El 12 de junio la oposición presentó la moción de censura contra el Gobierno de coalición de Letonia. La moción fue derrotada, ya que en su favor sólo votaron 27 diputados de 100 – 21 del Partido Popular (derecha) y seis del partido socialista. Esta extraña compañía se explica con el hecho de que el PP tiene mucho que temer, ya que el actual Gobierno proclamó la lucha contra la corrupción como su máxima prioridad, y además tiene muchas preguntas que responder respecto a su gestión en el gobierno (1999-2002). Por otro lado, los socialistas representan una oposición radical que no gana ni pierde nada de la caída o continuidad del Gobierno.
La sorpresa la protagonizó Janis Jurkans, el líder del opositor Partido de Harmonía Nacional (PHN, centro-izquierda), tercera fuerza política con 17 escaños, que apoyó las reformas del Gobierno y criticó con dureza al PP y Partido «Por la patria y libertad» (PPL, 7 escaños, derecha nacionalista), que también estuvo en el gobierno anterior y, a diferencia del PP, está en el actual. PHN y PPL son enemigos irreconciliables, por eso el gesto de Jurkans cabe considerarlo como un guiño al presidente del Gobierno Einars Repse. La salida del PPL y la entrada del PHN proporcionaría mayor estabilidad al Gobierno y mayor credibilidad al programa de reformas, ya que el PHN, a diferencia del PPL, no estuvo en los gobiernos anteriores. Ahora, la pelota está en el campo de Repse. ::