En los últimos años, Marruecos está asistiendo a un proceso de modernización de sus infraestructuras. Las zonas industriales repartidas a lo largo del país ofrecen una disponibilidad de acogida importante en los inversores potenciales, que ya han comenzado muchos proyectos. Varias empresas españolas del sector de la construcción han puesto sus ojos en este país, y la presencia empresarial extranjera aumenta cada vez más.
El Ministerio marroquí de Industria, Comercio y Telecomunicaciones juega un papel determinante en materia de desarrollo económico, sobre la creación de empresas e inversiones en el país. Para ello contempla, en el marco del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES 2000-2004) y en contacto con la Caja de Depósito y de Gestión (CDG), desarrollar infraestructuras de acogida a diferentes niveles.
En dicho programa, las autoridades marroquíes pusieron el énfasis en el desarrollo de las zonas industriales, conscientes que el acceso al impuesto territorial y la falta de infraestructuras de base eran un freno considerable a la inversión, particularmente extranjera. Un presupuesto de cerca de 50 millones de euros ha sido concedido por el Fondo Hassan II para sostener esta política que reposa en dos ejes de intervención principales: la creación y ampliación de las zonas industriales y la ayuda directa a los sectores de la electrónica-electricidad y el textil.
Zonas clave
Las zonas de Tánger, Gueznaya, Nouaceur, Jorf Lasfar, Bouskoura, Ait Ouallal – Meknès y Nador, han sido identificadas como los objetivos a desarrollar prioritariamente por el Gobierno marroquí. También han sido seleccionadas una decena de ubicaciones (Mohammédia, Taza, Alzacuello, Frés, Meknès, etc… ) susceptibles de acoger nuevas zonas industriales. Pero entre todos estos proyectos, conviene señalar que el esfuerzo se refiere muy particularmente a las zonas siguientes:
-Zona Franca de Tánger: situada en la salida de la ciudad en dirección a Rabat, con una superficie de 300 hectáreas. Se trata de una zona franca situada cerca del puerto y que ofrece un servicio completo a través de una ventanilla única. Esta zona se dirige a las empresas dedicadas a la exportación.
-Parque industrial de Nouaceur: inaugurado en mayo de 2003, este parque tiene una superficie de 256 hectáreas. Está situado idealmente cerca de ejes de transporte importantes (aeropuerto Mohamed V, autopistas) y del mercado de Casablanca.
– Parque industrial de Jorf Lasfar: La zona, operativa desde 2004, se extiende sobre 500 hectáreas. Este parque está destinado a acoger unidades industriales importantes (clase A).
Al margen de estas zonas industriales, conviene señalar la existencia del vivero de Technopark de Casablanca, especializada en empresas del sector de las nuevas tecnologías. Ofrece un total de 16.000 metros cuadrados, con un servicio completo (limpieza, seguridad, acogida, aparcamiento de coches) a alquileres atractivos.
Ayudas sectoriales
El fondo financia parcialmente el coste de la inversión vinculado al terreno o a los edificios necesarios para la realización de nuevos proyectos en los sectores de la electricidad-electrónica y el textil. Esta contribución puede tomar la forma de un apoyo directo o indirecto. En el primer caso, los inversionistas pueden obtener una cuantía parcial del coste de la infraestructura de acogida. Este apoyo directo puede obtenerse como sigue: el 50% del coste del terreno acondicionado (habilitado), o el 30% del coste de los edificios preparados al empleo.
La otra opción es obtener un apoyo indirecto, que consiste en su puesta a disposición, a través de un establecimiento tercero, mediante un alquiler competitivo.
Ventajas fiscales
La Carta de Inversiones marroquí prevé la concesión de ventajas correspondientes a las zonas industriales y sobre todo a los proyectos implantados en estas zonas. El artículo 17 de la carta estipula que «las empresas cuyo programa de inversión es muy importante debido a su volumen, al número de empleos estables creados, la región en la cual debe ser realizado, la tecnología trasladada o su contribución a la protección del medio ambiente, pueden obtener con el Estado contratos particulares, además de una exoneración parcial de sus gastos, en concreto los de adquisición del terreno necesario para la realización de la inversión, infraestructuras externas y de formación profesional». Las modalidades precisas de aplicación de esta carta dependen del caso por caso en el marco de una negociación con la Dirección de las Inversiones.