La sombra

Es el título que escuetamente viene a englobar una exposición con doble sede en la que se puede ver una evolución de este elemento a lo largo de la Historia del Arte.


Cuando el comisario de la exposición el rumano Victor I. Stoichita, hace una década publicó «Breve historia de la sombra» realizó un ensayo que partiendo del mito de Plinio el Viejo arrancó el estudio de la sombra a lo largo de la Historia del Arte, desde el Renacimiento hasta nuestros días.

En torno a 100 autores y 140 obras se puede ver en las sedes madrileñas de los Thyssen Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, dos espacios que de ordinario colaboran en exposiciones conjuntas y que en esta ocasión fragmentan temporalmente la muestra. Hasta el 17 de mayo estará esta doble exposición.

Los caminos de estudio de las sombras a veces convergen en épocas y autores dispares. Otras veces siguen el devenir de la historia y muestran acepciones diferentes según la coyuntura del momento. Partiendo del mito de Plinio el Viejo (79 d. C.), la pintura nace cuando la hija del alfarero Butades dibuja el contorno de su amante sobre una pared, proyectado por la luz de una vela. Así lo muestran obras que se exhiben como «La doncella corintia» de Joseph Wrigh of Derbry. Durante el Renacimiento es cuando realmente arranca la representación de las sombras como proyección de un cuerpo, en ocasiones adscribiéndole un carácter sobrenatural como en «La Anunciación» de Lorenzo di Credi (1495-1537). En el Barroco las sombras tornan un carácter notorio, son sombras dinámicas, teatrales, que otorgan emoción y sentimiento, su momento álgido, el Tenebrismo. Las sombras no solo son proyecciones sino que ahora crean y confieren la fuerza del cuadro. Podríamos decir que de las sombras sale la luz y Rembrandt es su maestro.

El S. XVIII, es el Siglo de las Luces y también de las sombras, como nuestro compatriota Goya reflejo en uno de sus archiconocidos grabados, «El sueño de la razón produce monstruos». De este maestro, en una pequeña hojalata de no mas de 40 cm. muestra «Corral de locos», una escena maravillosa pero siniestra llena de sombras. El simbolismo y finalmente el Impresionismo con las de Sorolla, Rusiñol, vivaces, moradas, verdes se despiden las sombras en el Thyssen. En la Fundación Caja Madrid, el S. XX toma el pulso a las sombras y con Giorgio de Chirico, Hopper, Schad, se conjuga un dualismo entre lo real y lo ficticio. El surrealismo gran protagonista que con las sombras parece querer hacer más reales los sueños y finaliza la exposición con una atenta mirada a la fotografía y el cine.

Que diría Platón si nos viera ¿fuera de la caverna?, no se, pero contemplando las sombras…