Plantea frenar la valorización de sus monedas
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso en días pasados la creación de un frente común entre los países emergentes con grandes acumulaciones de reservas internacionales, para frenar la valorización de sus monedas.
«Los países con grandes reservas no se han reunido para discutir qué hacer y yo quiero hacer una reunión con los mayores, para discutir qué hacer con esas reservas», dijo Lula ante empresarios y economistas en una mesa de negocios organizada por la publicación internacional The Economist, en Brasilia.
«Tenemos que ver qué pasos pueden ser dados. No podemos quedarnos con nuestras monedas revalorizándose, debemos hacer alguna cosa», agregó en su discurso transmitido por la televisión del Gobierno.
Según los datos del Banco Central, las reservas internacionales brasileñas se ubicaron el martes en 193.244 millones de dólares (122.576 millones de euros), unos 12.000 millones de dólares, (7,611 millones de euros), por encima de la cifra del 2 de enero pasado.
Brasil ha aprovechado el copioso flujo de capitales externos para engordar esta cuenta, lo que ha ayudado a revalorizar el real en más de 20% solamente en los últimos 12 meses.
Al destacar los avances macroeconómicos de Brasil, Lula destacó que la meta que antes parecía difícil, de alcanzar reservas de 100.000 millones de dólares, (64.444 millones de euros), ha sido superada con creces y hoy la cuenta se acerca 200.000 millones de dólares, (126.894 millones de euros).
La reunión, dijo, «la vamos a hacer con Rusia, India, China, para que podamos tener una inserción mayor en las decisiones políticas del mundo».
En su intervención en el evento Lula abordó diversos temas y enfatizó las cuestiones económicas y sociales, sectores en los que se encajan lo que calificó como los principales resultados y metas de su Gobierno.
Destacó que el crecimiento del 5,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2007, anunciado, superó todas las estimaciones públicas y privadas.
«Estamos viviendo este momento. Vamos a crecer más en 2008, vamos a hacer más políticas sociales, queremos exportar más en 2008 y consolidar a Brasil como potencia de combustibles renovables», afirmó.
«Queremos insertar a Brasil cada vez más fuerte y sólido en ese mundo globalizado», agregó.
Lula afirmó que cuando abandone el cargo habrá entendido que no valió la pena gobernar si al final va a dejar el país con la misma cantidad de miembros de la clase media, de pobres y de ricos.
«Quiero aumentar el número de ricos, de clase media y acabar con la pobreza restante», dijo al afirmar que es «una cuestión de honra» mantener sus programas sociales.
«Las políticas populistas quebraron este país. Pueden estar seguros de que me gusta ser llamado popular y me ofendo de ser llamado populistas», dijo.
Entre los retos de Brasil, «la más urgente» es la reforma política, así como la reforma del sistema de previsión social.
También se dijo confiado de que el Congreso aprobará este año una crucial reforma tributaria que deberá disminuir la gran cantidad de impuestos, facilitar la vida de quien quiera invertir y acabe «con la guerra fiscal» entre los distintos estados del país.