INFORME RIESGO PAIS DE Cesce, 29 JUNIO-5 JULIO 2026
El tablero económico mundial afronta una semana decisiva marcada por el incremento de cuotas petroleras, el freno temporal a la guerra comercial entre la Unión Europea y China, y la búsqueda de nuevos socios estratégicos en bloques como Mercosur. En paralelo, crisis políticas, desastres naturales y escaladas militares en Oriente Medio, Asia y Latinoamérica añaden presión a unas cadenas de suministro ya fuertemente tensionadas.
El mercado energético internacional ha registrado un movimiento clave tras el acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo ampliada (OPEP+), liderada por Arabia Saudí y Rusia, de elevar sus cuotas de extracción en 188.000 barriles diarios (b/d) el pasado 5 de julio. Se trata del quinto incremento consecutivo del año, acumulando casi un millón de barriles adicionales al día. La normalización de este flujo hacia el mercado ha sido posible gracias al reciente acuerdo de paz preliminar entre Estados Unidos e Irán, que comienza a desbloquear el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. Naciones como Irak han respaldado firmemente esta flexibilización para sanear sus cuentas. En consecuencia, y sumado al aumento de bombeo en países fuera del cártel como Brasil, Estados Unidos y Guyana, el barril de crudo Brent ha caído a niveles previos al conflicto bélico, rondando los 70 dólares.
En esta misma zona geográfica, Kuwait recupera su capacidad a gran velocidad, alcanzando los 1,9 millones de b/d tras haber caído a apenas medio millón durante lo peor del bloqueo marítimo. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) —que abandonaron la OPEP hace apenas un mes tras 60 años de histórica pertenencia— lograron un récord exportador superior a los 3,7 millones de b/d en junio, apoyados estratégicamente en su oleoducto de Fujairah. Todo esto transcurre bajo la sombra del luto oficial en Irán, que espera la movilización de hasta 20 millones de personas para el funeral del ayatolá Alí Jameneí, fallecido en un bombardeo al inicio de la guerra. Las ceremonias cuentan con delegaciones de un centenar de países, aunque destaca la ausencia por motivos de seguridad de su sucesor herido, Mojtaba Jameneí.
En el ámbito del comercio global, el fantasma de una cruenta guerra arancelaria entre la Unión Europea y China se ha congelado temporalmente tras la cumbre de Bruselas del 30 de junio. Ambas potencias rubricaron su primera declaración conjunta desde 2019 con el fin de gestionar un déficit comercial récord de casi 360.000 millones de euros. Han establecido nuevos mecanismos técnicos, aunque la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dejó una clara advertencia al subrayar que el bloque comunitario «está preparado para todo» si Pekín no ofrece concesiones tangibles antes de octubre.
Por su parte, Norteamérica se adentra en un periodo de cautela: Estados Unidos ha rechazado la renovación automática del T-MEC (el antiguo TLCAN), forzando revisiones anuales para la próxima década y acortando la certidumbre comercial hasta 2036 en lugar de 2042. Washington busca usar este nuevo marco para frenar la entrada de manufacturas mexicanas con un alto componente productivo chino, lo que pone en alerta a la pujante industria automotriz, de semiconductores y electrónica. México, que envía el 76 % de sus exportaciones a su vecino del norte y que captó una Inversión Extranjera Directa récord de 40.871 millones de dólares en 2025 (pese a un raquítico crecimiento del PIB del 0,6 %), vigila muy de cerca estas exigencias.
Más al sur, el bloque del Mercosur concluyó su 68ª Cumbre en Asunción formalizando el inicio de negociaciones con Japón y acelerando su apertura hacia gigantes asiáticos como India, Vietnam y los Emiratos Árabes Unidos. Con Uruguay asumiendo la presidencia semestral y marcando como prioridad el acuerdo con la UE, el bloque aún arrastra severas tensiones. Paraguay exige un reparto más equitativo de cuotas exportadoras, Argentina reclama mayor libertad de negociación bilateral, y Brasil busca fomentar la cohesión inyectando 100 millones de dólares anuales en fondos estructurales e impulsando su sistema Pix para una futura integración financiera que reduzca la exposición al dólar. Al mismo tiempo, Bolivia ha reafirmado su proceso de adhesión plena tras semanas de fuertes bloqueos internos contra la administración de Rodrigo Paz.
A nivel político y humanitario, Latinoamérica afronta otros grandes retos. En El Salvador, Nayib Bukele oficializó su precandidatura para gobernar hasta 2033, respaldado por su alta popularidad en seguridad y una polémica reforma constitucional. Paralelamente, Venezuela sufre las consecuencias de un devastador doble terremoto en la costa de La Guaira, que deja ya 3.342 víctimas mortales y daños estructurales que el PNUD cifra en hasta 8.700 millones de dólares (cerca del 6 % de su PIB), lastrando aún más la recuperación económica de la nación.
La geopolítica en Asia sigue altamente volátil. China elevó la tensión regional el 6 de julio tras disparar un misil desde un submarino nuclear hacia aguas del Pacífico. Aunque la agencia oficial Xinhua lo denominó un «arreglo rutinario», potencias como Australia criticaron la maniobra por ser «desestabilizadora». Esta demostración precede a los ejercicios militares navales Joint Sea-2026 que Pekín y Moscú celebrarán en julio. En paralelo, una gravísima escalada militar ha roto el alto el fuego entre Pakistán y Afganistán. La crisis detonó tras el ataque del grupo Jamaat-ul-Ahrar en Karachi, lo que provocó represalias con «ataques de precisión» del ejército pakistaní en suelo afgano y una posterior e inédita incursión de drones desde Kabul. En otro frente asiático, Bangladesh sufre una parálisis industrial masiva por apagones generalizados, fruto de una crisis de liquidez para importar hidrocarburos y de una ola de calor que asfixia financieramente a las empresas generadoras privadas.
Europa del Este y el continente africano cierran este convulso panorama. La Unión Europea estrecha sus lazos económicos con el Cáucaso, retirando aranceles a casi el 80 % de las exportaciones de Armenia e impulsando un paquete de inversión de 200 millones de euros para promover la paz definitiva con Azerbaiyán. Por el contrario, en Moldavia, las reformas fiscales sobre alimentos básicos forzaron la reciente dimisión del primer ministro europeísta Alexandru Munteanu en medio de protestas callejeras. El sector de la defensa europeo también arroja dudas: el proyecto de fusión de las ramas satelitales de Airbus, Thales y Leonardo se topa con rechazos por el riesgo de monopolio, y el fracaso del caza conjunto FCAS evidencia la fragmentación industrial antes de la vital cumbre de la OTAN en Ankara, que contará con la presencia de Donald Trump.
Finalmente, en África Subsahariana, Etiopía respira tras lograr un pacto preliminar para reestructurar 1.000 millones de dólares en eurobonos impagados, logrando una quita del 12 % y asegurando desembolsos del FMI. Tanzania fortalece su política monetaria elevando tipos al 6,25 % para controlar la inflación, mientras que Sudáfrica despliega sus fuerzas armadas para frenar una peligrosa escalada de violencia xenófoba contra inmigrantes, avivada por una recesión crónica y una tasa de desempleo que supera el 30 %.
Fuente: Cesce

