El desarrollo de remesas en España no se canaliza adecuadamente a los países receptores
Las remesas de inmigrantes constituyen a escala global una importante fuente de financiación externa para los países receptores. Tanto es así, que en muchos países en desarrollo estos flujos superan la suma de inversiones extranjeras directas y de la ayuda externa al desarrollo que reciben. Pero, ¿cómo aprovechar estas cantidades importantes de dinero para contribuir al desarrollo económico de estos países, mayoritariamente de América Latina, que viven a menudo en la pobreza?
Las jornadas «Remesas y desarrollo», organizadas por el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEmed) y celebradas en Barcelona (España), ciudad de atracción de muchos inmigrantes latinoamericanos, tratan de averiguarlo con la ayuda de todas las partes implicadas: bancos, instituciones, asociaciones de inmigrantes y empresas remesadoras.
Uno de los objetivos de este seminario es concienciar a los bancos y entidades de crédito para que reduzcan las comisiones que cobran por realizar estas transferencias y articular un sistema de envío más eficaz, al que puedan acceder las familias receptoras de una forma económica y segura. Iñigo Moré, director de Remesas.org, asegura que la fórmula es relativamente sencilla. «El 75% de los inmigrantes que hay en España tiene abierta algún tipo de cuenta corriente. En sus países de origen el porcentaje es a la inversa: sólo el 25%. Por tanto, hay que lograr incentivar a los países de destino para que sus ciudadanos tengan acceso a las cuentas financieras y disminuir el coste de los envíos».
Una de las vías alternativas que se proponen es reducir el porcentaje que cobran los bancos y entidades intermediarias para destinarlo a Fundaciones u ONG's que realicen labores humanitarias complementarias al dinero que directamente reciben de sus familiares en España.
La secretaria de estado de inmigración del gobierno español, Consuelo Rumí, concluyó que una reducción del 1% en el coste de los envíos por parte de los bancos supondría entre 30 y 40 millones de euros suplementarios para los países de destino de las remesas.
200.000 millones en remesas
La comunidad inmigrante es responsable del principal esfuerzo internacional de solidaridad. Sus envíos globales de remesas, que superaron los 200.000 millones de dólares en 2005, aportaron capitales a sus familias y a sus países con un efecto inmediato frente a la pobreza. Si nos centramos en España, los más de 4,5 millones de inmigrantes enviaron en el 2006 remesas por 6.806 millones de euros (unos 9.700 dólares), y se calcula que en el 2007 serán de 7.500 millones. Esta cifra multiplica la de la Ayuda Oficial al Desarrollo y se ha convertido en uno de los ejes principales de las relaciones económicas internacionales de España.
Según Enrique Alberola, jefe de economía y relaciones internacionales del Banco de España, el desarrollo de remesas en España no se canaliza adecuadamente en sus países de origen para paliar la pobreza, «por lo que no repercute como debiera en el desarrollo financiero de los países suramericanos».