La exposición es uno de los coletazos de las conmemoraciones del nacimiento
Con el título de «La edad de Rembrandt», el Museo Metropolitano de Nueva York acoge, desde el 18 de septiembre y hasta el 6 de enero de 2008, esta magnífica exposición en la que se muestra, por primera vez, la totalidad de los fondos de pintura holandesa con los que el museo neoyorquino cuenta. En esta ocasión, además del centenar de piezas que habitualmente podemos contemplar en sala se suman un total de 280 telas nuevas.
El Metropolitano tiene la mayor colección de pintura holandesa fuera de Europa. Su historia es tan antigua como el propio museo. Las piezas han sido incorporadas al museo gracias a una primera compra institucional, pero sobre todo por la generosidad de grandes filántropos que, con sus donaciones, aportaron las principales piezas de esta colección holandesa.
La exposición es uno de los coletazos de las conmemoraciones del nacimiento de Rembrandt que se han llevado a cabo a nivel mundial. Nueva York no podía pasar por alto la fecha del nacimiento de uno de los referentes de la pintura.
Rembrandt el maestro del claroscuro, utilizó esta técnica creando unos afortunados contrastes lumínicos que le valieron para ser ya en su época reconocido. En la exposición se exhiben 20 telas del genial artista. Una de ellas, «Autorretrato de 1660», nos desvela la maestría del pintor. Rembrandt se autorretrató en innumerables ocasiones. Ésta obra es una de ellas. El realismo de su obra no deja disfrazar sus rasgos físicos donde apreciamos la imagen de un hombre cano, arrugado por el paso del tiempo y con una pronunciada nariz. El manejo de la luz nos permite enfatizar esa inteligente mirada que muestra dicha obra.
También luz holandesa es la de Vermeer (1632-1676), que con más de una treintena de piezas nos permiten contemplar otro tipo de luz. Es una iluminación más natural que la de Rembrandt, serena, indirecta. En «joven con jarra de agua» podemos apreciar la serenidad de una luz tamizada por una ventana que nos ofrece una escena cotidiana de la vida, en el interior de una casa holandesa. Luz y costumbrismo, preciosismo en la factura de la obra es lo que Vermeer nos quiere transmitir.
Por su parte, Frans Hals (1580-1666) ofrece 11 lienzos en esta exposición. Su pintura muestra también un estudio de la luz que apoya de este modo los rasgos, gestos y facciones de sus retratos.
La exposición de pintura holandesa aborda todos los géneros como paisajes, marinas, retratos, pintura histórica, costumbrista y escenas religiosas.
Con motivo de esta gran exposición el Metropolitano ha editado un generoso catálogo con los fondos que ahora se exponen.