ASA se perfila como el principal impulsor de esta inminente revolución verde

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a través de su organismo Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), tiene como objetivo lograr la viabilidad comercial de la producción de los biocombustibles de aviación sustentables en México.
Mediante innovadores esquemas de colaboración entre los distintos niveles de gobierno y la sociedad en general, busca llevar la coordinación y liderazgo de este proyecto para incluirlo en la agenda energética nacional.
En cuanto a los objetivos más cercanos de este proyecto son cubrir con biocombustible al menos el uno por ciento de la demanda nacional para el 2015, -40 millones de litros anuales- y el 15 por ciento para 2020, es decir, más de 700 millones de litros.
Los objetivos más cercanos de este proyecto son cubrir con biocombustible al menos el uno por ciento de la demanda nacional para el 2015
Cabe recordar que se llama Biocombustible al término con el cual se denomina a cualquier tipo de combustible de origen biológico, de fuentes renovables. Estos pueden sustituir total o parcialmente a los tradicionales derivados del petróleo teniendo menor impacto ambiental, ya que son generados a partir de un recurso renovable y sustentable.
Por sus características, según informa ASA, pueden ser considerados como un reemplazo del carburante de aviación tradicional, ya que logran ser producidos en gran escala en diversas partes del mundo, incluyendo desiertos.
ASA señala, en comunicado de prensa, que están concentrando esfuerzos de organizaciones civiles, instituciones gubernamentales, empresariales y de investigación dirigida a la producción de biocombustibles, revisando aspectos legales, disponibilidad de insumos, cadenas de producción, infraestructura de refinación, formas de suministro y viabilidad económica.
Como ejemplo la colaboración con diversos actores del sector, el organismo mexicano ha firmado un convenio de colaboración con Boeing, uno de los fabricantes de aeronaves más importantes del mundo, y con UOP-Honeywell, compañía que actualmente comercializa un proceso para la producción de bioturbosina.
A futuro, los pasos a serán: continuar con el catálogo y desarrollo de las fuentes propicias para las diferentes condiciones geográficas del país, crear un esquema de incentivos para el empuje de los procesos de extracción y refinación de los aceites vegetales, promover una estrategia fiscal y legal para facilitar la viabilidad económica de estos bioenergéticos.
Con esta oportunidad, ASA con su vasta experiencia, su prestigio y liderazgo, se perfila como el catalizador y principal impulsor de esta inminente revolución verde. Específicamente algunos de los impactos si se usan este tipo de combustibles serán: disminución de gases de efecto invernadero, promoción de la agricultura en tierras marginales, generación de empleo digno y de una industria que aportará riqueza a México.