Esta calificación mide el nivel medio del riesgo de impago a corto plazo presentado por las empresas de un país. Mide en qué medida el compromiso financiero de una empresa está influenciado por las perspectivas económicas, financieras y políticas de su país. La calificación país @rating complementa la calificación @rating de las empresas.
Las dudas existentes en torno a la recuperación de la actividad sumada a los múltiples escándalos financieros, han provocado el hundimiento de los mercados financieros y una actuación por parte de los inversores excesivamente prudente. Esta gran aversión al riesgo ha agravado las dificultades de financiación para las empresas instaladas en todo el continente americano. En el marco macroeconómico, el clima de desconfianza ha frenado la recuperación de las inversiones, sobre todo en Estados Unidos, desencadenando una fuerte depreciación en las monedas de los países emergentes. En un contexto geopolítico incierto, afectado por los precios de los productos petrolíferos y las decisiones de inversión, la vuelta a un crecimiento sigue dependiendo del restablecimiento de la confianza en los mercados financieros.
En el Norte, las autoridades americanas han hecho prueba de una gran capacidad de reacción, poniendo en marcha una política monetaria y presupuestaria expansionistas de las cuales ya se han beneficiado la economía canadiense y, en menor medida, la mexicana.
La esperada recuperación de la inversión no ha tenido lugar a pesar de una relativa mejora observada en la rentabilidad de las empresas y de la introducción de nuevas normas contables destinadas a restaurar la confianza de los inversores.
En el Sur, el continente se ha visto marcado por la recesión, los desequilibrios financieros y la inestabilidad política. El aumento de las primas de riesgo y la depreciación del real han debilitado las finanzas públicas y las empresas endeudadas en dólares. Brasil, muy dependiente de los mercados financieros, ha sido el país más afectado por la crisis de confianza. Argentina sigue atravesando una grave crisis, tanto económica y financiera como política. En Venezuela, la crisis política ha sumido al país en una profunda recesión. Tan sólo Chile parece mostrar un entorno macroeconómico y una estructura geográfica de las exportaciones similar a la existente en el norte del continente.
Este entorno incierto se ha traducido por un fuerte deterioro de la solvencia de las empresas instaladas en todo el continente americano, conduciendo a una degradación de las calificaciones de numerosos países. Las de Brasil, Paraguay y Uruguay se han visto degradadas a la categoría C, y la de Venezuela a la categoría D. La calificación de Estados Unidos se ha mantenido en A2. La mejora de las perspectivas de crecimiento y de los comportamientos de pago de las empresas ha motivado la suspensión de la vigilancia negativa sobre las calificaciones de Canadá (A1) y de México (A4).
México se encuentra en el grupo de los países calificados A4. Estos países presentan un comportamiento de pago que podría verse afectado por un cambio de coyuntura. El índice de impagados se mantiene moderado.
Tras una ligera recesión en 2001, la economía mexicana se va recuperando. Actualmente, se encuentra moderadamente afectada por la crisis de confianza extendida en toda Sudamérica. A corto plazo, la economía es muy dependiente de la situación de Estados Unidos y de la evolución de los tipos de cambio. La depreciación de la moneda ha contribuido, por un lado, a estimular las ventas y, por otro, a originar tensiones inflacionistas, contraer la política monetaria y penalizar la inversión privada.
La recuperación de la coyuntura y la disminución de los impagados han motivado la suspensión de la vigilancia negativa sobre la calificación de México en 2002. Algunas empresas endeudadas en dólares siguen debilitadas, sobre todo las pertenecientes a los sectores informático y textil. ::