponerse», explica el FMI.

Según el Monitor Fiscal, que se basa en las proyecciones presentadas en la edición de octubre de 2010 de Perspectivas de la economía mundial, «Se proyecta que el déficit fiscal mundial caerá del 6¾ por ciento del PIB en 2009 al 6 por ciento este año, conforme a las proyecciones anteriores. La reducción del déficit se explica principalmente por la mejora de la situación económica y por un menor grado de respaldo al sector financiero.

El FMI presentó  la última edición del Monitor Fiscal, Fiscal Exit: From Strategy to Implementation y afirmó que «progresivamente la política fiscal está dejando de poner el acento en el sostén de la demanda para ocuparse de la reducción del déficit. No obstante, los riesgos fiscales siguen siendo elevados en las economías avanzadas donde la deuda pública está aumentando con rapidez como porcentaje del PIB».

Por otro lado, adelanta que en 2011, el déficit fiscal mundial seguirá disminuyendo hasta situarse en torno al 5 por ciento del PIB. Según las proyecciones, alrededor del 90 por ciento de los países registrarán un déficit más bajo el año próximo en comparación con 2010, mayormente debido a la aplicación de una política fiscal más restrictiva. «El ritmo previsto de este ajuste de la política es apropiado en términos generales, ya que representa un equilibrio entre abordar los problemas fiscales y evitar una retracción abrupta del respaldo a la recuperación naciente», insiste el informe del FMI.

Además, según un examen de los planes presupuestarios de 25 países (el G-20 más España, Grecia, Irlanda, Letonia, Lituania y Portugal), el 90 por ciento de estos países han anunciado que reducirán progresivamente su déficit a plazo medio, y el ritmo global del correspondiente ajuste resulta apropiado en términos generales. Pero en muchos casos no se han detallado las medidas de ajuste.

«Pocos países se han comprometido explícitamente a lograr un objetivo a largo plazo con respecto al coeficiente de deuda pública, o, en los casos en que se había establecido un objetivo al respecto antes de la crisis, han indicado claramente cuándo tienen la intención de lograrlo, por lo cual el objetivo último de la estrategia fiscal resulta incierto», afirman.