Los fabricantes de vehículos japoneses aprovechan los tiempos de crisis que afectan a sus competidores en EE. UU. para comprarles paquetes de sus propias acciones.
Por Isabel Conde.- Los fabricantes de vehículos japoneses aprovechan los tiempos de crisis que afectan a sus competidores en EE. UU. para comprarles paquetes de sus propias acciones, en busca de un nuevo orden en la industria global del motor.
Enfrentados a una de las peores crisis de su historia, los conocidos como los Tres Grandes de Detroit -Chrysler, General Motors (GM) y Ford- comienzan a ceder a las presiones.
Estos fabricantes estadounidenses han empezado a deshacerse de paquetes de acciones que poseían de otras compañías para tratar de ir solventando sus problemas económicos, al menos a corto plazo y hasta que el Congreso de EE. UU. decida si está o no por la labor de prestarles dinero.
El flujo de venta de participaciones de compañías como GM y Ford se ha intensificado después de que esta semana cada una de ellas se desprendiera de la totalidad o una parte importante de las acciones que poseían de los fabricantes japoneses Suzuki y Mazda, respectivamente.
Suzuki Motor compró esta semana el 3,02% de su propio accionariado, el total que poseía GM, por un precio de 22.370 millones de yenes (236,6 millones de dólares).
Este fabricante de vehículos japonés, el décimo del mundo, es consciente de la situación de la empresa estadounidense, que necesitaba deshacerse de su participación para usar el dinero que obtenga.
Por eso, a pesar de la venta de las acciones que GM tenía en Suzuki, ambas compañías se han comprometido a dar continuidad a sus proyectos en común, como la producción conjunta de vehículos híbridos y de células de combustible.
Por otro lado Ford, que hasta esta semana estaba en posesión del 33,4% de la japonesa Mazda Motor, decidió vender a inversores japoneses el 20% de acciones de la compañía, hasta quedarse con tan sólo el 13,4%.
En este caso Mazda adquirió el 6,87% de su propio accionariado, mientras que el resto de los títulos fueron comprados por importantes compañías japonesas tales como Hiroshima Bank, Sumitomo y Panasonic.
GM compró las primeras acciones de Suzuki en 1981 mientras que Ford hizo lo mismo en Mazda en 1979.
Ambos fueron aumentando paulatinamente las participaciones en las compañías japonesas, las cuales en aquel momento no podían imaginar que los gigantes acudirían a ellas en busca de ayuda.
GM ya lo hizo en 2001, cuando tras registrar un beneficio algo más flojo de lo habitual, decidió vender la mayoría de sus acciones de Suzuki a la propia compañía, hasta quedarse con algo más del 3%.
Ahora, ante el azote de la crisis, gigantes como GM y Ford han tenido que buscar soluciones rápidas a su situación desesperada, incluso a riesgo de fortalecer la industria del motor japonesa en la lucha por el liderazgo mundial.
Los nipones también se han visto afectados por las turbulencias, pero han sufrido daños menores gracias a una mejor adaptación de sus productos a la demanda del mercado, con vehículos cada vez más pequeños y eficientes, a su mejor situación en los países emergentes y a una mejor preparación inicial ante la crisis.
Por ejemplo Suzuki continua acaparando el 50% del mercado automotriz de la India a pesar de la crisis y de la fiera competencia por la incursión en el país de otros grandes fabricantes como Toyota.
Por su parte, Mazda registró un beneficio neto un 2% mayor entre abril y septiembre mientras todos sus competidores reducían sus ganancias.
Ahora, tras la compra de sus propias acciones son muchos los interrogantes que asaltan a las compañías japonesas.
Algunos apuntan a que deberían sacarlas a la venta a disposición de los inversores y otros creen que deben utilizarse para formar otras alianzas de capital.
Pero sobre todo, ya son muchos los que sugieren que los nipones deberían empezar a plantearse crecer a través de alianzas con otros socios, ante la incapacidad actual de los estadounidenses de ayudarles en tiempos difíciles.