Las finanzas públicas son todavía una asignatura pendiente

Checoslovaquia emprendió su proceso de reforma económica tras la «revolución del terciopelo» y la consecuente separación del bloque soviético en 1989, con unas condiciones iniciales muy favorables derivadas de la prudente política macroeconómica que había mantenido el régimen comunista.
En 1993, tras la independencia de Eslovaquia, la República Checa empezó a sufrir una rápida y exitosa transformación hacia la economía de mercado y la política exterior euroatlántica que llevó al país a ser miembro de la OTAN en 1999 y a esperar su inminente integración en la Unión Europea para mayo de 2004.

Panorama económico actual

La evolución económica de la República Checa se vio frenada en 2002 por la crisis internacional y las inundaciones que afectaron a todo el país durante el mes de agosto. Al respecto, el informe del grupo Euler Hermes, especialistas en seguros de crédito, apunta que cuando el crecimiento del consumo privado se mantuvo estable, la inversión y las exportaciones se redujeron, por lo que es previsible que el crecimiento del PIB registre para 2003 un resultado ligeramente inferior al 2% del pasado año.

Sin embargo, Mª Isabel Pardos, portavoz del consejo de dirección del grupo inversor Litexco, explicó que la economía checa «ha repuntado discretamente durante el primer semestre del presente año, debido básicamente al consumo privado y una mayor demanda pública». Este positivo resultado se ha visto favorecido además, por la política económica del Gobierno del país que ha mantenido una baja inflación durante el último año y medio (0,6%).

Entre las principales cuestiones pendientes que debe afrontar la República Checa, destaca el elevado déficit (más del 8% del PIB) que, en los próximos años, se puede ver acrecentado por el descenso de la financiación procedente del proceso de privatización. En este sentido, es preciso que continúe y se incentive la entrada de inversión extranjera al país, además de llevar a cabo una adecuada política fiscal que normalice la situación.

Coface Ibérica, en su análisis de riesgo del país, señala este último aspecto como uno de los puntos débiles de la República Checa. «El déficit de las finanzas públicas, ya agravado después de conseguirse la reestructuración bancaria y en peligro de serlo igualmente por el peso de gastos sociales, se podría hacer difícilmente soportable», aseguran.


Actividad comercial

Las exportaciones y la inversión extranjera directa han llevado a la economía checa a una recuperación de la recesión que tuvo lugar de 1997 a 1999. Después de tres años de crecimiento negativo, el PIB aumentó un 2,9% en 2000, según un informe de la Organización Mundial de Comercio.

Actualmente el 70% de las exportaciones de la República Checa se dirige a la Unión Europea, de donde ya sólo Alemania supone el 37%. Este porcentaje se va incrementando año tras año y, una vez se haga efectiva la ampliación europea, aumentará todavía más debido a la supresión de todas las barreras comerciales.

Este dato denota por una parte, una importante integración del país en el mercado europeo, pero sin embargo, puede constituir una amenaza en el caso de que se produzcan crisis económicas en países como Alemania, Holanda o Reino Unido, que son los principales socios comerciales e inversores extranjeros del país.

De este modo, sólo el 20% de las exportaciones checas se concentran en países con economías de transición. ::