Han pasado 4 años, los tenemos otra vez aquí y de nuevo ignoramos qué hacer con ellos ni para qué sirven. Así que nosotros, electores en el corazón de Europa, no lo sabemos, a pesar de que en la competencia electoral entraron 29 partidos políticos. Su cantidad sustentaría el espectro político de todo el continente, pero qué hacer, nosotros los checos destacamos en la pluralidad de las opiniones, lo que sólo significa consecuentemente, el arte de dividir por cero.
La atomización de la nada es desde luego y únicamente, el otro lado de la perplejidad. Si pasamos por alto el hecho probado de que las elecciones no deciden entre lo bueno y lo malo sino entre dos malos, ¿qué es lo que motiva a un elector para que en los días de las elecciones (a mitad de junio) en lugar de meter su voz en la urna no se escape a pasar el fin de semana con la familia a su chalet?, ¿qué le lleva – después de 4 años de disgusto ofrecidos a través de los medios de la escena política – a la fe de que será mejor?. ¿Cuándo va a dar su voz a una de las 29 posibilidades? ¿Cuáles son los temas que inquietan a los electores? ¿Qué espera que resuelva el próximo Gobierno?
Un mes antes de los elecciones, hay un único tema electoral: que no hay ningún tema… Con los temas vienen los electores, no sus políticos. ¿Qué quieren los electores? Ir mejor.
En la encuesta preelectoral se puso de manifiesto que quieren dinero, trabajo y justicia. Y ¿qué les ofrecen en la batalla preelectoral los partidos más ricos? Los billboards, los bollitos, los globos, las flores, las salchichas, la limonada y la cerveza en un gran Megashow. Los políticos bajan del Olimpo para subir al monte Ríp (el montecillo legendario donde hace siglos el progenitor Checo trajo a los checos y le gustó tanto el paisaje que decidió quedarse para siempre) y demostrar así su patriotismo; van en metro, firman y alquilan actores y cantantes para grandiosos mitines como si fuera posible ganarse los votos a última hora. Mientras los directores de los teatros checos se quejan del insuficiente apoyo estatal, la campaña preelectoral es el muestrario del teatro estatal más subvencionado, cuya la única representación sin contenido, cursi y descabellada puede permitirse el lujo de ser un fracaso costoso. En cambio, si no tengo ni dinero ni ganas de ir al teatro, nadie me obliga, pero este show preelectoral lo pagaré involuntariamente dos veces: primero como contribuyente de impuestos y luego como elector que, por su confianza a lo largo de otros 4 años, pagará el alto precio de los errores de los políticos elegidos.
En el Megashow de este año, actúan dos protagonistas y una comparsa en la que algunos se creen que puedan apoderarse por lo menos de un papel secundario. El cuento de hadas podría llevar el título Dos Blancanieves y 27 enanos. O quizá 25 enanos, para no insultar a la coalición de la oposición. Concretamente, la batalla por el poder la van a librar el partido derechista ODS de Václav Klaus y el vencedor de las elecciones anteriores, el partido social demócrata CSSD, encabezado hasta al año pasado por el primer ministro MiloÅ¡ Zeman. Dos partidos, 4 años teniéndose mutuamente en jaque a través del contrato de oposición de mala fama. ¡Voten ODS o CSSD! Nosotros ya nos pondremos de acuerdo! comentan maliciosamente billboards de la competencia aludiendo a la posibilidad de la prolongación de esta agonía política.
La oposición más importante está representada por la coalición de dos partidos: KDU-CSL (Democristiano y Popular) y US-DEU (Unión de Libertad y Unión Demócrata) que todavía hasta principio de este año, era la coalición de cuatro partidos. Los electores, cansados por el convenio tácito de los partidos gobernantes, depositaban las esperanzas en esta coalición, que creó para la entrada en la campaña preelectoral, el logo/emblema representativo de 4 ositos koala (koala-coalición) montando en un mismo patinete. Por desgracia, dos koalas empujándose pronto se caen del patinete. La credibilidad de la coalición fue fuertemente quebrantada. Luego un mes antes de las elecciones, empezó a arder el conflicto entre los dos ositos restantes. Así que el único tema verosímil que la coalición puede ofrecer es la típica desunión de la oposición en Bohemia.
La oposición (KDU-CSL, US-DEU) está dispuesta a crear después de las elecciones, la coalición con social demócratas, pero rechaza (hasta ahora) la coalición con ODS de Václav Klaus, quien no tiene muchas ganas de entrar en la Comunidad Europea. No obstante, en realidad, el elector en la República checa sabe ya que la falta del programa verosímil en cada uno de los partidos abrirá después de las elecciones la posibilidad de crear una coalición de cada uno con cada uno y de que ahora el juego trate el tema quién con quién y no sobre qué. El elector está otra vez fuera del juego. Tiene que conformarse con la idea de que si va a participar en las elecciones, puede con su voz, impedir a los comunistas que después de 13 años lleguen otra vez al poder, lo que es la opción negativa…Cara con cara a esta amenaza sigue representanto la promiscuidad de los partidos el mañana radiante.
Un partido de aquéllos 29 lleva el título El partido de juicio recto. Como se puede suponer en el contexto de competencia política, se trata de un partido casi invisible.