En un panorama global que clama por la reindustrialización y la autonomía estratégica, el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) ha protagonizado una transformación radical en el último cuarto de siglo. La entidad ha evolucionado de ser un gestor tradicional de suelo industrial a convertirse en un vibrante dinamizador de la nueva economía y un epicentro de la innovación en el sur de Europa. Bajo el liderazgo de Pere Navarro, delegado especial del Estado en el CZFB desde 2018, la institución ha redefinido su propósito, basando su estrategia en la innovación, la sostenibilidad y la creación de oportunidades económicas y sociales. Con una dilatada trayectoria que incluye su etapa como alcalde de Terrassa y primer secretario del PSC, Navarro ha impulsado una visión que ha materializado proyectos emblemáticos.
El buque insignia de esta nueva era es el DFactory Barcelona, el mayor ecosistema de industria 4.0 del país. Este edificio, que ya acoge a más de 40 empresas punteras en robótica, impresión 3D, inteligencia artificial e IoT, se ha consolidado como un referente internacional y un imán para la inversión tecnológica. Su éxito ha sido tal que ya se ha puesto en marcha una segunda fase que triplicará su superficie. Junto a este hub, el CZFB ha fomentado la creación de la primera incubadora europea de alta tecnología en impresión 3D (3D Incubator), inaugurada en marzo de 2019, y la Logistics 4.0 Incubator, lanzada en julio de 2023. Ambas iniciativas, que cuentan con el apoyo de la Fundación Incyde y los Fondos FEDER, están acelerando la digitalización de la cadena de suministro. Además, la entidad ha reforzado su papel como conector global a través de eventos de referencia mundial como el Salón Internacional de la Logística (SIL), la Barcelona New Economy Week (BNEW) y la Barcelona Women Acceleration Week (BWAW), consolidando alianzas público-privadas clave para el avance sectorial. Empresa Exterior conversa con Pere Navarro para analizar las claves de esta evolución, el impacto de sus proyectos en la competitividad exterior y los retos futuros en la era de la inteligencia artificial.
En este cuarto de siglo, el Consorci ha protagonizado una transformación radical, pasando de ser un gestor de suelo industrial clásico a un dinamizador de la nueva economía. ¿Cuál cree que ha sido el hito determinante que ha cambiado para siempre el rol de las zonas francas en Europa en estas más de dos décadas?
Pere Navarro: Estamos viendo que en las zonas francas no es un momento y un lugar en el que cambian, sino que evidentemente han evolucionado en función de cómo evoluciona también el mundo, en función de las nuevas tecnologías que aparecen en las nuevas formas de fabricar, en función de las nuevas tecnologías que también aparecen en las nuevas formas del transporte, de la logística, de la sostenibilidad también, de la aparición de nuevas profesiones. Todo esto ha hecho que por un lado se reivindique sobre todo el tema de la industria, la industria como creación de riqueza, y se reivindique también el tema de los polígonos industriales, de los lugares donde hay actividad económica, que ya sean zonas francas u otros espacios que tienen que ver con las nuevas tecnologías para que se adapten a este nuevo mundo y creen oportunidades.
Europa clama por una reindustrialización y autonomía estratégica, y ustedes se han adelantado convirtiendo a Barcelona en la catedral de la Industria 4.0 del sur de Europa con el DFactory. ¿Cómo está impactando ya este ecosistema en la competitividad de las empresas españolas y qué papel juega para atraer inversión tecnológica global?
P.N.: Tenemos que decir que antes de la pandemia, porque durante la pandemia siempre se reivindicó la presencia de la industria, ¿no?, de volver la industria, de la reindustrialización, nosotros ya antes quisimos crear un ecosistema que tuviera que ver con una pista de aterrizaje de la industria. ¿De qué tipo de industria? La industria 4.0. Sensórica, robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, impresión 3D. Y esto ha tomado forma desde el punto de vista arquitectónico en el DFactory. El DFactory es un edificio de 17.000 m² que ya ahora está ocupado por más de 40 empresas que han desarrollado más de 60 patentes. Quiere decir que son empresas, algunas de ellas multinacionales muy importantes, otras no tan grandes, pero que su mercado es global también, que han desarrollado más de 60 patentes y esto significa que hay una presencia muy clara de todo lo que significa la innovación. Por tanto, la segunda fase del DFactory se plantea porque en la primera fase ha tenido un gran éxito, está en plena ocupación. Por tanto, estamos viendo cómo las empresas utilizan el DFactory como una plataforma no solo de aterrizaje, sino también de expansión, de expansión de sus actividades, no solo a nivel local, sino a nivel global. Y estamos viendo también que a partir de la existencia de este edificio, de estos edificios que estarán acabados a final de este año, estamos viendo que es un gran polo de atracción, un referente a nivel internacional para la instalación de nuevas empresas locales o internacionales que tienen que ver con estas tecnologías y que tienen que ver con la industria.
Otro de sus grandes proyectos es la Logistics 4.0 Incubator. En un contexto internacional tan volátil, ¿de qué manera las startups que allí se desarrollan están ayudando al sector logístico y exterior a digitalizar y hacer más sostenibles sus procesos?
P.N.: La cadena de suministro ya no es algo que tenga que ver solo con el transporte, sino que tiene que ver con la sostenibilidad, tiene que ver también con la aplicación de algo que ha aparecido en los últimos tiempos, como es la inteligencia artificial, para hacer que las cadenas logísticas sean más eficientes desde el punto de vista económico, desde el punto de vista del tiempo y desde el punto de vista de la sostenibilidad. La presencia también de todo lo que tiene relación, por ejemplo, con el comercio electrónico, con la última milla, con el transporte de productos acabados o semiacabados dentro de los ámbitos urbanos. Todo esto es lo que está presente en las empresas que tienen que ver con la industria, que tienen que ver con las nuevas tecnologías y que tienen que ver también con la nueva logística, porque la logística tiene una parte muy importante y últimamente más de tipo digital, de aplicación de esta inteligencia artificial y otros instrumentos para aplicar esta cadena de suministro, pero tiene que ver también que esto se aplica mucho en el territorio, ¿no? Por lo tanto, la combinación de una cosa y otra es lo que se produce allí. La relación entre la industria y la logística también se produce allí en el DFactory y en el conjunto de nuestro polígono industrial que se transforma poco a poco en un distrito DFactory de Barcelona.
El CZFB ha revolucionado el formato ferial con eventos de referencia internacional como el SIL, BNEW o el BWAW. En un mundo híbrido y digitalizado, ¿siguen siendo estos puntos de encuentro físicos la mejor herramienta para internacionalizar nuestra economía?
P.N.: Los eventos que realizamos a lo largo del año como el Barcelona Women Acceleration Week, el Salón Internacional de la Logística o el Barcelona New Economy Week son la expresión muy clara de que, primero, es muy importante que haya puntos de encuentro entre los profesionales o los diferentes sectores. Es muy importante que en estos puntos de encuentro se comparen no solo problemas y retos, sino también, sobre todo, soluciones. Y por tanto, estos eventos ligados a todo lo que hace referencia a la promoción económica a lo largo de todo el año son muy importantes de cara a esta conexión, de cara a que estos eventos son muy claramente eventos de referencia mundial, por lo tanto son eventos internacionales, y también de cara a que los diferentes profesionales tienen una gran capacidad de decisión en sus propias empresas. Por lo tanto, esto es muy importante porque lo que pasa aquí, los contactos que se producen en estos eventos, tienen una repercusión muy clara en el funcionamiento de las empresas. Y hay algo también muy importante: que estos eventos se producen gracias a una alianza muy clara entre el sector público, como somos nosotros, una empresa pública, y el sector privado. A partir de esta alianza, a partir de los eventos y lo que hacemos a lo largo del año, es como todo este tipo de actividades pueden avanzar y evolucionar.
El Consorcio siempre ha tenido una vocación de servicio público. Ahora que la IA y la robotización transforman el empleo, ¿cómo trabajan para que esta revolución tecnológica se traduzca en nuevas oportunidades y talento, evitando que se genere una brecha digital?
P.N.: Es importante la aplicación de la inteligencia artificial en todos los procesos que tengan que ver en la economía, como lo es también en todo lo que tiene que ver ya en nuestra vida cotidiana. Pero como le escuché decir a una persona experta en inteligencia artificial, lo más importante es que exista una base de inteligencia natural y, por tanto, nosotros lo que intentamos es aplicar la inteligencia natural y convertir la inteligencia artificial en un instrumento que sirva para generar oportunidades. Y esto tiene que estar muy bien alineado con lo que llamamos talento. Al final, cuando hablamos de talento, hablamos de personas y hablamos de formación de personas que tienen que adquirir las características, los conocimientos necesarios para aplicar este talento adquirido a las necesidades no solo de la actividad económica, sino también a las necesidades generales de la sociedad. Y por lo tanto, la inteligencia natural unida a la inteligencia artificial y unida también a las ganas de que la creación de talento, la formación, esté ligada a la mejor calidad de vida. Esto es lo que para nosotros es un servicio público de primera necesidad, que es lo que intentamos realizar desde el Consorci de la Zona Franca en alianza, como decía antes, también con el sector privado.




